¿Comes en Piloto Automático? Apúntate al Mindful Eating y verás qué cambio

¿Comes en Piloto Automático? Apúntate al Mindful Eating y verás qué cambio

Hola, soy Eva Bargues, te podría contar algunas de las cosas que hago para comer con atención plena, conectar con mi cuerpo, no comer más de lo que necesito y mantener mi peso saludable. Sin embargo creo que es mucho mejor que os lo cuente una experta en Mindfulness y Mindful Eating, Olaya Acebal. Os dejo con ella, y por favor no os perdáis el ejercicio de audio que Olaya ha grabado especialmente para todas vosotras, ¡es fantástico!

 

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Olaya Acebal es actriz y consultora en Mindfulness Transpersonal; desde su blog Menteencalma.com ayuda a personas con ansiedad a través de la meditación, prácticas de atención plena y otras técnicas de autoconocimiento y expresión.

 

 

¿Comes por gula, ansiedad o aburrimiento? ¿Estás harta de pelearte con la comida? ¿te gustaría dejar de sentirte culpable por comer más de la cuenta? Prueba a comer con atención plena y lleva tu relación con tu alimentación a otro nivel.

 

Siempre he disfrutado mucho comiendo. De pequeña mi plato favorito era el huevo frito con patatas redonditas. Sin chorizo. Recuerdo que tenía un pequeño ritual: empezaba recortando cuidadosamente la clara con el tenedor y me la comía reparando en esa suavidad tan peculiar; luego, las patatas -de una en una- y, finalmente, la yema.

Disfrutaba cada bocado como la enana que era, saboreaba cada trocito de pan untado en ese divino pringue naranja (eran huevos de verdad) como si fuera el último y ponía empeño en comer todo lo despacio que podía para que el placer durara más… Con mi actitud, convertía un sencillo huevo frito en toda una experiencia.

El Mindful Eating tiene que ver precisamente con eso: con conectarnos en profundidad con la experiencia de comer y romper con el automatismo. El objetivo de comer con atención plena es aunar disfrute y nutrición atendiendo a las sabias señales de nuestro cuerpo que nos indican con exactitud cuándo, cuánto y qué comer.

 

Comemos en piloto automático

Todos a lo largo de nuestra vida hemos comido por gula, ansiedad, aburrimiento o porque, simplemente, era la hora de comer, ¡Qué motivos tan alejados del hambre verdadera!

Es frecuente el hábito de comer delante de la tele, del ordenador, de un libro o del móvil. Hoy en día nos distraemos de cualquier forma posible para no prestar atención ni a lo que comemos, ni al acto en sí mismo ni a cómo nuestro cuerpo recibe el alimento. Comer ha pasado a ser algo que hacemos en piloto automático.

Esta desatención nos lleva -entre otras cosas- a comer más de lo que necesitamos, ¿cómo vamos a percibir las señales de saciedad que emite nuestro cuerpo si estamos absortos en una serie, repasando nuestro correo electrónico o leyendo el periódico?

Esta inconsciencia cotidiana es la responsable de que cada vez nos cueste más percibir los matices de sabor de los alimentos y sintamos la necesidad de añadir más sal e intensificar el gusto de casi todo. En vez de perseguir un sabor imaginario, ¡concentrémonos en apreciar el verdadero sabor de lo que tenemos en el plato!

La desatención arrebata intensidad a la experiencia y convierte el comer en un acto mecánico, muy lejos de ese viaje lleno de matices capaz de satisfacernos plenamente por sí mismo.

 

¿De dónde viene el Mindful Eating (ME)?

El Mindful Eating se encuadra dentro del Mindfulness o Atención Plena, una corriente que defiende vivir desde la observación sin juicio y la consciencia.

 

Mindfulness es prestar atención deliberadamente a lo que está sucediendo en el momento presente sin juzgar.

John Kabat-Zinn

 

Cuando uno practica Mindfulness presta atención tanto a lo que percibe del exterior a través de sus sentidos como a su mundo interior (emociones, pensamientos y sensaciones físicas internas) y trabaja aceptarlo tal cual es porque ya está aquí y de nada nos sirve pelearnos con ello.

La práctica continuada nos permite conocernos y detectar el filtro mental a través del cual vemos el mundo, lo que nos abre a la posibilidad de liberarnos de patrones automáticos de reacción, comportamiento y pensamiento (que también afectan a la comida, por supuesto). En resumen, empezamos a ser capaces de elegir nuestras respuestas.

Mindfulness nos aporta equilibrio, serenidad y autoconocimiento pero, ante todo, libertad.

 

¿Qué es el Mindful Eating?

El ME es Mindfulness aplicado a la ingesta de alimentos. Consiste, por tanto, en pararnos y observar con curiosidad y sin juicio todo lo que sucede alrededor del acto de comer. Se trata de conectar con las sensaciones del instante: ¿qué me dice mi cuerpo? ¿qué emociones surgen? ¿cómo es este sabor?

Contrariamente a lo que pueda parecer, el ME no tiene que ver ni con dietas, ni con estilos de alimentación ni con la cantidad que se come. Se trata de poner atención en cómo se come. Es una invitación a la pausa y al silencio para poder observarnos en un ámbito muy concreto: en la selección y preparación de los alimentos, y en el acto mismo de comer.

Además de intensificar el disfrute, este despertar al acto de nutrirnos nos permite conectar con aspectos emocionales, físicos y psicológicos que pueden condicionar nuestras decisiones respecto a la comida.

Por ejemplo, es frecuente confundir el hambre con la ansiedad como bien nos explica Eva Bargues en su artículo “¿Tienes hambre emocional?”. Un poco de atención y de consciencia nos permitirá darnos cuenta de que no es comida lo que esa sensación de vacío nos empuja a buscar y que atiborrándonos no solo nos estamos haciendo un flaco favor, sino que estamos dejando de atender correctamente una necesidad.

 

El Mindful Eating apela a nuestra sabiduría interior como guía en las decisiones que tomamos respecto a la comida. Conectar con esta intuición profunda nos conducirá sin duda hacia un mayor bienestar.                                                   

 

¿Cuáles son los beneficios de Comer con Atención Plena?

La práctica del Mindful Eating eleva tus hábitos alimentarios a otro nivel y de ello se beneficia no solo tu cuerpo y tu salud, sino también tu estado de ánimo.

En mis Programas de Mindfulness y Autoconocimiento para la Ansiedad explico que cuando una se reconcilia con el acto de comer y deja de pelearse consigo misma, nutrirse se convierte en un momento de intimidad y cariño para con uno mismo que puede contribuir a, entre otras cosas, reducir los niveles de ansiedad y estrés…

Comer con Atención Plena te permite…

  • Conocerte y atenderte mejor: conectar con tus necesidades verdaderas y aprender a distinguirlas del hambre.
  • Establecer una relación más íntima, respetuosa y profunda contigo misma.
  • Experimentasr que es posible alimentar cuerpo y alma al mismo tiempo.
  • Cobrar conciencia de cuál es tu relación con la comida.
  • Aumentar tu consciencia corporal; entrenas tu mente para vivir en presente.
  • Conectar con tu intuición y sabiduría interior.
  • Elegir con consciencia optar por lo saludable.

 

El ME también implica darse cuenta del impacto que tienen nuestras opciones de alimentación en los demás seres vivos, en la Tierra y en la sociedad. Los “comedores conscientes” se preguntan dónde y cómo son producidos los alimentos y no se conforman con cualquier cosa.

 

¡Apúntate al Mindful Eating!

Lo ideal sería que pudieras organizarte para hacerlo al menos una vez a la semana, pero si tu ritmo de vida no te lo permite más adelante te doy otras ideas.

 

  1. Planifica para que sea posible

 

Organízate con antelación para poder comer o cenar contigo -sí, no digo sola, digo contigo- y sin distracciones (ni móvil ni tele ni libro): solo tu comida y tú.

 

  1. Prepara el escenario

 

Este momento es un acto de respeto y amor hacia ti: viste el ritual con mimo. Desde la selección de los alimentos a la preparación, presta atención a los movimientos que realizas y las sensaciones asociadas: el olor de las verduras cortadas, el sonido del aceite al calentarse, la sensación de trocear… no te pierdas nada. Prepárate un plato que te guste con cariño y ponte la mesa bonita.

 

  1. Haz una breve pausa Mindfulness

 

No te pongas a comer directamente, tómate unos instantes para darte cuenta de que el momento anterior terminó. Prepárate para la experiencia.

 

Siente la silla en la que estás sentada, respira y observa tu postura corporal. Cierra los ojos un momento y permítete contactar con tu cuerpo: ¿qué se siente estando hoy en tu cuerpo? ¿percibes algún estado emocional determinado?

Cobra conciencia de qué nivel de hambre tienes.

 

  1. Despierta tus sentidos

 

Observa

Abre los ojos y observa con detalle los colores, las formas y las texturas de los alimentos que tienes delante de ti en el plato.

Siente

Lleva ahora tu atención a tu boca, ¿estás salivando? ¿cómo es esa sensación? Coge un poco de comida prestando atención a los movimientos que tu cuerpo realiza para que ese primer bocado llegue a la boca: el movimiento del brazo, del codo, el peso del tenedor…etc.

Huele

Déjate impregnar por los aromas y observa cómo varía tu nivel de salivación.

Saborea

Cierra los ojos y sumérgete en todos los matices de sabor; observa qué hace tu lengua. Mastica bien y, cuando te apetezca, traga observando con detalle lo que sucede en el proceso. Observa tu reacción ante ese sabor y no la juzgues, simplemente obsérvala.

 

Y lo mismo con el segundo bocado. Ten en cuenta que tu mente se dispersará. No pasa nada, cuando te des cuenta vuelve de nuevo al aquí y al ahora y continúa con la experiencia. No se trata de ser perfectos.

Entre bocado y bocado comprueba cómo está recibiendo tu cuerpo el alimento y estate preparada para advertir la sensación de saciedad cuando surja. Percibe, también, las emociones y sensaciones que vayan surgiendo durante la experiencia sin juzgarlas.

 

Y, sobre todo, adáptalo a ti

Es imprescindible que se ajuste a tu estilo de vida; si no, no lo harás. Quizás no te sea posible comer sola y en silencio muy a menudo. No pasa nada. Sé creativa y adapta el ME a ti. Si tienes niños y coméis en familia puedes plantear unos minutos de atención plena como un juego. Si comes y cenas acompañada siempre, aprovecha las pausas en la conversación para conectar con tu cuerpo y prestar atención al bocado…

Lo importante es comprometerse con una misma a apreciar, respetar y disfrutar la comida que comemos cada día. Se trata de devolverle el valor y el sentido al hecho de nutrirnos; responsabilizarnos de nuestro bienestar y aprender a conocernos para saber qué necesitamos en cada momento y dárnoslo.

 

Te he preparado un audio a modo de guía para animarte a vivir tu primera experiencia de Mindful Eating. La próxima vez que te sientes a la mesa, dale al play y disfruta con atención plena ¡ya no hay excusa! 😉

Espero que te guste, un fuerte abrazo,

 

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Con Amor,

Olaya y Eva

Soy Eva Bargues, te ayudo a recuperar tu energía y tu vitalidad, a mejorar tu aspecto y tu salud a través del Coaching Nutricional y de Salud. Pon FIN a tus problemas de ansiedad con la comida, a tu lucha con tu peso y a tu cansancio crónico. Me encantará ayudarte.

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7 Comments
  • Olaya
    Escrito por 16:32h, 27 septiembre Responder

    ¡Hola, Cristina!

    Muchas gracias por tu comentario. Es que al final cuando una cuida de sí misma, surge automáticamente la empatía hacia lo demás; la necesidad de cuidar de otros seres vivos, del medio ambiente… etc.

    Siempre se empieza por una misma, ¿verdad?

    Un abrazo fuerte!

  • Antoni Carné
    Escrito por 15:49h, 25 septiembre Responder

    Fantástico artículo… muchas gracias por compartir vuestro saber y vuestro saber ser y hacer. Realmente, cuando ponemos conciencia en alguna cosa, desde la atención plena… conseguimos conectar con la verdadera inteligencia que reside en nosotros, donde la vida que somos siempre desea ser expresión de amor hacia los demás y, por encima de todo, hacia nosotros mismos. Así, conectamos con la responsabilidad y el placer de cuidarnos con amabilidad y paciencia.

    Un cálido abrazo para ambas!

    Antoni

    • Eva Bargues
      Escrito por 13:13h, 26 septiembre Responder

      Gracias por tu comentario Antoni :-). Tiene mucho valor al venir desde un experto en Mindfulness como tú. Todo el mérito del artículo es de Olaya.

      Un abrazo

      Eva

    • Olaya
      Escrito por 16:24h, 27 septiembre Responder

      Muchas gracias, Antoni. Me alegro de contactar contigo. ¡Qué maravilla cuando descubrimos que responsabilidad y placer no solo no están reñidos sino que pueden caminar de la mano!

      Agradezco a Eva de corazón la fantástica oportunidad que me ha brindado al abrirme su casa.

      Un abrazo a ambos

      Olaya

  • Cristina
    Escrito por 12:44h, 20 septiembre Responder

    Hola Olaya y Eva!

    Bueno, me ha encantado el post. Sencillo, claro y muy completo. En mi experiencia, es enorme la diferencia entre comer sin distracciones que hacerlo viendo la tele o delante del ordenador. Es superimportante darnos ese espacio y conectar con nuestras sensaciones, realmente se nota la diferencia y el cuerpo (y por ende, la mente) lo agradece. Y para los que nos gusta comer, se convierte en un momento de placer y disfrute estupendo 🙂

    Además, comer con conciencia no sólo me reduce los niveles de ansiedad y estrés, sino que además me ayuda a aumentar mi autoestima porque estoy cuidando de mí! Y como dices Olaya, a cuidar de nuestro entorno seleccionando bien lo que vamos a ingerir, esto me parece esencial para mejorar el planeta.

    ¡Muchas gracias por compartirlo, un abrazo enorme a las dos!

    • Eva Bargues
      Escrito por 13:38h, 22 septiembre Responder

      Gracias Cristina por tu comentario :-). Comparto cada una de tus apreciaciones y también tu opinión sobre el magnífico artículo de Olaya. Ha sido un regalo muy enriquecedor. Y el audio me encanta! 🙂
      Un fuerte abrazo
      Eva

      • Olaya
        Escrito por 16:34h, 27 septiembre Responder

        Muchas gracias, Eva. Es un verdadero lujo poder compartir en tu blog.

        Un abrazo grande,

        Olaya

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