13 Hábitos de alimentación “saludable” que en realidad no lo son

13 Hábitos de alimentación “saludable” que en realidad no lo son

 

Hoy tengo el placer de tener como invitado en mi blog al Dr. Luis Cueva, médico gastroenterólogo y blogger, y que en doctorcueva.com ayuda a resolver las intolerancias alimentarias y problemas digestivos. Promueve además los hábitos saludables para comer y sentirse mejor, pero sin dietas rígidas y dándose gustitos de vez en cuando.

Para mí es una satisfacción el conocer a profesionales de la medicina como Luis que comparten un mensaje muy similar al mío. Os dejo con su artículo que estoy segura de que os va a encantar.


“Pocas cosas se sienten tan bien como saber que has encontrado el equilibrio perfecto entre comer bien, hacer ejercicio y cuidar de tí mismo.

Yo mismo soy de los que prefieren la indulgencia a la moderación, es decir que me gusta darme gustitos de vez en cuando. Aún sí tengo que admitir que entrar en una rutina saludable es bastante satisfactorio.

Lo malo es cuando te das cuenta de que algunas de esos “hábitos de alimentación saludable” que has escuchado toda la vida en realidad no lo son.

La verdad que me sentí un poco indignado e incluso levanté y sacudí mi puño en alto (al menos mentalmente) cuando descubrí que esos batidos pre-hechos no son tan buenos, o que comer todas esas tortillas de huevo blanco era básicamente por nada.

Por eso en este artículo quiero contarte 13 hábitos “saludables” que deberías enterrar.

1. Pensar que todas las calorías son creadas iguales

Todas las calorías tienen la misma cantidad de energía, pero las calorías de diferentes alimentos tienen efectos muy diferentes sobre el hambre, hormonas y tu salud metabólica.

El cuerpo utiliza calorías de los carbohidratos como una fuente importante de energía.

Las proteínas ayudan a mantener y reparar los músculos, órganos y tejidos.

Y las grasas ayudan a proteger los órganos y a la absorción de vitaminas importantes.

Estos tres nutrientes son esenciales, pero el cuerpo los metaboliza de manera diferente.

Por ejemplo, 100 calorías de un plátano, que contiene varios nutrientes esenciales, antioxidantes y una cantidad justa de fibra, se metabolizan de manera muy diferente a 100 calorías de una barra de caramelo, que está cargada con azúcares simples.

2. Adoptar una dieta súper baja en carbohidratos

Los carbohidratos son una fuente de combustible importante para tu cuerpo.

La gente a menudo cree que un consumo bajo en carbohidratos les ayudará a perder peso, pero una dieta baja en carbohidratos puede conducir a un ciclo de hábitos poco saludables y a comer de forma compulsiva.

 

Eliminar los carbohidratos sólo te hará deficiente en nutrientes importantes como las vitaminas B, folato y fibra dietética.

3. Seguir una dieta sin gluten si no la necesitas

Seguir una dieta sin gluten se ha convertido en una tendencia de moda.

Pero las únicas personas que necesitan adherirse a una dieta libre de gluten son aquellas con una condición médica seria, como por ejemplo la enfermedad celíaca.

Muchos productos sin gluten en realidad tienen más calorías, por lo que no necesariamente igualan beneficios de salud o pérdida de peso.

4. Evitar las frutas debido a su alto contenido de azúcar

Aunque la fruta contiene el azúcar llamado fructosa, es difícil comer tanta fruta para que cause aumento de peso.

Además, la fruta contiene fibra, agua, vitaminas, minerales y antioxidantes que combaten enfermedades.

La elección de no comer fruta significa que puede que estés reemplazando la fruta con otro alimento de más calorías, que es mucho más probable que cause aumento de peso.

5. Creer que todos los batidos son automáticamente saludables

¡Un batido con sólo frutas y zumo de fruta es esencialmente un postre!

Para tener un batido saludable, hazlo en tu casa para que sepas qué es lo que contiene.

Asegúrate de que por cada taza de fruta tenga 2 tazas de verduras.

Opta por yogures griegos sencillos en lugar de los que tienen sabores.

Y agrega leche vegetal, agua de coco o incluso agua en lugar de zumo de fruta.

No tengas miedo de experimentar; los aguacates pueden reemplazar a los plátanos para agregar una textura cremosa, y las remolachas y zanahorias le pueden dar un dulzor natural.

6. Consumir alimentos envasados bajos en grasa y bajos en calorías

Estos artículos no te dejan satisfecho o te mantienen la sensación de estar lleno por mucho tiempo. Es mejor comer un bocadillo basado en alimentos integrales y que incluya proteínas o grasas. Un ejemplo sería emparejar una manzana con un poco de mantequilla de nuez o comer un pequeño puñado de almendras. La proteína y la grasa te mantienen lleno durante más tiempo y son más satisfactorios que los carbohidratos simples.

7. Evitar cada ingrediente que no puedes pronunciar

Aunque entiendo la lógica de esta regla, creo que es un poco engañosa.

Por ejemplo, la metilcobalamina es un ingrediente que puede ser difícil de pronunciar para algunas personas, pero es sólo la forma activa de la vitamina B12.

El aceite vegetal bromado, que se encuentra comúnmente en las bebidas con sabor a cítricos, es fácil de decir, pero eso no significa que lo debas comer.

El bromo desplaza al yodo, lo que puede causar problemas de tiroides y otros problemas cuando se consume en exceso.

Realmente yo defiendo comer alimentos mínimamente procesados, pero esta regla así de estricta creo que es un poco tonta.

8. No comer snacks

Unos bocadillos o snacks sanos pueden hacer que te sea más fácil alcanzar tus metas. Cuando esperas demasiado tiempo pasando hambre entre una comida y la siguiente, es difícil empezar tu próxima comida con tranquilidad y evitar comer en exceso.

 

9. Ser vegetariano o vegano sólo para fines de pérdida de peso

Muchas personas asumen que cambiarse a una dieta vegana o vegetariana significa que perderán automáticamente peso.

Pero hay un montón de comida “chatarra” vegana (Oreos y patatas fritas para nombrar unos pocos).

Además, muchos alimentos y dietas veganas o vegetarianas pueden ser muy ricos en calorías, gracias a que contienen ingredientes con alto contenido de calorías como nueces y semillas.

10. No comer después de una hora determinada

Se trata de las calorías consumidas durante todo el día, no a qué hora las comes.

El bocadillo tarde por la noche típicamente implica patatas fritas, galletas, y otros alimentos “chatarra” que agregan toneladas de calorías.

Si decides comer tarde por la noche, piensa en qué alimentos saludables no has comido lo suficiente durante todo el día e inclúyelos.

11. Rechazar las frutas y verduras congeladas y enlatadas

Las frutas y verduras congeladas pueden ser una gran alternativa.

Están congeladas justo en su pico nutricional, por lo que en realidad pueden ser una opción más saludable cuando la fruta o verdura está fuera de temporada.

Del mismo modo, las verduras o frutas enlatadas en su propio jugo pueden ser una opción saludable a considerar cuando te falta tiempo – sólo asegúrate de enjuagar las verduras primero para reducir su contenido de sal.

12. Nunca dejar que una yema de huevo pase por tus labios

Estoy un poco harto de escuchar que las claras de huevo son “la mejor opción”.

El huevo entero es una excelente opción saludable para comer, y siempre lo ha sido.

Cuando separamos la yema de huevo, te deshaces de la mitad de la proteína y de las grasas saciantes.

Y también te pierdes nutrientes asombrosos como la colina, el hierro y las vitaminas A y D.

13. Tratar de seguir todas las reglas saludables, incluso si no son adecuadas para ti

Toma como ejemplo la famosa frase “todo con moderación”.

Tal vez tienes alimentos gatillo que te “encantan” y que constantemente te vuelven a enviar a una larga espiral de semanas o meses de mala alimentación.

No se trata de vivir privado totalmente de brownies, chips o galletas.

Se trata de hacer una autoevaluación honesta de tu salud, hábitos e historia de peso, para tomar una decisión objetiva en cuanto a si la moderación está funcionando para ti.

Algunas personas se dan cuenta que quitando los alimentos con azúcares añadidos, refrescos o comidas rápidas, les ha cosechado enormes beneficios para la salud a largo plazo.

 

Y tú, ¿en cuáles de estos “hábitos saludables” sueles caer con frecuencia?¿Nos lo cuentas a Eva y a mi en los comentarios? ¡Gracias!

Dr. Luis Cueva, médico gastroenterólogo y blogger, y que en doctorcueva.com ayuda a resolver las intolerancias alimentarias y problemas digestivos. Promueve además los hábitos saludables para comer y sentirse mejor, pero sin dietas rígidas y dándose gustitos de vez en cuando.

Soy Eva Bargues, te ayudo a recuperar tu energía y tu vitalidad, a mejorar tu aspecto y tu salud a través del Coaching Nutricional y de Salud. Pon FIN a tus problemas de ansiedad con la comida, a tu lucha con tu peso y a tu cansancio crónico. Me encantará ayudarte.

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9 Comments
  • Tania
    Escrito por 15:16h, 02 septiembre Responder

    Hola Eva y Luis!

    Soy una amante de las dietas “saludables” de toda la vida…Claro que casi siempre lo he hecho mal por tomarme a rajatabla ciertos tips, en lugar de comprobarlo por mí misma.

    Mi falta de autoestima hacía que llenase mis vacíos con comida, entrando en una bulimia que me costó muchos años soltar. Después me pasé al vegetarianismo, mal empleado, y acabé cogiendo peso incluso. ¡Un desastre!

    Cuando me relajé, empecé a comer lo que me apetecía y a dejar de lado lo que me sentaba mal, encontré mi peso perfecto y por supuesto eso ayudó a que me sintiese mejor conmigo misma. Aunque la comida no haya sido la única manera que he tenido llegar a conocerme y aceptarme mejor.

    Pero estos artículos vienen muy bien para desbancar mitos que no tienen por qué servirle a todo el mundo.

    Muchas gracias por la información porque alguno de estos consejos se me escapaba.

    Un abrazo a los 2

    • Eva Bargues
      Escrito por 09:11h, 13 septiembre Responder

      Muchas gracias Tania,
      cuando consigues conectarte con tu cuerpo y escucharle todo es mucho más sencillo. Enhorabuena por tu gran logro!
      Un abrazo
      Eva

  • Jesús García
    Escrito por 10:04h, 30 mayo Responder

    ¡Muchas gracias Eva por este interesantísimo artículo!
    Siempre intento tener cuidado con lo que como, ponerle lógica al asunto y no dejar de darme los “gustitos” esos a los que te refieres. ajjajaajajaj ¡Me encanta!
    Es curioso como la alimentación afecta a las emociones y al revés. Yo también me dedico a trabajar las emociones de las personas desde otro sitio y cuando han avanzado, sienten una apetencia distinta por la comida, de repente les atraen cosas diferentes, siempre más sanas.
    ¡Qué bonito es todo esto!
    Comparto en mis redes, con tu permiso…

    • Eva Bargues
      Escrito por 15:14h, 01 junio Responder

      Muchas gracias por tu comentario 🙂

      Si piensas en nutrirte cuando eliges los alimentos todo es mucho más fácil. Elegir alimentos nutritivos es un buen comienzo. Qué interesante lo que me cuentas de las personas con las que trabajas. Sin duda la comida y las emociones están totalmente conectadas. Un abrazo
      Eva

  • Sefora Bermudez
    Escrito por 11:32h, 12 mayo Responder

    Hola Eva,

    mil gracias por traernos las palabras del Dr.Cueva.

    Ciertamente comparto con él cada uno de estos tips, pero nunca viene mal que se lo recuerden a una. 🙂

    Muchas gracias de nuevo y a disfrutar de la comida y de la vida!

    Un abrazo.

    • Eva Bargues
      Escrito por 08:14h, 13 mayo Responder

      Gracias Sefora,
      sí, la verdad es que viene muy bien. Y si además te lo recuerda un médico pues genial. Vamos todos en la misma dirección, la de la salud y el bienestar.
      Un fuerte abrazo

      Eva

  • Roser
    Escrito por 18:42h, 11 mayo Responder

    Molt interessant,moltes gràcies!!!!!

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