Comer con ansiedad: ¿y si tu intestino le está diciendo a tu cerebro qué comer?

Comer con ansiedad

Comer con ansiedad: ¿y si tu intestino le está diciendo a tu cerebro qué comer?

Comer con ansiedad puede ser una llamada de tu intestino. Es una de las tantas formas en las que intenta comunicarse contigo, aunque puede que tú estés tan desconectada de tu cuerpo que no sepas interpretar lo que te dice. 

 

El caso es que todas esas veces en las que sientes la necesidad de comer algo y comerlo YA, puede que sea tu flora intestinal reclamando alimentos. 

 

Al parecer, las bacterias intestinales mandan señales a nuestro cuerpo para que controlemos lo que comemos. Incluso se ha empezado a descubrir cómo pueden llegar a influir en nuestros gustos alimentarios.

 

Así que sí, tu ansiedad por comer puede estar relacionada con el hecho de que la salud intestinal no es buena. 

 

Pero vamos a verlo con más calma. 

El eje intestino-cerebro 

 

Ya sabemos que nuestro intestino y nuestro cerebro van de la mano, comunicándose de forma bidireccional y siendo capaces de influirnos en el estado de ánimo, el sueño, el dolor… y en la conducta alimentaria. 

 

En una investigación que se publicó en Cell Metabolism se comprobó como a los 20 minutos de empezar a comer, las bacterias intestinales producen un tipo de proteína (proteínas bacterianas de E. coli) que suprimen las ganas de comer, es decir que interceptan las rutas cerebrales para controlar nuestro apetito. 

 

Lo interesante aquí es que estos mensajes influyen también en lo que nos apetece comer, es decir, que son las que prefieren comer de pronto tortilla en lugar de brócoli. 

 

Y es que si ellas detectan que hay algo que les interesa, irán a por ello, cambiando incluso nuestros receptores del gusto, produciendo toxinas para que nos sintamos mal o liberando sustancias placenteras para que nos sintamos bien. 

 

Vaya, que son súper poderosas. 

 

Comer con ansiedad puede estar relacionado con las necesidades nutricionales de tu cuerpo 

 

Seguro que ya sabes que la alimentación que llevas tiene un gran impacto en tu vida. Y no solo a largo plazo: desde el primer momento en el que empiezas a tener mejores hábitos alimenticios, lo notas al instante. 

 

Las elecciones que tomamos a la hora de comer influyen en el estado de ánimo, en nuestro equilibrio hormonal, en los procesos de inflamación, y en el estado general de salud que tenemos. 

 

Todas estas decisiones se ven reflejadas directamente en nuestras bacterias intestinales (“somos lo que comemos y lo que comen nuestras bacterias”), y en este sentido, se ha demostrado como una mala salud intestinal nos afecta en muchos sentidos.

 

Este equipo de investigación científica ha estudiado los mecanismos cerebrales usando la mosca de la fruta Drosophila melanogaster. 

 

En este estudio han observado como cuando la mosca no recibía un aminoácido esencial (que son aquellos que se han de ingerir en la dieta sí o sí), tenía un hambre voraz por los alimentos proteicos (que ayudan a mantener el buen estado de las células madre). 

 

Esto demuestra como las bacterias de la microbiota impactan en la decisión de comer determinados alimentos, y que si no recibes determinados nutrientes, puede verse reflejado en tus ganas – o no ganas – de comer algo. 

 

Y aunque los humanos somos algo más complejos que las moscas, y tenemos en nuestro aparato digestivo cientos de especies de bacterias, en parte podríamos extrapolar los resultados a las personas. 

 

Pero entonces, ¿puede la microbiota provocarnos ansiedad y antojos? 

 

Tanto el anterior estudio mencionado como otros muchos (estudio) han demostrado como algunas especies de bacterias necesitan de nutrientes determinados para sobrevivir, por lo que pueden desarrollar maneras de empujarnos a ingerirlos. 

 

Así que sí, la microbiota podría influir en las hormonas, en nuestro apetito y en las señales que recibe nuestro cerebro para comer determinado alimento. 

 

Esto no quiere decir que cuando te apetece comer helado y terminas con una tarrina de medio litro te hayan controlado las bacterias. Detrás de la ansiedad por comer hay muchísimos otros factores, pero es un gran avance conocer esto. 

 

Porque siempre hemos visto la ansiedad por comer bajo el prisma de las respuestas emocionales, del estrés o como vía de escape, pero detrás también puede estar una necesidad fisiológica. 

 

Y al final todo está relacionado, porque si tu salud intestinal no es buena y no cuidas de tu alimentación, estarás más inflamada, te encontrarás peor y la gestión emocional se dificultará, por lo que se disparan automáticamente los mecanismos de supervivencia con la comida. 

 

Así que además de los consejos que te he dado anteriormente (aqui tienes un artículo en el que te cuento cómo superar la ansiedad por comer y aquí otro en el que hablamos del hambre emocional), esta información puede darte algunas pistas sobre por qué no puedes dejar de comer con ansiedad. 

 

Mi recomendación es que comiences con un estilo de vida más saludable que te aporte todas las necesidades que tu cuerpo y tu intestino tienen, y que además se convierta en un estilo de vida que te haga sentir tan bien que no quieras volver atrás. 

 

Y ya sabes que no tienes por qué hacer la transición tú sola: puedes contar con mi apoyo en el proceso con mis sesiones de coaching nutricional individual. 

 

Espero que te haya resultado útil esta información y que te ayude a conectarte más con tu cuerpo y sus señales. 

 

Cuéntame, cuando tienes ansiedad por comer, ¿qué es lo que más suele pedirte el cuerpo?  Te leo. 

 

   

Soy Eva Bargues, te ayudo a recuperar tu energía y tu vitalidad, a mejorar tu aspecto y tu salud a través del Coaching Nutricional y de Salud. Pon FIN a tus problemas de ansiedad con la comida, a tu lucha con tu peso y a tu cansancio crónico. Me encantará ayudarte.

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