Alimentación y felicidad

¿Cómo gestionar el hambre emocional? ¿Por qué a veces creemos que comer nos ayudará a sentirnos mejor?

Seguro que te ha pasado. Has tenido un día estresante en el trabajo, has discutido con tu pareja y te sientes triste.

Lo primero que haces al llegar a casa es atracar el frigorífico o la despensa. 

Y además vas a elegir chocolate, pizza, helado, comida rápida o cualquier tipo de alimento con el que tratar de evadirte.  

Pues verás, tengo una buena y una mala noticia para ti. 

La mala es que la comida no soluciona los problemas emocionales, los empeora. 

La buena es que el hambre emocional se puede trabajar. ¿Quieres saber cómo? Sigue leyendo 🙂 

El hambre emocional no se puede llenar con comida

Utilizar la comida como una herramienta de consuelo y de evasión es mucho más común de lo que piensas. 

De hecho, yo misma la utilicé para aliviar mis inseguridades. Pensaba que la comida me reconfortaba, que me ayudaba a calmar los miedos, que con ella dejaba de sentirme tan sola y triste. 

Pero no era así. 

Por más que comía y comía, esas sensaciones no desaparecían. Es más, iban en aumento. Cada vez me sentía más sola, más insegura y además gané algunos kilos, lo que me hizo caer en la bulimia. 

De esto han pasado ya unos años, pero sé de primera mano cómo te sientes, y por eso sé que lo primero es asumir que la comida no es la solución a tus problemas. Lo segundo, saber que no estás sola en esto

Habla sobre lo que te ocurre, exteriorízalo, y si no encuentras a nadie con quien hacerlo, recuerda que puedes contar conmigo. 

Reconciliarte contigo misma y con la comida es imprescindible si quieres estar en paz. 

El círculo vicioso del hambre emocional

Ya hemos visto que comer para calmar la angustia, la tristeza, el agotamiento, el estrés, la soledad o el enfado, no es la solución.

Así no conseguirás calmar estas emociones y entraras en el Círculo Vicioso del Hambre Emocional.

Te lo explico con este gráfico: 

Cómo gestionar el hambre emocional - Begreenchica

Fuente: HELPGUIDE ORG INTERNATIONAL

 

¿Cómo saber si es hambre emocional? 

Te propongo un pequeño test para que puedas reconocer algunas rutinas asociadas al hambre emocional:

  1. ¿Comes más cuando tienes estrés o te sientes agobiada?
  2. ¿Comes sin hambre o incluso cuando ya estás saciada?
  3. ¿Comes para sentirte mejor cuando estás triste, con ansiedad, aburrida, enfadada o irritable?
  4. ¿Te recompensas con comida?
  5. ¿La comida te hace sentir segura? 
  6. ¿Te sientes fuera de control con la comida?

 

Si te identificas con alguna de estas situaciones, es posible que ya estés atrapada en el círculo vicioso del hambre emocional.

Puede que comer te siente bien al principio, pero los sentimientos siguen ahíY a menudo te sientes peor que antes debido a la comida innecesaria que acabas de consumir.

Cuáles son las emociones que causan el hambre emocional

El primer paso para poner fin a este círculo vicioso es conocer cuáles son las emociones que causan el hambre emocional para poder así anticiparte.

Toma nota de las causas más comunes del hambre emocional son:

 

Estrés

¿Has notado que el estrés te da hambre? 

Es totalmente normal, ante una situación de estrés se dispara el cortisol y el cuerpo te pida alimentos salados, dulces y fritos, alimentos que te van a dar una falsa explosión de energía y placer.

Así que la ecuación es clara: a mayor estrés más probabilidades de recurrir a la comida para calmarte.

 

Aburrimiento o sensación de vacío

Comer por aburrimiento es otra de las situaciones más comunes.

Intentamos llenar nuestro vacío interior o nuestra insatisfacción con la vida con comida. 

Seguro que te suena, que alguna vez te has dicho:  “no tengo nada que hacer así que voy a picar algo…” 

 

Hábitos de tu infancia

Suele ser habitual que los padres premien el buen comportamiento de los hijos, o intenten levantar el ánimo de sus hijos en situaciones difíciles, con un helado, una pizza, una hamburguesa, chucherías. 

Estos hábitos se han quedado grabados en nuestro subconsciente y de adultas los reproducimos para sentirnos mejor cuando no estamos anímicamente bien. 

 

Emociones como la ira, miedo, tristeza, ansiedad, soledad o inseguridad

Comer puede ser una forma de “calmar” las emociones incómodas.

Son emociones difíciles de manejar, y por eso tratamos de buscar un refugio accesible y rápido como la comida (aunque termine convirtiéndose en una trampa). 

Sigue leyendo y te mostraré algunas ideas para poner en práctica como  alternativa a la comida. 

Estas son algunas de las emociones que desencadena el hambre emocional, pero si conoces alguna más, déjame un comentario más abajo. Me encantará conocer tu experiencia.

 

Cómo gestionar el hambre emocional

Puede que hasta ahora hayas sentido que no puedes hacer nada para controlar ese impulso que te lleva a comer compulsivamente.

No importa lo impotente que te sientas, te aseguro que es posible ponerle fin al hambre emocional. 

Prueba comenzando por estos tips: 

 

  • Lleva un diario, anota tus emociones y las respuestas que tienes ante ellas.

 

Cada vez que tengas un arrebato y quieras comer en exceso, para un momento, y piensa qué desencadenó el impulso. Puede ser una reunión familiar, una fecha límite, un exceso de trabajo…

Este es uno de los ejercicios que recomiendo a las mujeres que trabajan de manera individual conmigo, y de verdad que es realmente útil. Anota todo en tu diario y pronto verás aparecer un patrón de conducta.

 

  • Busca alternativas a la comida para alimentar tus emociones.

 

Una vez que has identificado esas emociones que te llevan a comer sin control, el siguiente paso es buscar una respuesta alternativa a la comida. 

Te propongo algunas herramientas:

– Si sientes soledad: llama a esa persona que sabe sacarte una sonrisa. Busca entre tus fotos recuerdos que te animarán. Adopta una mascota, los animales saben muy bien cómo reconfortarnos con su amor.

– Si lo que sientes es ansiedad, para un momento. Haz una pausa. Sal a dar una vuelta, camina, haz ejercicio, o vete al gym. Suelta esa energía que te está paralizando.

– Si es agotamiento, no sigas. Tu cuerpo te está enviando señales claras. Date un respiro, date un baño caliente, tomate una taza de té o de tu infusión favorita.

– Si es aburrimiento, recupera un hobby, seguro que lo tienes. La lectura, las manualidades, los pasatiempos, te harán pasar un buen rato.

 

  • Diferencia el impulso de comer y el hambre real.

Cuando sientas esas ganas de atracar el frigorífico, espera 10 minutos.

Aprende a diferenciar el hambre emocional del hambre física.

La primera diferencia, y la más clara de identificar, es que el hambre emocional tiene urgencia por ser calmada.

El hambre física puede esperar, y la prueba más efectiva es darte una pausa de 10 minutos antes de responder a esta necesidad.

Si pasado este intervalo de tiempo sigues con hambre, intenta calmarla con una manzana, por ejemplo.

El hambre física recibirá con agrado este alimento, pero el hambre emocional lo rechazará, necesitas dulces, fritos, salados… 

Si esta es tu respuesta, ya lo sabes, estás ante hambre emocional, identifica qué te pasa y pon en marcha una alternativa. No alimentes tus emociones con comida.

 

  • Practica una alimentación consciente.

El hambre emocional te lleva a consumir alimentos de poco valor nutricional. 

Comes rápido, sin saborear, tu único fin es llenarte, pero el vacío es emocional, y te llevará a comer en exceso, seguirás comiendo aún cuando estés llena. Siempre quieres más.

Mi consejo es que aprendas a disfrutar de la comida con una alimentación consciente.

Elige tus alimentos con mimo, quiérete. Saboréalos. Pon tu atención en lo que estás haciendo, no comas por comer o mientras estás haciendo otra cosa.

 

  • Apóyate en una comunidad donde compartir cómo te sientes y recibir ese apoyo que tanto te cuesta encontrar, como por ejemplo la Escuela Come Sano y Quiérete.

Así, cuando te sientas sola, o las emociones negativas te invadan, podrás sentir ese apoyo reconfortante que te ayude a tomar mejores decisiones.

 

Si quieres seguir leyendo sobre el hambre emocional, puedes hacerlo en los siguientes artículos: 

 

 

Y si quieres empezar un cambio en tu estilo de vida, te invito a descargarte mi nueva guía Come Sano y Quiérete, y descubrir herramientas básicas para nutrirte y aumentar tu autoestima. 

 

Cuéntame en los comentarios qué plan B vas a diseñar para cuando aparece tu hambre emocional. 

Las dietas para perder peso no funcionan. Eso es algo que seguramente ya sepas. 

Y lo sabes porque llevas años haciendo dieta y sí, a veces bajas de peso, pero en cuanto te descuidas, recuperas el peso perdido mucho más rápido de lo que te costó bajarlo. 

Lo que no sabes es realmente por qué no funcionan. Es frustrante, pero aun así siempre vuelves a probar con otra. Y después con otra. 

En realidad las únicas dietas para perder peso que funcionan no son en sí una dieta. 

Si quieres bajar de peso de manera continuada, sin efecto rebote y mantener el peso ideal para siempre, hay otro camino. 

Quédate que te lo cuento. 

  

A qué llamamos hacer dieta

 

En primer lugar, vamos a definir a qué nos estamos refiriendo cuando hablamos de dieta, y lo definiremos como “un plan de alimentación temporal y restrictivo con el objetivo de perder peso”.

Dieta es una palabra muy amplia que define la comida y bebida habitual de una cultura, una persona o un animal. Pero decidir “ponerse a dieta” implica llenar de prohibiciones nuestro día a día: cero azúcares, cero grasas, prohibida la fruta, adiós al pan y ni hablar del chocolate. 

Cualquier tipo de norma es válida en nuestra dieta, muchas veces sin cuestionarnos realmente en qué se basa. 

Seguramente sepas de lo que te hablo si te digo: “Cómo perder 5 kg en 8 días con la dieta de la alcachofa”, ¿verdad?

Las dietas para perder peso no son dietas, son un estilo de vida

 

El 95% de las personas que han perdido peso “haciendo dieta” lo recuperan en menos de 5 años. El tan temido efecto rebote. Pero, ¿por qué sucede esto?

  1. Tu cuerpo es sabio y no quiere que mueras de hambre por lo que ante una restricción drástica de la ingesta alimentaria reacciona desacelerando el metabolismo, lo que dificulta claramente la pérdida de peso.
  2. Las dietas muy restrictivas eliminan el placer de comer. Si tu plan de alimentación resulta un sacrificio, una imposición, o un castigo, hará que tu relación con la comida siga igual o empeore. Al final volverás a tus patrones alimentarios anteriores y que fueron los causantes de tu aumento de peso. Este es el inicio del “efecto yo-yo” que puede derivar en serios problemas de salud.
  3. Un efecto adverso muy frecuente en las dietas es el hambre emocional y los “atracones”. Nos hemos autolimitado tanto que nos hemos generado una ansiedad incontrolable por ingerir alimentos, en gran cantidad y por supuesto de la peor calidad. ¿Te suena verdad?
  4. El engaño de los productos “milagro”, un lucrativo negocio que mueve millones de euros en la red. La Agencia Española del Medicamento recomienda no comprar por internet pastillas para adelgazar y otros sucedáneos.

 

 

Entonces, ¿cómo puedo perder peso? 

 

Si quieres perder peso, deja de hacer dieta y cambia tu estilo de vida. 

La mejor dieta es aprender a comer bien, cambiar tus malos hábitos y abrazar una alimentación sana, basada en más vegetales crudos y menos procesados.

Pero sobre todo, la clave es desarrollar una relación saludable con la comida. ¿Qué significa esto? 

  • Aprende a tomar decisiones inteligentes que promuevan la buena relación con la comida. Por ejemplo, en lugar de restringir o prohibirte comer algo, elige conscientemente empezar a priorizar alimentos que tienen un alto valor nutricional y que son limpios, y deja para ocasiones especiales los no tan saludables. No se trata de una prohibición: recuerda que estarán ahí siempre que quieras. 
  • Mantén un estilo de vida activo. Haz ejercicio al menos tres veces por semana, camina todo lo que puedas, abandona el sedentarismo. Bajarás de peso y además mejorarás tu salud y tu estado de ánimo.
  • Disfruta de la vida, y no le des más poder a la comida del que tiene. De verdad. Comer no tiene por qué ser el centro de tu vida, es más, con pequeños cambios puedes ir encontrando el disfrute en pequeños placeres como ver un atardecer, jugar con tus hijos o ver una película. 

 

 

Antes de despedirme, tengo un regalo para ti

 

Tengo una súper sorpresa para ti: ¿quieres empezar a cambiar ya?

Entonces descarga mi NUEVA Guía Gratuita Come Sano y Quiérete  y consigue los cambios que te harán sentir más vital, aumentarán tu energía y mejorarán tu aspecto y tu salud.

En ella encontrarás consejos, herramientas, listas de la compra y recetas para iniciar este nuevo estilo de vida que te acompañe hacia tu mejor versión. 

Puedes descargarla gratis aquí. 

 

Cuéntame, si tuvieras que poner un número, ¿cuántas dietas has comenzado a lo largo de tu vida? 

 

 

 

 

Hay una frase que leí hace un tiempo que dice: “Si usted me conoce basado en lo que yo era un año atrás, usted ya no me conoce más. Mi evolución es constante. Permítame presentarme nuevamente.” 

 

Pues bien, mi cambio desde que Begreenchica nació, y especialmente durante este último año, ha sido espectacular. 

 

Tanto mi vida personal como mi vida profesional han estado llenas de acontecimientos muy especiales, y por eso he decidido compartirlo con vosotras en este post. 

 

Porque sí, sin vosotras que estáis ahí al otro lado, nada de esto hubiera sido posible. Por eso, quiero empezar dándote las gracias: GRACIAS

 

Cada una de mis lectoras, de mis seguidoras y de mis clientas formáis parte fundamental del proyecto profesional más bonito en el que he estado inmersa, y mi gratitud hacia cada una de vosotras es incalculable. 

 

Así que llegadas hasta aquí, quiero contaros el camino transformador que he recorrido junto a Begreenchica porque sé que para muchas de vosotras puede ser un regalo motivador, inspirador y alentador para vuestras vidas. 

 

Si puedes volar, por qué gatear

 

El 27 de enero de 2017 decidí dejar voluntariamente mi trabajo y emprender el vuelo con Begreenchica. 

 

Detrás de esta decisión había mucho vértigo, por supuesto, pero también la certeza de que con entrega y pasión se puede llegar mucho más lejos de lo que podemos imaginar. 

 

Así que fui valiente, y abrí mis alas

 

Ahora, miro para atrás y después de haber trabajado con más de 500 maravillosas mujeres desde aquella decisión sé que fue una de las mejores decisiones de mi vida. 

 

Curiosamente, me doy cuenta que de manera inconsciente estaba preparando mi vida para todo lo que tenía para mí. Porque sí, en aquel entonces, esto no había hecho más que comenzar. 

 

A mis consultas individuales se sumaron los programas online, y a ellos los retiros, los talleres de cocina y mi niña bonita: la Escuela Come Sano y Quiérete

 

Todo mientras seguía evolucionando, experimentando y haciendo que todo lo que me acompañaba en la vida me llenara de felicidad. Atrás quedaron las cargas, la falta de coherencia y los compromisos incómodos que no iban conmigo. 

 

De pronto la vida fluía. Mi estilo de vida, el que comparto con vosotras, me llenó de serenidad y calma. La que necesitaba para conectar con mi área espiritual. 

 

Y es que sí, si tuviera que ponerle un titular a mi 2019, sería: el año de mi despertar espiritual. 

 

Una transformación que he podido compartir con los dos amores de mi vida, mi hijo Víctor, que ha cumplido 18 años este año, y mi chico Blas, con el que me caso en 2020.

 

Así es, estamos prometidos 🙂

Además este año he podido hacer varios retiros de silencio que me han ayudado aún más a conectar con mi lugar en el mundo. Uno de los últimos, en Siete Aguas, en la casa espiritual de la familia misionera del Verbum Dei. Fue una experiencia espectacular. 

En agosto cumplí 51 años, y me siento más feliz que en toda mi vida. Gracias a mis amigos Anahí, Javier, Denisse y Alejandra por prepararme la fiesta de cumpleaños más Begreenchica posible.

Gracias a mi socia y amiga María Saiz, con la que es un lujazo trabajar, dueña del catering sostenible MenjArte

 

 

Gracias a Séfora Bermúdez, por estar siempre ahí cuando la necesito con sus ideas brillantes y su sensatez, y a Ángela Suaz, porque sin ti esto no chutaría 😉 

 

3 años no significan nada, y lo pueden significar todo. Para mí, estos tres años han sido un trayecto tan enriquecedor que no puedo dejar de sentir gratitud hacia todo lo que me rodea. 

 

Si tienes un sueño, no dejes de intentarlo por pensar que es tarde, que no eres capaz o que los sueños son para otros. Tu vida puede transformarse en lo que tú quieras, te lo prometo. 

“Pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá. Porque quien pide recibe, el que busca halla y al que llama se le abre” (Mt 7:7-8)

Gracias por haberme acompañado hasta aquí. Recuerda que con amor y constancia, puedes volar hasta donde tú quieras. 

 

Por fin vacaciones. Por fin tiempo para disfrutar de los nuestros y de hacer todo aquello de lo que las obligaciones del día a día nos aleja, incluyendo comer de más.

Y es en este punto donde comienza el problema muchas: en aprender a disfrutar sin descuidar los hábitos saludables que tanto bien nos hacen.

Cuando llegan las vacaciones, sean en la época que sean, el piloto automático que nos ha acompañado desde siempre se activa, toma el mando y trabaja para que hagas lo de siempre.  Y lo de siempre, normalmente, va vinculado, en vacaciones, al exceso.

Aprender a tomar elecciones conscientes desde el amor y no desde la prohibición es un camino que no se recorre de un día para otro.

Y mientras consigues interiorizar esta idea de manera profunda, el piloto automático aprovecha cualquier ocasión para encenderse y activar tu vocecita interna:

  • “Me lo merezco…”
  • “¿Cómo voy a decir que no?”
  • “Cuando vuelva a casa me pongo otra vez a dieta”.

Seguro que estas y otras muchas frases te resultan familiares, especialmente en momentos especiales como son las vacaciones.

Pero como te decía, se trata de un proceso de aprendizaje. No se puede cambiar de un día para otro, o incluso en 1 año, o en 2. Siempre habrá una lucha y hay que ser consciente de ella para tomar la mejor decisión.

¿Y qué decisión tomar? Pues tienes tres caminos.

 

3 opciones para disfrutar de unas vacaciones saludables

Para que no te sientas mal, no te enfades ni te sientas triste por renunciar a “todo”, puedes elegir entre estas 3 opciones, sabiendo que cada opción tendrá un impacto diferente:

 

Opción 1 – No entrar en una batalla

Tienes la opción de elegir hacer lo de siempre. De no entrar en esa batalla y, de manera consciente, disfrutar de tus vacaciones desde tus hábitos antiguos.

Si escoges esta opción, hazlo sabiendo que como estás haciendo lo de siempre, volverás a ver reflejado lo de siempre a tu vuelta: seguramente cojas algo de peso, te sentirás más hinchada, retomarás la rutina mucho más cansada y pesada.

Pero si es tu elección, está bien. Hazlo sin excusas. Simplemente, hazlo desde el amor hacia ti.

 

Opción 2 – Mantener los nuevos hábitos al 100%

La segunda opción es todo lo contrario a la anterior: ir en contra de todo, ser estricta con tus cambios y mantener tu decisión hasta el final, pase lo que pase.

Sí, después de vacaciones te sentirás de maravilla por tu autodisciplina, habrás mantenido tu peso y no estarás tan hinchada como otros años.

Pero esta opción lleva implícita tener que enfrentarte a mucho estrés porque ir al contrario que todo el mundo es muy difícil. ¿Estás preparada para todas esas preguntas? Si estás preparada, puedes tomar esa decisión y sentirte fenomenal con ello.

Opción 3 – Encontrar el equilibrio

Hay una tercera opción, y es la de tratar de encontrar el equilibrio entre la primera y la segunda opción.

Para hacerlo, además de ser consciente que cada elección que tomes tiene un impacto, puedes hacer pequeñas acciones.

Cuando estés en casa, puedes seguir con tus licuados y tentempiés saludables, y cuando salgas fuera comer lo que te apetezca (siempre con sentido común y eligiendo lo menos perjudicial).

Y siempre, elijas lo que elijas, haciéndolo desde el autorespeto y el autoamor. Sin juzgar y sin culparte por comer una torrija.

 

Tips extra para disfrutar de las vacaciones

Además de las 3 opciones que tienes para vivir tus vacaciones desde el amor hacia ti misma, te quiero dejar unos tips extra que te ayudarán a disfrutar de manera saludable:

  • Enfócate en lo positivo
  • Descansa y aprovecha para dormir
  • Sol, mucho sol.
  • Y risa. Busca lo que te haga reír.  
  • Disfruta y pasa tiempo con los que más quieres.
  • Camina mucho: en las procesiones, en el campo, en la playa…  

 

Si te enfocas en todo esto, verás como la comida pasa a un segundo plano y consigues volver a casa completamente renovada.

 

¿Cuál de las 3 opciones vas a escoger estas vacaciones? Cuéntamelo aquí abajo.

 

Y recuerda que si quieres caminar acompañada en el proceso del cambio hacia una vida más saludable y consciente, puedes contar con la compañía de mujeres que transitan el mismo camino que tú. Las puedes encontrar en la Comunidad Mágica Come Sano y Quiérete en la que te estamos esperando.

El comer emocional o basar tu menú en base a la emoción que sientes (o que te niegas a sentir) es uno de los principales problemas de muchas mujeres.

 

Llegar a casa y abrir la despensa para calmar la ansiedad con comida. O la tristeza. O la frustración.

 

Un ciclo que se repite semana tras semana y que nos va quitando vitalidad física y mental. Empezamos a vernos peor en el espejo, y además la claridad mental se desvanece.

 

Como dice la maravillosa invitada que tenemos hoy en el blog: “la comida es la droga de las niñas buenas”.

 

Evadirse comiendo, la única forma de no ser juzgada y no tener que enfrentarse a la incomodidad. Refugiarse en la comida y dejar la solución para otro día.

 

De hecho el comer emocional es un mecanismo de supervivencia para nosotras. Ante una situación complicada, recurrimos a la comida para sobrevivir y no tener que enfrentarnos a la emoción que nos hace sentir así.

 

Y ojo, digo sobrevivir, no vivir.

 

Porque este mecanismo es dañino para ti. Para tu cuerpo, para tu mente y para tu autoestima.

 

Como te decía hoy recibimos en el blog a una mujer fabulosa, Ali Ochandiano, en una entrevista en la que hablamos del comer emocional.

 

Ali es experta en Pérdida de Peso y Comer Emocional, Licenciada en Ciencias Biológicas, Coach en Salud y Nutrición por el Institute of Integrative Nutrition de Nueva York (la escuela de nutrición más importante del mundo) y Coach en Salud Holística Certificada por la AADP (American Association of Drugless Practitioners).

 

Su misión es mostrar a mujeres maravillosas como tú (y a algún hombre también), que sufres una lucha con los kilos y contigo misma y un obsesión con la comida, a sentirte fabulosa, feliz en tu cuerpo y orgullosa de tí misma y de esa forma, cómo recuperar la alegría de vivir y ¡tus vaqueros más sexys!

 

En esta entrevista hablamos de temas tan interesantes como la importancia del autoconocimiento para fomentar el amor propio, la fuerza de voluntad para perder peso, la importancia que tiene el placer en nuestra vida y cómo influyen las emociones en nuestro menú.

 

Te dejo la entrevista en el siguiente vídeo. Justo debajo te he preparado un resumen con las preguntas y el minuto del vídeo en el que están, por si quieres avanzar o repasar alguna pregunta (de verdad que merece la pena).

 

Lo dicho, dale al play y disfruta:

 

 

 

Comer emocional: ¿te comes tus emociones? – Entrevista a Ali Ochandiano

 

Preguntas minuto a minuto:

 

1.50. ¿Cómo ha sido tu viaje hasta llegar al punto en el que estás ahora?

 

3.15. ¿Qué nos podrías decir sobre la ansiedad por la comida?

 

10.10. ¿Cuáles son las 3 causas reales del sobrepeso?

 

15.49. Los antojos te pueden ayudar a adelgazar, ¿cómo es posible?

 

24.30. ¿Cómo trabajar incomodidad de enfrentar las emociones?

 

29.15. ¿Qué haces y cómo puedes ayudar a las mujeres?

 

Aquí es donde puedes encontrar a Ali Ochandiano:

 

Web: http://www.aliochandiano.com/

Facebook: https://www.facebook.com/Ali-Ochandiano-714696445292173/?ref=hl

Instagram: https://www.instagram.com/aliochandiano/

 

Espero que con esta entrevista te hayas dado cuenta que soltar esa pesada mochila que tanto te pesa y aprender a enfrentar tus emociones es el primer paso para sentirte bien de nuevo.

 

Ali y yo te esperamos en los comentarios para que nos cuentes qué te ha parecido la entrevista y esta forma de ver del comer emocional: ¿tú te comes tus emociones?

 

Cuando se trata de comer en días festivos como los navideños o durante las vacaciones, nos permitimos ciertos “premios”, ¿verdad?

Porque en realidad para eso están las vacaciones: para disfrutar. Y eso es lo que siempre se hace para disfrutar: comer y beber en exceso, ¿verdad?

Y ya cuando volvamos a la rutina compensamos los excesos. Porque así es como se hace, ¿no?

Bienvenida (o no tanto) a la cultura de la dieta.

Una cultura basada en un ciclo que se repite, al menos, dos veces al año en el que tras los excesos llegan los lamentos.

En la que restringimos nuestra alimentación durante muchos meses porque nos preocupamos de cómo nos quedará el vestido de Nochevieja para luego empezar a ocuparnos de cómo nos quedará el bañador tras los excesos navideños.

Una cultura en la que no importa lo llena que estés porque es un día “especial”. Y los días especiales se celebran con excesos.

En la que si no comes de todo  tu familia te incomodará con preguntas y comentarios. En la que si rechazas ese turrón con tan buena pinta te arrepentirás cuando vuelvas a la rutina.

¿Y si te digo que hay otra manera de ver todo este bucle repetitivo?

Así es. Cuando nos pasamos cada uno de nuestros días cotidianos restringiendo alimentos, imponiéndonos reglas sobre lo que sí y no hay que comer, cuando llegan los días especiales intentamos “aprovechar al máximo”.

Y es que irse de vacaciones en el sentido literal también tiene un significado figurativo: irse de vacaciones de todas las reglas y restricciones.

Es por eso que si estás viviendo bajo unas reglas de alimentación estrictas, tu mente intentará evadirse cada vez que pueda. Y lo hará con más fuerza que nunca.

Creo que esa es la verdadera razón que hay detrás de los excesos vacacionales. Es como una oportunidad de “indulgencia”, de “solo por un día”. Y total, mañana volverás a “portarte bien. Prometido”.

Pero eso no es así.

Cuando no hay prohibiciones en tu alimentación, todo es mucho más sencillo. Lo es porque puedes acceder a todo lo que quieras siempre que lo quieras.

Simplemente eres consciente de lo que te sienta mejor y lo que tu cuerpo prefiere (tanto a corto como a largo plazo).

Ese pedazo de turrón de chocolate tan apetecible lo podrás comer cualquier otro día, y no solo “hoy”, después de haber cenado tanto y sentir que no puedes más.

Tampoco tendrás que pasarte con la ración en tu plato de ese asado, porque podrás comerlo el día que más te apetezca. Incluso podrías prepararlo un día y guardar pequeñas raciones para degustarlo varios días.

Cuando comprendas esto, comerás cuando tengas hambre y pararás cuando ya tengas suficiente. Preferirás prescindir de algún alimento porque sabrás que no es el momento y que podrás disfrutarlo cualquier otro día. El martes que viene mismo, por ejemplo.

No tendrás nada de lo que escapar en los días festivos porque no habrás tenido que controlarte durante tantos meses. Tampoco tendrás que compensar ningún exceso ni perder los kilos de más navideños porque no los habrá.

Sencillamente, porque tu actitud es equilibrada. Al igual que tu relación con la comida.

Escuchando a tu cuerpo y lo que necesita, dándole el descanso que te pide y el movimiento que busca en vacaciones y cualquier otro día del año.

excesos navideños

Si quieres saber más sobre cómo mejorar tu relación con la comida en Navidad, te invito a hacerlo en este artículo que escribí hace tiempo.

Dentro de un par de semanas lanzaré mi programa estrella “Come Sano y Quiérete”, una transición de  4 semanas a la mentalidad y los alimentos que te ayudarán a salir de este efecto “vacacional” que se repite en bucle durante tanto tiempo (y que tanto daño nos hace, física y emocionalmente).

Recuerda ampliar tus horizontes mentales, practicar la atención plena, la flexibilidad y quererte mucho. Ese es el mayor secreto de todos.

Solo de esta forma conseguirás dejar atrás la mentalidad de dieta y cultivar una relación equilibrada con la comida que se reflejará en tu cuerpo.

Cuéntame: ¿ya tenías listo todo para empezar a compensar los excesos navideños?

Ya estamos en diciembre de nuevo y con ello llega la pregunta: ¿cómo gestionar los eventos navideños para comer sano en Navidad?

Muchas de vosotras me preguntáis sobre este tema y me pedís consejos para no hacer, como decía una de mis clientas, “un desastre” navideño.

Y cuando os leo y os escucho, me siento tremendamente identificada con vosotras. Déjame contarte el porqué.

“Año nuevo, dieta nueva”

A día de hoy, el último mes del año es uno de mis meses favoritos: me encanta reunirme con mis familiares y amigos, y en diciembre hay muchas oportunidades de hacerlo. También me gusta la sensación de cerrar un ciclo, de completar un plan, de tener la oportunidad de abrir un ciclo nuevo lleno de gratas sorpresas y regalos de la vida.

Sin embargo, esto no fue siempre así. Hace un tiempo no me gustaba nada diciembre, porque sabía que cuando acabaran las fiestas habría engordado 3 o 4 kilos. Eso me generaba muchísimo estrés y ansiedad.

Y lo más importante: no me permitía disfrutar de todo lo demás. Yo era de las que vivía con el lema “año nuevo, dieta nueva”. Esto no fallaba nunca.

Hasta que decidí ser consciente de lo que metía en mi cuerpo.

A pesar de todos los mensajes exteriores que me bombardeaban para que no dejara de comer dulces y de comprar montones de comida para las celebraciones,empecé a caminar en otro sentido.

Me preparé para cocinar platos saludables, amorosos y ricos. Busqué recetas de dulces sin azúcares ni harinas refinadas. Enriquecí con estos platos las mesas navideñas en las que había otras opciones para los que estaban en otro momento vital y preferían otros alimentos. No dejé que la corriente me llevara. Decidí ser consciente y proactiva, decidí amarme y respetarme.

¿Y sabes lo que ocurrió? Que todo cambió. Atrás quedaron la lucha, las restricciones y la culpa. Ya no hay tristeza ni frustración. Ahora hay disfrute, alegría y placer gracias a todas las opciones deliciosas y saludables que puedo encontrar en mi mesa. Y lo mejor de todo es que puedo compartirlo con mis seres queridos.

Cuando salgo a comer fuera, me adapto y elijo la mejor opción. No bebo alcohol y evito las harinas refinadas y los azúcares. Por supuesto, no me culpo si no hay una opción que encaje perfectamente en mis nuevos hábitos ni intento luchar contra el mundo: simplemente, elijo con conciencia.

Este fue mi camino hacia la paz con la comida en Navidad

Durante los últimos años he escrito varios artículos sobre las navidades que me han ayudado a llegar a este punto de paz con la comida en el que me encuentro ahora. Te los dejo aquí (haz clic en cada título si los quieres leer):

  1. VACACIONES Y VIAJES SIN KILOS DE MÁS

¿Es posible que viajar y comer saludablemente? Por supuesto que sí. En este artículo te propongo 10 consejos para cuidar de tu alimentación si viajas estas navidades.

  1. NAVIDAD SIN KILOS EXTRAS ¿CÓMO LO CONSIGO?

¿Sabes la razón por la que comes más en Navidad? ¿Y por qué siempre terminas agotada física y mentalmente? En este post te cuento una nueva perspectiva desde la que ver los eventos alrededor de la mesa.

  1. DISFRUTA COMIENDO EN PAZ EN NAVIDAD (PRIMERA PARTE)

En este artículo te hablo de factores muy importantes que solemos pasar por alto cuando hablamos de comidas navideñas. Factores como anticiparte a la escena, la preparación física, emocional y espiritual previa, y un cambio de enfoque de las reglas sobre la comida.

  1. DISFRUTA COMIENDO EN PAZ EN NAVIDAD (SEGUNDA PARTE)

En esta segunda parte hablamos sobre cómo hacer una buena planificación y te doy unas pautas sencillas para disfrutar comienzo en paz en Navidad.

El mejor consejo para comer sano en Navidad: apóyate y siéntete arropada

 

comer sano en Navidad

Durante muchos años, especialmente en estas fechas, me sentí bastante sola en este camino de alimentarme de forma saludable, porque la corriente externa te dirige hacia otros hábitos mucho más autodestructivos y la mayoría de la gente no está dispuesta a salirse de ese corriente.

Cuando empecé a trabajar como Health Coach tuve muy claro que quería construir un grupo de apoyo para todas las personas que decidieran empezar este camino.

El grupo se hizo realidad en mi Grupo privado de Facebook. Por algún motivo el grupo se constituyó exclusivamente de mujeres: decenas de mujeres dispuestas a apoyarse unas a otras a compartir sus experiencias, a participar, a dar, a recibir.

La semana que viene te contaré más sobre este maravilloso grupo. Es único, te lo aseguro.

Antes de despedirme, te quería recordar que aún puedes descargarte mi regalo de Navidad que este mismo lunes presenté en exclusiva a todas mis suscriptoras (que por cierto, si no estás suscrita, puedes hacerlo aquí para no perderte nada).

Te regalo mi planificador de bienestar Navidades en Paz edición 2018.

Recuerda que tu bienestar debe ser tu prioridad. Hay muchísimas opciones durante estas fiestas que te ayudarán a empezar el año con todas tus energías renovadas y prepararte para todo lo que 2019 tiene preparado para ti.

¿Cómo te preparas tú para las fiestas navideñas? ¿Tienes algún truco especial que te ayude a sentirte mejor y a comer sano en Navidad?

Los días pasan volando. Parece que fue ayer cuando te daba algunos tips para tener un verano saludable, ¿los recuerdas?

Pues bien, el verano tiene los días contados. La estación de los colores amarillos y marrones, la de sacar las chaquetas y las botas del armario y la de los días que empiezan a ser más cortos está a la vuelta de la esquina.

Y con ella, un proceso de adaptación que tu cuerpo comienza de manera automática. Un proceso en el que tú puedes colaborar para que todo le resulte mucho más fácil. ¿Cómo? Sencillamente aprendiendo a escuchar lo que tu cuerpo pide e incorporando algunos hábitos que le ayudarán a depurarse y regenerarse durante este otoño.

Beneficios de un detox en otoño

Una de las primeras preguntas que suelo hacer a las mujeres que quieren empezar a amar su cuerpo y comenzar su proceso de transformación es: ¿tu cuerpo te está pidiendo un detox?

Muchas veces nuestro cuerpo nos pide a gritos una ayuda en su proceso de depuración. Son síntomas que pasamos por alto, ya sea por desconocimiento o porque llevamos tanto tiempo notándolos que los hemos normalizado. Pero no, no son normales.

Por eso, antes de que sigas con la lectura de este artículo, te propongo que hagas el test que te quiero regalar para que puedas descubrir si tu cuerpo, lo que te pide en este momento, es un detox.

DESCUBRE SI TU CUERPO NECESITA UN DETOX EN OTOÑO

 

Cuando hayas respondido las preguntas y viendo las respuestas, podrás identificar si realmente tu cuerpo necesita un detox otoñal. Recuerda que cuantas más respuestas afirmativas tengas, más conveniente es hacer una limpieza.

Y es que los beneficios de un detox son innumerables. Además de poder ponerle fin (o, al menos, minimizar estos síntomas que tanto nos pesan) podrás disfrutar de sensaciones que estoy segura que ni recuerdas. Una sensación de ligereza, de agilidad, de energía y de optimismo ilimitado. Pero además, otros de los beneficios de un detox en otoño son:

  • Pérdida de peso
  • Aumento de la inmunidad
  • Mejora del sueño
  • Piel radiante
  • Pelo más sano
  • Mejora de la digestión
  • Reducción de hinchazón
  • Mejora de las alergias
  • Aumento de energía
  • Mejora de ánimo

depurarte en otoño

Un detox siempre es un proceso de transformación interior, no solo físico. Es una manera de actuar en coherencia con lo que pensamos y sentimos, de mantenerse en sintonía, de superación personal y de fortalecer nuestra autoestima: no solo nos vemos mucho más bonitas, además nos sentimos invencibles. Cuando terminas un detox sientes que nada puede contigo, que estás preparada para lo que venga.

Pronto estaré organizando un detox en otoño grupal en el que podrás hacerlo acompañada de otras mujeres maravillosas. Estoy segura que te va a encantar y que es la mejor manera de empezar el otoño.

Pero mientras tanto, hay algunos hábitos diarios que son muy fáciles de incorporar a tu rutina y que te van a ayudar a depurarte en otoño.

5 hábitos diarios que te ayudan a depurarte en otoño

Nuestro cuerpo es maravilloso. Lo es porque sabe perfectamente lo que hacer para seguir funcionando de manera perfecta, a pesar de todas las complicaciones con las que se encuentra a lo largo de su vida. Factores externos como la contaminación, el déficit de nutrientes o la vida sedentaria (recuerda que fuimos diseñadas para movernos, no para estar sentadas 10 horas al día) hacen que su proceso natural de desintoxicación se sature.

Esto hace que las toxinas comiencen a acumularse en nuestro organismo y se reflejen en forma de desajustes hormonales, inflamaciones, dolores de cabeza o muchos otros síntomas que puedes ver en el test que te regalaba justo aquí arriba.

Por suerte, hay muchos hábitos pequeñitos que puedes incorporar para darle amor a tu hígado, tu sistema linfático y tu digestión.

De todos estos hábitos para depurarte en otoño, puedes escoger solo aquellos con los que te sientas cómoda e ir incorporando poco a poco el resto. Recuerda que esto es un proceso en el que no hay prisa, lo único importante es que seas constante.

Hábito 1: bebe agua tibia con limón en ayunas cada mañana

La vitamina C que contiene el limón transforma las toxinas en material digerible. Además, los limones contienen antioxidantes y electrolitos que estimulan las enzimas del hígado y neutralizan el PH del cuerpo, ayudando a su alcalinización.

Para beneficiarte al 100% de este hábito, te recomiendo utilizar agua filtrada. Si quieres más información sobre esto, la tienes toda en este artículo.

Hábito 2: cepilla tu cuerpo en seco

Si antes de entrar a la ducha incorporas el hábito de cepillar tu cuerpo en seco, estarás estimulando el sistema linfático mientras eliminas las células muertas de tu piel. El cepillado en seco es una manera de hacer que las cosas empiecen a fluir.

Te recomiendo que lo hagas siempre con un cepillo de cerdas naturales, haciendo movimientos en dirección ascendente hacia tu corazón. Serán unos minutos solo para ti, para mimarte a la vez que eliminas toxinas y piel muerta.

Hábito 3: incorpora más fibra a tu día a día

La fibra consigue el tránsito de tu intestino sea fluido, ayudando a que algunas de las toxinas que pasen por él no sean reabsorbidas. Si incluyes remolacha a tus recetas, además de estar incorporando fibra, estarás incluyendo a tu dieta betaína, una sustancia que ayuda a desintoxicar y proteger el hígado.

Hábito 4: disfruta de una taza de infusión

Las infusiones naturales son perfectas para ayudar a depurarte en otoño. Además de que son deliciosas y en esta estación nos empiezan a apetecer cosas más calentitas, sus propiedades no tienen más que beneficios para el organismo.

Una de ellas es la de Diente de león. Esta raíz tiene el poder de estimular el hígado y la vesícula biliar, promoviendo la liberación de bilis que elimina las toxinas del cuerpo.

Hábito 5: incorpora movimiento en tu vida

Algunos asanas (postura de yoga) son muy beneficiosas para favorecer el movimiento interior de nuestro cuerpo con el que se desintoxica. Los giros y las inversiones estimulan el flujo linfático y también el hígado.

Otro movimiento muy beneficioso es el de incorporar saltos. Saltar también estimula el sistema linfático para que no se estanque. Si puedes empezar a saltar en tu rutina diaria de ejercicios, te lo recomiendo.

Si incorporas estos 5 hábitos a tu rutina, empezarás a notar muy rápido los resultados. No solo te empezarás a ver mejor en el espejo, es que además te sentirás bien mental y emocionalmente. Y eso ya sabes que es esencial para que el resto de cosas que te rodean funcionen bien.

Permanece atenta porque pronto te daré más detalles sobre el programa de depuración otoñal que estoy preparando. Unos días para regalarte, mimarte y darte mucho amor, empezando el otoño preparada para todo.

Antes de despedirme, quisiera preguntarte: además de estos hábitos, ¿hay alguno que tengas en tu rutina para ayudarte a depurar tu cuerpo? ¡Puedes compartirlo con nosotras en los comentarios para que nuestras rutinas sean más completas aún!

Con amor.

La semana pasada fue mi cumpleaños. Este año me tocó soplar las velas de mis 50 y reflexionando me he dado cuenta que me siento más viva que nunca.

Después de darle unas cuantas vueltas a la cabeza, decidí escribirte este artículo para compartir contigo mi secreto, lo que hice hace unos años para pasar de sobrevivir y arrastrarme diariamente a tener más vitalidad que nunca, sentirme rejuvenecida, ilusionada, perder y mantener mi peso y reconciliarme definitivamente con mi cuerpo.

Y es que mi secreto es resume básicamente en una sola cosa: un método. Un método al que yo he llamado “revivir”.  

Hace un par de semanas escribí un email a mi lista de suscriptoras (que por cierto, si aún no estás suscrita, puedes hacerlo aquí) en el que contaba que el secreto para perder peso era únicamente la constancia. Pequeños pasos dados con constancia que nos llevan al éxito.

Porque para perder peso no funciona el querer hacerlo todo perfecto, ni el comer sólo comida aburrida y repetitiva, ni tampoco el tener una lista interminable de prohibiciones que te hagan sentir que no puedes comer de nada rico y apetecible… NO. Nada de eso sirve para perder peso.

Lo único que funciona es la constancia.

Hace 6 años yo no tenía ilusión ni ganas de vivir. Me sentía cansada, sin vitalidad, sin motivación, sin energía, aburrida, desmotivada, desilusionada… Podría decir que estaba deprimida y agotada de luchar con mi cuerpo constantemente. Además tuve algunos problemas de salud que empezaron a preocuparme.

Entonces tomé una decisión. No podía seguir así. Investigué y empecé a experimentar con los cambios de alimentación. Me llamaba la atención la frase de “deja de sobrevivir y disfruta de una vida plena”. Eso era, sin duda, lo que yo más deseaba.

Han pasado varios años desde entonces y estoy feliz de contarte que mi vida es totalmente distinta ahora. Pero no solo mi vida ha cambiado, lo mismo le ha ocurrido a prácticamente el 100% de mis clientas, mujeres que también decidieron dar el paso.

Estoy segura de que me estás leyendo porque tú sientes en tu interior que es el momento de hacer algo.

Por eso mismo, te voy a contar cómo puedo ayudarte. Es el método que utilizo en mis sesiones individuales, un proceso en el que acompaño a mis clientas y que les permite pasar de sobrevivir a vivir y disfrutar de su vida con plenitud.

Mi método para “revivir” paso a paso

 

Limpieza

Es la base. Limpiar el organismo. Muchos años de alimentación deficiente, de medicaciones, de uso de productos de limpieza y cosmética tóxica, de beber agua embotellada en plásticos, de sobrecargar nuestro hígado… nos lleva a enfermar.

Por eso, lo primero de todo para “revivir” limpiar nuestro cuerpo. Si lo haces, los resultados se verán muy rápidamente: en la piel, en el brillo de los ojos, en el pelo, en la pérdida de volumen, en la desaparición de la inflamación y algunos dolores… Es impresionante lo que una depuración de tu organismo puede hacer por ti.

En este punto, te cuento que muy pronto voy a lanzar mi nuevo programa DETOX. En breve publicaré todos los detalles, pero si no quieres esperar puedes echarle un vistazo a mis programas detox:

 

No camines sola

Una de las mejores decisiones que tomé cuando me sentía totalmente perdida fue la de dejar de caminar sola y buscar la ayuda de una experta en nutrición.

Porque llegada a este punto, cuando acabas la limpieza, lo normal es que te surjan muchas dudas de “¿ahora cómo sigo?”. Después de mucho tiempo, empiezas a encontrarte de maravilla y no quieres perder esa sensación pero claro, te sientes muy insegura con tanta información contradictoria, tantas dietas milagro y tantas opciones que te hacen saturarte.

Antes de que esto ocurra, busca una opción que se ajuste a tu momento. Por ejemplo, si quieres contar con mi acompañamiento con el programa de coaching individual personalizado, podré ayudarte a resolver todas tus dudas para que estés totalmente segura que tu alimentación es la óptima según tu momento actual.

Te recomiendo esta opción si de verdad quieres conseguir cambiar tus hábitos para siempre y sentirte “revivir” de nuevo.

Igualmente, mi programa online “Come sano y quiérete” es una opción fantástica si no puedes seguir el programa individualizado en este momento. Incluye una sesión conmigo de 90 minutos y todas las herramientas que necesitas para seguir la transición a los nuevos hábitos mentales y nutricionales que te llevarán a vivir de forma plena.

 

Busca apoyo

Dicen que solas caminamos más rápido, pero acompañadas llegamos más lejos. Y recuerda que de nada vale ir rápido si no somos constantes a la hora de mantener nuestros nuevos hábitos.

Es por esto que necesitas encontrar apoyo en todo este proceso. Puede ser por parte de tu familia, tus hijos, tu pareja o tus amigas. También puedes apoyarte en herramientas como un diario personal o buscar el apoyo de personas que estén en el mismo proceso que tú.

Como por ejemplo, la Comunidad mágica de Facebook Come sano y quiérete.

Este grupo es una de las creaciones de las que estoy más orgullosa. Es un grupo de mujeres maravillosas que comparten día a día su experiencia en este precioso camino hacia el autocuidado y el autoamor a través de la mejor alimentación. En el grupo reímos, lloramos, nos apoyamos, nos mimamos, nos sorprendemos, nos enriquecemos, aprendemos… es precioso. Y lo más importante: no te sientes sola. Puedes ver todas las ventajas de estar en la comunidad aquí. Te recuerdo que siempre que compres uno de mis programas tendrás 3 meses de permanencia gratuita en la comunidad de Facebook.

Diviértete y disfruta

De nada sirve todo esto si no disfrutas y te diviertes durante todo este proceso de cambio. Busca aquello que te motive y te haga disfrutar como una niña pequeña: tal vez sea empezar a hacer Zumba, disfrutar compartiendo en Redes Sociales tu nuevo estilo de vida o aprender recetas increíbles.

Si esto último es lo que más te gusta, en el blog encontrarás muchísimas recetas para inspirarte, Además, si vives en Valencia o te apetece que nos conozcamos en persona, pasar una tarde divertida y aprender a cocinar y degustar comida saludable, imaginativa y deliciosa, en Noviembre impartiré 2 talleres de cocina en Valencia. Os avisaré con tiempo para que reservéis porque las plazas vuelan.

También quiero contarte que estoy planificando un programa presencial de Alimentación para la mujer para el 2019 que va a ser INCREÍBLE. No te lo vas a querer perder.

Ahora ya sabes cual es mi método para “revivir”. Me siento muy feliz de poder ofrecerte todas estas formas de cuidarte y amarte para que tú también “revivas” como yo hice hace 6 años. No lo dudes: funciona.

Con amor.

Llegas a un restaurante. Abres la carta y empiezas a descartar opciones, una tras otra. Nada te convence porque todo está en tu categoría de alimentos prohibidos. Crees que cualquiera de las elecciones te harán subir de peso, y entonces te agobias. Porque sabes que te debates entre dos opciones: o eliges algo que te hará sentir culpable o bien renuncias a lo que más te apetecería comer en ese momento.

Y de esto es precisamente de lo que te quiero hablar hoy: de culpabilidad, renuncias y prohibiciones.

En muchas ocasiones, tal vez podría decir que demasiadas, me encuentro con clientas que en sus primeras sesiones me dicen: “Eva, si como algo de eso subiré de peso”. Si tú también te encuentras atrapada bajo este pensamiento, tengo algo que contarte.

La mentalidad de dieta

¿Por qué nos preocupa tanto subir de peso? Las dietas están a la orden del día y cada vez son más las que se apuntan a las dietas milagro que producen tantos desajustes.

Probablemente, detrás de este miedo se encuentre la cultura de la dieta. Hemos interiorizado casi a nivel subconsciente mensajes como que estar gorda es malo, ser gorda no es sexy, es imposible ser gorda y ser feliz, hay que restringir ciertos alimentos para evitar engordar, el peso es únicamente el resultado de la alimentación, por lo que si estás gorda es porque quieres… y así podría seguir hasta el infinito.

Lo único que quiero comentar de estos mensajes es que son falsos. La única utilidad que tiene interiorizar estas afirmaciones es la de pensar que el cuerpo es un problema.

No es de extrañar que el significado interno que tiene para nosotras estar delgadas, con unos medios de comunicación inundados de imágenes irreales, termine conduciendo irremediablemente a la mentalidad de dieta. E inevitablemente nos dediquemos a juzgar a nuestro cuerpo.

Y sí, hablo en primera persona del plural, porque que levante la mano quién no lo haya hecho nunca. Nos permitimos el lujo de opinar de manera destructiva sobre nuestro cuerpo, mermando nuestra autoestima y saboteando cualquier intento de querernos bien.

Esta semana he compartido con algunas de vosotras en mi cuenta de Instagram una imagen de mis pies. Durante muchos años consideré que no eran dignos de ser mostrados, hasta que la vida me demostró lo valiosos y bonitos que eran en realidad.

 la mentalidad de dieta

La mentalidad de dieta no nos deja ver lo valioso y bonito que es nuestro cuerpo. Cuando entiendes que el cuerpo no es un problema que debe resolverse, puedes dejar de buscar la pérdida de peso perjudicial y aprender a tener una relación más sana con tu cuerpo.

Cuando eres amable contigo y con los alimentos, fortaleces tu autoestima y entonces puedes tomar mejores decisiones acerca de lo que realmente es bueno para ti. Y lo del peso será entonces un efecto secundario.

Suena bien pero ahora te preguntarás: ¿por dónde puedo empezar?

Conviértete en tu incondicional

El primer paso cuando detectes que te preocupa comer algo que te haga subir de peso es recordar que eres tu incondicional.

Incondicional no admite limitaciones ni condiciones. Esto significa que te quieres por encima de cualquier regla absurda que guardes en tu mente y que tu cuerpo es bonito así, tal cual está. Lo es porque tú lo ves cada mañana, es tu vehículo para moverte hacia cualquier lugar que desees y como tal debes honrarlo.

Cuando hayas interiorizado este concepto, podrás empezar a darte permiso incondicional para comer lo que quieras. Sin culpa y sin mentalidad de dieta. Cuando te concedes este permiso, dejarás de decir cosas como:

  • Como esto porque me lo merezco.
  • Hoy he tenido un día duro y me lo he ganado.
  • Puedo comerlo porque mañana empezaré la dieta.
  • Comeré esto y después saldré a correr 2 horas.
  • No puedo comer esto porque me hará subir de peso.
  • No me lo puedo permitir porque no es saludable.

Todas estas frases pasarán a la historia porque no hay cosas que debas o no debas comer, no tienes que pagar por ese alimento y tampoco hay alimentos prohibidos.

¿Y sabes lo que ocurre cuando te das este permiso incondicional? Que la comida pierde su poder. Deja de tener control sobre ti y entonces puedes hacer las paces con ella.

Cuando lo haces, podrás explorar esos alimentos que tienen un sabor delicioso, pero que si comes de más te hacen sentir hinchada o te causan indigestión y podrás detenerte antes de que eso ocurra porque sabes que esa comida estará para ti la próxima vez que la desees. Sin condiciones.

Si le quitas el poder a la comida, podrás empezar a escuchar a tu cuerpo y sabrás cuando tienes hambre real, cuando estás llena y cuando es el momento de parar.

El permiso incondicional para comer no significa que debas comerlo. Recuerda que no hay condiciones: puedes hacerlo, sin culpa, pero no es necesario que lo hagas. Es, sencillamente, una elección.

Aprender a quererte incondicionalmente te enseñará a tomar mejores decisiones. Podrás elegir basándote en lo que sabes que es bueno para ti, lo que te sienta bien y te hace revitalizar en lugar de en lo que está prohibido.

En este proceso, comenzarás a confiar en tu cuerpo y él en ti. Tu mentalidad se empoderará y tus decisiones serán cada vez más naturales, sin forzar absolutamente nada. No conozco nada mejor que el amor incondicional para sentirte bien.

Si en este momento sientes que necesitas mejorar la relación que tienes con tu cuerpo pero te sientes un poco perdida, recuerda que puedes contar con mi acompañamiento para conseguirlo.

 ¿Eres de las que les preocupa comer algo que te haga subir de peso? ¿Piensas que darte permiso incondicional para comer lo que quieras te ayudará a sentirte mejor? Me encantará saber qué es lo que opinas.

 

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