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Si piensas en tu relación con la comida, ¿sabrías decirme si te comportas de manera reactiva o proactiva? Piénsalo unos segundos y luego lee el artículo.

Me refiero a si “reaccionas” después de algo que haya pasado (entonces está siendo reactiva) o si respondes de forma planificada y con intención, es decir de forma proactiva.

Antes de que te adelantes, las dos maneras de reaccionar son necesarias. Tanto saber analizar lo que ha pasado de manera reactiva, como actuar proactivamente, mejorará tu relación con la comida y por lo tanto contigo misma.

Para que sepas cuidar más de ti misma, quererte y mejorar tu autoestima, te enseño a sacarle todo lo positivo a las reacciones proactivas y reactivas.

Respuestas reactivas

Cuando comienzas a cuidar de tu alimentación y a vivir una experiencia más consciente con tu cuerpo y tu mente, las respuestas reactivas son muy importantes.

Para que lo entiendas, ser consciente de que el plato que te acabas de comer no entra en los planes de lo que quieres para ti misma, es un verdadero logro.

Tienes que ser consciente que hay miles de mujeres que quieren verse mejor, sentirse con más energía y mejorar su salud, pero no son conscientes que cada plato que se preparan alejan de ese objetivo.

Por lo tanto, tomar consciencia de que la decisión que acabas de tomar no es la mejor de todas, es un gran avance. Te lo aseguro 😉
Una vez que tienes bien claro que lo que acabas de comer no te beneficia, puedes utilizar esta experiencia para crecer como mujer. Para ello, puedes analizar la situación y encontrar la respuesta a preguntas como:

  • ¿Qué estaba pasando antes de comenzar a comer lo que no debía?
  • ¿Cuánto tiempo había pasado sin comer? ¿Tenía hambre real, o más bien emocional?
  • ¿Qué es lo que estaba sintiendo en mi cuerpo físico?
  • ¿Y cómo me sentía emocionalmente?
  • ¿Qué es lo que tenía en ese momento en la mente? ¿Sobre qué o en quién pensaba?
  • ¿Qué necesidad estaba intentando tratar de calmar?

Todas estas preguntas reactivas te ayudarán a salir reforzada de esta situación. Podrás entenderte a ti misma y saber las razones verdaderas que desembocaron en un atracón.

Puede ser que tal vez lo único que tratabas era de encajar en un escenario social, en el que todos comían aquello que sabes que no te acerca a tu objetivo.

No pasa absolutamente nada. Si sabes la verdadera razón que te ha llevado a comer en exceso, sabrás anticiparte en la próxima ocasión y actuar en linea con tus nuevos valores.

Aprender a perdonarse después de haber comido en exceso es también un gran ejemplo de respuesta reactiva útil. Perdonarte a ti misma significa entender las razones por las que has actuado así y aceptarte con compasión. Esto, automáticamente excluye comportamientos como:

  • Dejar de comer para compensar lo que has comido de más
  • Hacer ejercicio en exceso para quemar las calorías extra
  • Juzgarte a ti misma, generando sentimientos de culpa y vergüenza.

Redirige tus pensamientos para salir ganando de todo esto. Las respuestas reactivas te ayudarán a dirigir tus pensamientos hacia el camino adecuado.

proactiva o reactiva

Respuestas proactivas

Aunque ya hayas visto que actuar de manera reactiva puede traer muchos beneficios a tu relación con la comida, no debemos olvidar que actuar de manera proactiva es clave si quieres vivir en paz con tu cuerpo y los alimentos.

Ser proactiva significa tener un compromiso y dar lo mejor de ti para cumplirlo. Este compromiso debe estar por encima de cualquier otra cosa, porque es una promesa que te has hecho a ti misma.

Este compromiso puede traducirse en unas pequeñas prácticas que te acerquen cada día a tu objetivo: vivir en paz contigo y con la comida.

Si quieres algunos ejemplos inspiradores, puedes empezar por:

Una pequeña práctica diaria de meditación

La meditación desarrolla tu habilidad de estar presente en el aquí y ahora. Si estás consciente en el momento, sabrás perfectamente lo que estás haciendo, cómo te hace sentir y todo lo que estás pensando.

Todos los días tomamos demasiadas decisiones. Pero las decisiones desde la presencia consciente, son mucho más acertadas. Créeme.

Así, cuando se te presente la oportunidad de comer en exceso y toque tomar una decisión, sabrás hacerlo de manera consciente. Y si aún así decides hacerlo, lo harás aceptando las consecuencias. Conscientemente.


Ser regular en el ejercicio que haces

Uniendo el punto anterior con este, podrás ser capaz de escuchar a tu cuerpo. Las mujeres no somos estáticas, si no más bien un ciclo en constante movimiento.

Aprender a escuchar lo que te pide tu cuerpo significa darle el movimiento que cada día necesita, escuchando siempre sus sensaciones y sentimientos.

El cuerpo necesita moverse cada día, ya sea con ejercicios suaves o con otros más intensos. Busca algo con lo que realmente disfrutes y regálale a cuerpo un momento a solas para vosotros 🙂

 

Alimentación consciente

Ya sabes que soy una auténtica defensora de la alimentación consciente. Admirar los colores de las frutas y verduras, agradecer por los nutrientes que me brindan, saborear las fusiones de distintos sabores…

La experiencia de la alimentación consciente te ayudarán a apreciar y valorar aún más lo que comes y cómo te hace sentir, tomando mejores decisiones a la hora de elegir tu menú.

 

Aceptar tu cuerpo

Aceptar proactivamente tu cuerpo es otro de los compromisos que puedes tomar contigo misma. Admirar aquellas partes a las que tienes miedo observar, aceptar que cada parte es como es y está bien así, te ayudará a fortalecer tus pensamientos positivos.

Y cuando un pensamiento boicoteador aparezca, sabrás como convertirlo en pequeñito, pequeñito, como un globo que se deshincha, hasta hacerlo desaparecer.

 

Recuerda que esto lo haces por ti, porque te aceptas y te quieres desde lo más profundo de ti misma.

 

Me encantaría que me contaras si ya usas algunos de estos enfoques reactivos y proactivos para estar en paz con la comida.

 

Si quieres mejorar tu relación emocional con la comida, te ayudo a hacerlo.

 

Para disfrutar comiendo en PAZ en Navidad, es necesario tener un plan y estar preparada para los ajetreados días festivos. Ya te he hablado de todo lo que necesitas para preparar tu cuerpo y mente ante todos estos eventos.

Y ahora, quiero hablarte acerca de lo más importante: cómo comer.

Porque ya sabes que una buena planificación es esencial si quieres ser feliz comiendo en estas fiestas. Y tener un plan y unas pautas sencillas de seguir conseguirán que tus objetivos a corto y largo plazo se cumplan.

¿Comenzamos?

 

4 sencillos consejos para disfrutar de verdad comiendo en PAZ en Navidad

 

1.Si tienes hambre real, come.

La idea tradicional de prepararnos para la Navidad consiste en comer muy poquito antes y después de alguna fiesta. De esta manera creemos compensados los excesos y balanceados estos desequilibrio.

Pero tengo algo que contarte: esto no funciona. Jamás lo ha hecho.

Si estás demasiado hambriento, terminarás comiendo en exceso. Y es que tu mecanismo de supervivencia se activará y creará la necesidad urgente de un gran banquete.

Y esto no es lo que queremos. Necesitamos moderación en cada una de nuestras comidas, sean festivas o no.

Por ello, come lo suficiente. Honra tu hambre física y conseguirás comer de forma moderada, lo que es sinónimo de disfrutar comiendo.

 

2.Prepárate para comer más de lo normal

Durante estas fechas, la mayoría de las personas comemos más de lo que lo hacemos el resto del año. Es un período con muchas comidas especiales y está bien comer un poquito más.

Cambia ahora mismo tu creencia sobre esto.

No hay que sentirse culpable, ni compensarlo restringiendo la alimentación durante días, ni tampoco hacer ejercicio en exceso.

Simplemente come cuando vuelvas a tener hambre. Muévete para sentirte bien contigo misma y siente la paz de que, aunque hayas comido más de lo habitual, lo has hecho con calma y moderación.

disfrutar comiendo en Navidad

 3. Come exactamente lo que te apetece

Ya te lo he comentado antes, pero quiero que te fijes bien esta idea: si no comes lo que quieres, lo anhelarás. Y entonces terminarás comiendo lo que no querías y después lo que querías desde el primer momento.

Y esto nos llevará a la culpa y las promesas de “portarse bien a partir de mañana”, lo que te llevará a entrar en un bucle del que es difícil salir.

Para evitar esto, durante estas fechas, come todo lo que quieras.

Disfruta comiendo. Olvídate de las preocupaciones. Agradece y disfruta de cada bocado.

¿Sabías que cuando disfrutas de tu comida se metaboliza mejor? Si estás estresado, tus niveles de cortisol se elevan y reduce tu metabolismo. El placer es incompatible con un cortisol elevado.

Entonces, disfruta. Relájate y agradece la oportunidad de disfrutar de esa deliciosa comida. Saborea cada bocado, despacio.

Además de metabolizarlo mejor, conseguirá que no comas de manera compulsiva y lo disfrutarás, siendo muy feliz. Todo son ventajas.

Los días después de Navidad

Como cada año, cuando hayan terminado estas fiestas, comenzará para todos un nuevo ciclo.

Si sigues todos los consejos que te he dado, al comenzar este año habrás conseguido:

  • Aprender sobre ti y tu relación con la comida.
  • Ser más amable contigo mismo.
  • Cambiar muchas de tus creencias limitantes.
  • Satisfacer tus necesidades de descanso y recuperación.

Por lo que después de todo esto, será positivo que comiences el año haciendo un balance.

Reflexiona acerca de lo ocurrido durante estas últimas semanas, haciéndote preguntas como:

  • Qué estrategias de cuidado personal usé y realmente me funcionaron
  • ¿Me di permiso incondicional para comer lo que quisiera? Si no es así, qué sucedió, cuáles fueron las consecuencias, ¿qué puedo aprender de esto?
  • ¿En general honré mi hambre y plenitud?

Sea cual sea el resultado de esta reflexión, se amable contigo misma. La compasión y el amor que te des será determinante a la hora de hacer buen uso de tu experiencia.

Cuando eres amable contigo misma, sin condiciones, eres más feliz. Y si eres más feliz, tu relación con la comida mejorará.

Entonces, ¿vas a empezar a ser amable contigo misma?¿vas a empezar a quererte?

Para hacerte llegar todo mi amor y mis mejores deseos para estas fechas, te he preparado un regalo muy especial.

 

Mi regalo de Navidad

Te regalo todos los consejos para disfrutar comiendo en navidad. Incluye un planificador para acabar las Navidades sin haber subido de peso.

 

 

Deseo que pases unos días llenos de paz interior, alegría y autoamor para que puedas compartirlo con todos los que están a tu alrededor.

Te informo de que en Enero relanzaré mi programa estrella “Come Sano y Quiérete”, un programa de 4 semanas de transición a una alimentación saludable para dejar de sobrevivir y empezar a vivir plenamente desde el amor hacia ti misma. Estate atenta, en breve te enviaré más información.

Eva.

Las Navidades se acercan cada vez más y para muchos, como cada año, llega el estrés. Demasiados preparativos, eventos y festividades que nos hacen salir de nuestra rutina y en los que, inevitablemente, la comida juega un papel protagonista.

En Navidad nos exponemos a muchísimos estímulos. Alimentos que solo vemos una vez al año, preocupaciones por los kilos de más en estas fechas y mucha ansiedad en torno a la comida.

Si algo de esto resuena contigo, tengo buenas noticias para ti. Te he preparado todas las claves que necesitas para que por fin puedas disfrutar comiendo durante las vacaciones de Navidad.

En este artículo te hablaré de factores muy importantes que solemos pasar por alto: anticiparte a la escena, preparación física, emocional y espiritual previa, y el cambio de enfoque de las reglas sobre las comidas.

¿Estás listo para disfrutar de verdad comiendo en PAZ durante la Navidad?

 

1.Visualiza tu mejor versión

Para poder prepararte y anticiparte a estas fechas, vamos a utilizar el poder de la visualización. ¿Sabías que tu cerebro no es capaz de diferenciar entre una situación real y una visualizada? Y es que cuando estás visualizando, tu cerebro percibe las mismas sensaciones que en la realidad y te ayuda a adentrarte en esa versión que deseas para ti mismo.

Las visualizaciones previas a las navidades son imprescindibles para poder prepararte ante la intensidad de estos días que están al caer. Para que puedas empezar a practicar, te propongo un ejercicio: busca un lugar tranquilo en el que puedas estar 30 minutos sin ninguna interrupción. Hazte la siguiente pregunta:

“¿Cómo me gustaría sentirme y actuar durante estas semanas?”

Apunta en un cuaderno o papel todo lo que vaya viniendo a tu mente. Fija tus propios decretos y visualiza unos minutos como te sientes al verte así.

Cuando hayas completado este ejercicio, habrás establecido tus intenciones y el camino que tu cerebro debe seguir para conseguirlas. Sigue practicando una pequeña visualización cada día durante estas fiestas, para asegurarte que el camino es el correcto.

 

2. Autocuidado

Durante estas semanas solemos estar más ocupados de lo normal. Comidas o cenas de empresa, las compras de navidad, decorar con adornos nuestra casa, visitas a amigos y familiares que hace tiempo que no ves… y todo ello nos genera estrés.

Es absolutamente normal. Este ritmo es realmente agotador.

E inevitablemente, todo esto genera automáticamente el disparador para comer en exceso. Para poder superar estas ajetreadas semanas sin descuidar tu bienestar, incluye cada día unos minutos para cuidar de ti misma.

¿Quieres saber como comenzar a cuidar más de ti mismo?

  1. Come regularmente. Escucha a tu cuerpo y dale lo que necesita.
  2. Descansa cuando estés cansada. Si necesitas irte antes a la cama, hazlo.
  3. Delega. No tienes que ocuparte de todo, de verdad. Piensa en cómo otros te pueden ayudar con tu lista de tareas y deja que otros se ocupen. Y si no… siempre puedes plantearte dejar ir esa tarea que tanto te agota mentalmente.
  4. Selecciona los eventos a los que realmente quieres ir, y deja ir aquellos a los que no te apetece ir en absoluto.
  5. Cada día, separa un poco de tu tiempo para dedicarte a ti misma. Estas actividades que te reparan por dentro y también por fuera: hacer algo de ejercicio, tomarse una taza de té o darte un baño calentito. Puedes hacer una lista con todas las actividades que se te ocurran y después ir seleccionando una cada día.
  6. Cuando sientas que tu energía está bajando o estés estresada o abrumada, escribe tus pensamientos. Es muy probable que entre estos encuentres muchos “tengo que” o “debo hacer”. Recuerdate a ti misma que no hay nada que tengas ni debas hacer. Estos son los pensamientos que agotan tu energía y generan estrés.

Es importante que no esperes al último momento para prestarle atención a tu cuidado propio. Solo de esta manera conseguirás evitar que la única manera de aumentar tu energía sea comiendo en exceso.

Para todo esto… es importante buscar apoyo.

Estoy segura que más de una vez te has propuesto cuidar más de ti y finalmente lo has ido olvidando un poco cada día, hasta pasar por completo desapercibido en tu ajetreo diario.

Pero las buenas intenciones se pueden cumplir con el combo secreto infalible: apoyo y recompensa.

Piensa ahora en una persona que sepas que puede apoyarte en tu nueva tarea de autocuidado. No hace falta que te haga un seguimiento exhaustivo. Simplemente, busca a alguien con quien puedas compartir tus logros cada día.

Y, por supuesto, recompensate. Las recompensas son muy importantes, ya que te ayudan a reforzar las vías neuronales de autocuidado.

Las recompensas no tienen por qué ser compras, ni comer golosinas. Simplemente unas palabras de agradecimiento y reconocimiento hacia ti mismo: “¡Bien hecho! Hoy me he cuidado súper bien”. Haz tu pequeño ritual de celebración cada día y disfruta de la sensación de las cosas bien hechas.

 

3. Preparación física, emocional y espiritual

Para seguir con tu preparación para esta temporada festiva, vamos a prestarle especial atención a las tres áreas más importantes de nosotros mismos: la física, la emocional y la espiritual.

En medio de tantas compras, reuniones, gastos, cocina, visitas y más cocina… es fácil caer en la insensatez con la comida. Para poder disfrutar al completo de todo esto, vamos a prepararnos por dentro y por fuera.


Preparación física

La parte física es la que más descuidamos en esta época del año. El ajetreo al que nos sometemos durante estas semanas consigue que terminemos realmente agotados.

Es por esto que es esencial que incorpores periodos de descanso. Parar el ritmo por uno o dos días es esencial si quieres verte y sentir bien. Marca ahora los días en los que piensas parar el ritmo. Entre Nochebuena y Nochevieja existen varios días en los que puedes dormir más y hacer algunas actividades relajantes que te reparen. Y al igual desde Fin de Año hasta Reyes, si me lees desde España.

Además, para cuidar nuestro cuerpo físico, es necesario que realices alguna actividad cardiovascular. Sal a caminar cada día media hora e intercala con algunos estiramientos que permitan a todos tus músculos recuperar su vitalidad tras los bloqueos causados por el estrés.


Preparación emocional

La navidad es para muchos una montaña rusa emocional. Puede ser bonito ver a gente a la que quieres, pero chocamos muchas veces con aquellas personas a las que no nos parece tan bonito ver.

Para prepararte emocionalmente:

  • Saca tu diario o un cuaderno y anota todas las cosas que te preocupan durante estas fechas, sin tabús ni censura.
  • Escribe todo lo que ha ocurrido en el pasado y tienes miedo que vuelva a suceder.
  • Pon una carita sonriente al lado de cualquiera de las preocupaciones sobre las que tienes un control real (por ejemplo, comer en exceso)

Ahora, solo tienes que preocuparte por lo que está bajo tu control. Y recuerda: ya has practicado para anticiparte a estas situaciones, por lo que ahora el camino será más fácil.

Practica de nuevo las visualizaciones observando los momentos que te causan estrés. Siente todo lo que estas situaciones generan en ti: frustración, culpa, enfado… Y ahora, transfórmalos. Visualízate de nuevo en estas escenas, pero manteniendo el control. Siente la relajación, el empoderamiento, la libertad…

Una vez practicado este ejercicio, deja ir conscientemente los resultados que quieres conseguir. Te sentirás más relajado, libre y feliz. Recuerda: el apego a los resultados causa sufrimiento.

disfrutar comiendo en Navidad

Preparación espiritual

Para tu preparación espiritual, vamos a seguir con el punto anterior: aprender a dejar ir.

Desarrollar esta capacidad hará que tus músculos espirituales se fortalezcan. Tu compostura y calma estarán ahí cuando más lo necesites.

Una manera con la que puedes practicar esto es con la meditación. Esta práctica crea la capacidad de dejar ir los pensamientos y distracciones para volver a lo más importante: tu paz interior.

Dejar ir tus apegos, tus miedos, tus conflictos internos y los conflictos acerca del mejor postre para el día de Navidad harán que tu bienestar espiritual te empodere y sientas que puedes mantener la calma ante cualquier situación.  

¿Qué te parece dejar ir cosas como?:

  • Cómo crees que deberías ser
  • Cómo piensas que otros deberían ser
  • Cómo crees que deberían ser las navidades
  • Tus expectativas sobre todo
  • Tus heridas y desilusiones

Practicar unos 10 minutos al día será suficiente para preparar tu espíritu para estas fechas.

 

4. Cambia las reglas sobre la comida

Vamos a seguir preparándonos para disfrutar de verdad comiendo en PAZ durante la navidad tratando un tema importante: las reglas sobre la comida.

¿Cuáles son las reglas de la comida?

  • Hay que eliminar el azúcar de la dieta
  • Come alto en grasas y bajo en carbohidratos
  • Come bajo en proteínas y alto en carbohidratos
  • No comas a partir de determinada hora
  • Bebe agua durante tu comida
  • No bebas agua durante tu comida
  • Come huevos
  • No comas huevos
  • Toma lácteos
  • Elimina los lácteos
  • Divide tu plato en 4 categorías: carbohidratos, proteínas, verduras y grasas
  • Mejor divide tu plato en 3 categorías: proteína, grasas y vegetales.
  • O mejor aún divide tu plato en 6 categorías: carbohidratos, proteínas, grasas, verduras, productos lácteos, fruta

Y así podría seguir y seguir hasta volverte loco…

Estas reglas acerca de qué, cuándo y cuánto debes comer son mensajes que has ido incorporando en tu cabeza y que en muchas ocasiones vienen de reglas externas. ¿Te has parado a pensar que todas estas reglas diluyen por completo la alegría de comer?

Pues por si no lo habías pensado, así es.

Lo único que hacen estas reglas es crear un conflicto entre tu autoconocimiento y la comida que tienes en tu plato. Pueden llegar a distorsionar si tienes hambre real, si necesitas comer algo en particular, si realmente te gusta lo que vas a comer o si tu cuerpo se siente bien cuando lo comes.

Si no logras sintonizar tu mente con tu cuerpo, no podrás satisfacerte cuando te alimentas. Y entonces, se darán dos situaciones:

  • Estarás lleno de algo que no has disfrutado, aunque coincidía con una de las reglas que tienes acerca de la comida
  • Te sentirás lleno y sobrecargado comiendo algo que te apetecía mucho, pero que te hace sentir miserable al ir en contra de las reglas.

Y es posible que, si acabas optando por la segunda opción, termines comiendo en exceso más adelante.

Sin embargo, si comes exactamente lo que tú quieres y te apetece, dejarás de comerlo cuando ya estás lleno y comerás de forma moderada.

Sin ansiedad. Sin atracones. Sin sobrecargas.

Hablemos de la culpabilidad

disfrutar comiendo en Navidad

Las reglas sobre la comida no tienen punto intermedio: o los alimentos son buenos o son malos. El roscón de Reyes es malo, pero la coliflor es buena. El relleno de esta carne es malo, pero la fruta de después buena.

Aunque es cierto que los componentes nutricionales son diferentes en cada uno de nuestros alimentos, no podemos categorizar a ninguno como bueno o malo (aunque sí podemos decir que hay alimentos que promueven la salud y hay alimentos que promueven la enfermedad).

Y es que al categorizar alguno como malo, pasan automáticamente al cajón de los alimentos prohibidos. ¿Resuenan contigo frases como “hoy meriendo un pecado” o “esto está prohibido, pero un día es un día” ? E incluso frases como “Hoy me he portado bien” cuando has comido alimentos incluidos en tu lista de alimentos buenos.

Cualquiera de estas frases y el hecho de otorgarle a los alimentos juicios morales para ponerlos en la lista de nuestros alimentos prohibidos, son un pase directo a la culpa y la vergüenza.

Porque sentir culpa hará que comas más y más cosas de tu lista de alimentos prohibidos. Eso si, con la promesa de que a partir de mañana te volverás a portar bien. O a partir del día 1. O mejor aún, ya pasadas las fiestas. Porque “esto solamente lo puedo comer en estas fechas, y hasta dentro de un año entero no volveré a tenerlo delante”. Es ahora o nunca.

¿Pero y si cambias tu forma de pensar?

  • Puedes comer chocolate en cualquier momento del año (y polvorones).
  • Puedes pedirle a tu tía la receta de ese delicioso guiso.
  • Puedes comer fruta siempre que te apetezca.

Si realmente consigues interiorizar estas ideas, la urgencia por comer determinados alimentos desaparecerá. No hace falta que comas como si mañana se acabara el mundo, porque sabes que en cualquier momento del año podrás comer eso, si así te apetece.

Entonces, respira. Puedes comer todo lo que quieras, sin culpa.

Eso si, recuerda que en la moderación está el secreto para estar en paz con la comida y con tu cuerpo.

 

Aplica todas estas herramientas para trabajar tu interior durante estas fiestas y consigue disfrutar de verdad comiendo en PAZ durante la navidad.

 

Con amor navideño.

 

Eva.

 

 

La ansiedad por comer es una de las causas más comunes que tenemos en nuestra sociedad que arruinan nuestra alimentación. De hecho, 1 de cada 6 personas sienten que no pueden controlar los impulsos por comer a deshoras alimentos que no le benefician a su cuerpo. ¿Eres una de ellas?  

En este artículo vas a descubrir cómo superar la ansiedad por comer a todas horas en solo 15 pasos. Y es que la solución a este problema está a tu alcance; solo necesitas una pequeña guía para conseguirlo.

Antes de comenzar, respóndeme a la siguiente pregunta: ¿Conoces la diferencia entre el hambre emocional y la fisiológica? ¿Sabes detectar los síntomas de la ansiedad por comer?

Estamos acostumbrados a los estímulos a los que cada día nos exponemos: publicidad en cualquier parte, olores cuando paseamos por la calle, una persona comiendo a nuestro lado en el tren… Pero sin duda, el estímulo más fuerte es el que proviene de nuestro cerebro.

Cuando seguimos una alimentación basada en alimentos procesados, sus componentes le mandan a tu cerebro la señal de que ya es hora de comer de nuevo ese tóxico. Este efecto lo producen sustancias como el azúcar refinado, la cafeína y las harinas.

Si cambias el enfoque en la manera de alimentarte y llevas una alimentación limpia y natural, estos estímulos se irán desvaneciendo poco a poco. Cuando tu cuerpo está nutrido de verdad, no te pedirá comida a todas horas.

Aun así, la ansiedad por comer tiene muchísimas otras causas y consecuencias. Aprende todo lo que necesitas saber para superarla y comer como tú quieres de una vez.

 

¿Cuáles son las causas de la ansiedad por comer?

Imagina la siguiente situación: llevas un tiempo comiendo bien. Has respetado todas las comidas ricas en nutrientes, has bebido agua cada día e incluso has hecho algo de ejercicio. Te sientes fenomenal.

Pero hoy por la tarde has tenido una fuerte discusión con tu pareja. El problema se ha quedado sin resolver en el aire y tú sigues dándole vueltas a todo lo que te ha dicho y todo lo que tú podrías haber argumentado. Mientras todo eso baila en tu cabeza, decides ir a por un “consuelo”. Tal vez un helado, que no llegas a disfrutar del todo. Tal vez te apetecen unas patatas fritas, o una pizza.

Y sabes que cuando te lo termines, te sentirás peor aún. ¿Entonces por qué no puedes dejar de hacerlo, una y otra vez?

La respuesta es porque no sabes analizar tus patrones. El autoconocimiento es la llave hacia el control de tu ansiedad por comer. Cuando dominas tus propios patrones, sabes anteponerte ante lo que te incita a comer con ansiedad.

¿Qué te parece aprender a detectar aquellas situaciones que hacen que no puedas controlarte y tener un plan B preparado para actuar?

Sabrías entonces que, por ejemplo, tras esa discusión tendrías que salir de casa y darte un paseo hasta el parque. O tomar una ducha caliente. O ponerte una canción que te supermotive.

Yo siempre he sabido que ser prevenida vale por dos. Por ello, aquí tienes unas posibles causas de tu ansiedad por comer y el plan B que te propongo para no caer en tu propia trampa.

 

Ansiedad por comer dulce

Esa necesidad que sentimos a veces terribles de comer algo dulce, tiene su explicación fisiológica. El cuerpo tiene pequeñas hipoglucemias y nos manda la señal de azúcar urgente. El problema es que no sabe diferenciar del tipo de azúcar que necesita, y muchas veces nos hace confundir con chocolates, bollería y otros azúcares refinados.

Detrás de esta señal se esconde también la adicción por el azúcar. Si estás intentando eliminarlo por completo de tu alimentación o si ya lo has hecho, te felicito. Y si no lo has hecho, intenta al menos incorporarlo al mínimo.

Si esta ansiedad por comer dulce viene tras un episodio de emoción fuerte, es posible que estés repitiendo el patrón una y otra vez.

El plan B para controlar la ansiedad por comer dulce

Una vez detectado el patrón que te lleva comer dulce, ten preparadas alternativas saludables. Un puñado de nueces, unpar de frutas e incluso puedes preparar una de las recetas de postres saludables que encontrarás en el blog. Esta última alternativa te ayudará a distraerte y a calmar tu ansiedad por dulce.

Ansiedad por comer de noche

¿Sabías que alrededor de un 2% de la población tiene el síndrome del comedor nocturno?

Si tú eres uno de ellos, lo primero que tienes que hacer es revisar a fondo tu dieta. Es posible que o bien estés comiendo de manera deficiente (en cuanto a calidad o cantidad) o que estés habituándote a algunos errores de alimentación.

La ansiedad por comer de noche tiene también un factor emocional muy importante. Si estás dando vueltas en la cama y finalmente decides levantarte para ir a la cocina, es posible que estés intentando callar esa vocecita en tu interior con comida.

Y sabemos que esta no es la solución.

El plan B para la ansiedad por comer de noche

Una buena alternativa para los ataques de ansiedad por comida por la noche, es prepararte una infusión calentita. Una tisana ayudará a calmar tu estómago, además de prepararte para un buen descanso.

 

Ansiedad por comer durante la menstruación

Las hormonas toman un papel protagonista en muchos de nuestros patrones de conducta. La ansiedad por comer durante la menstruación es muy común entre las mujeres.

Y es que durante estos días, nuestros niveles de serotonina, progesterona y estrógeno bajan. Precisamente, lo que antes eleva en nuestro cuerpo estos niveles es el azúcar y los carbohidratos. Aquí es cuando se activa el irremediable deseo por comer chocolate.

¿Pero realmente se puede evitar este deseo? La respuesta es sí. Como siempre, sabiendo detectar el patrón y teniendo alternativas siempre a mano.

El plan B para la ansiedad por comer durante la menstruación

Durante estos días, no te olvides de las grasas saludables: nueces, avellanas, aguacate… E incorpora carbohidratos de calidad, ya sabes, integrales, avena y frutas.

Y si el llamado del chocolate es irremediable, un poquito de chocolate negro 😉

 

15 pasos para acabar con la ansiedad por comer

Ahora que ya has visto las principales causas que nos llevan a comer con ansiedad, te voy a contar lo que puedes hacer paso a paso para superar estas situaciones que te alejan de la alimentación que quieres para ti.  

Poniendo en práctica estos 15 pasos, lograrás dejar atrás la ansiedad por comer.

  1. Come a una velocidad adecuada. Ni muy deprisa, ni tampoco demasiado despacio. El equilibrio es el secreto de la mejor velocidad para comer.
  2. Cuida tu entorno. Huye de las discusiones y conversaciones acaloradas mientras comes. Esto te ocasionará ansiedad y comerás peor.
  3. No hagas otras cosas mientras comes. Nada de comer viendo el ordenador o hablando por teléfono. No comas en piloto automático, practica el mindful eating, escucha el audio que puedes encontrar en este artículo en mi blog.
  4. Aprende a diferenciar entre el hambre emocional y fisiológica. Y si realmente tienes hambre fisiológica, toma mejores decisiones acerca de tus comidas.
  5. Toma alimentos integrales. Son excelentes para mantener estables los niveles de glucosa en sangre.
  6. Incorpora legumbres. Además de disfrutar de tu sabor, ayudan con sus nutrientes y sus minerales a mantenerte estables todo el día.
  7. Utiliza alimentos ecológicos. Ellos te ayudarán a alimentarte con los nutrientes necesarios y te saciarán tu hambre real.
  8. Recuerda que si comes un 50% crudo mejorarás tu capacidad digestiva. ¿Qué te parece incorporar un zumo verde por la mañana y comenzar cada comida con una ensalada?
  9. Crea recetas que te inspiren. Si creas recetas increíbles, que sean saludables y que te alimenten, ayudarás a controlar tu ansiedad por comer sin esfuerzo.
  10. Respeta el tiempo de tu digestión. Volver a comer cuando aún no ha terminado tu anterior digestión, creará patrones erróneos en tu cuerpo. No comas antes de que termines de digerir.
  11. Elimina la cafeína y teína. Son estimulantes y te dan una falsa energía, que te agota al final del día. Puedes incorporar infusiones deliciosas y reconfortantes para controlar mejor esos impulsos
  12. Bebe agua pura. Depurarás tu cuerpo y te desintoxicarás de todo lo que no le viene bien a tu cuerpo. Si quieres saber la mejor manera de beber agua, te lo cuento aquí.
  13. Respirar. Céntrate en tu respiración, cierra los ojos, inspira contando hasta 7, aguanta la respiración contando hasta 7, expira contando hasta 7 y aguanta la respiración contando hasta 7. Hazlo 7 veces. Cuando acabes es muy probable que haya desaparecido la ansiedad.
  14. Diseña un menú semanal y síguelo. De esta manera tiempre tendrás un plan fijado para cada día y no habrá opción de caer en los malos hábitos de nuevo.
  15. Lleva un diario de alimentación.Es increíblemente eficiente para detectar patrones. Anota en una plantilla todo lo que comes y cómo te sientes física y emocionalmente después de comerlo. Si detectas ansiedad apúntalo, reconócela y respira, bebe agua o sal a tomar el sol y el aire fresco.

 

Y si con estos pasos todavía no te sientes en PAZ, te recomiendo que sigas el reto de 21 días de Mindfulness de Olaya Acebal de menteencalma.com. Si utilizas el código begreenchica obtendrás un 25% de descuento. Es un programa con beneficios probados en la reducción de la ansiedad. No te lo pierdas.

Haz clik aquí si quieres saber más sobre el reto.

 

Y si alguna vez has sentido ansiedad por comer, cuéntame en los comentarios qué haces tú en esos momentos.

 

Un abrazo grande,

Eva.

 

Hoy vengo a ofrecerte una fantástica entrevista que estoy segura te va a resultar muy esclarecedora.

Si te has planteado alguna vez hacer una limpieza con un programa nutricional (una detox) pero no te has atrevido a dar el paso, porque te resulta desconocido y te preocupan los efectos que pueda tener, te aconsejo que veas esta entrevista.

¿Quién es Natalie Idoeta?

 

Natalie Idoeta ayuda a mujeres que “sufren por amor” a desactivar y re-programar el patrón de dependencia emocional. Es psicóloga y tengo el placer de colaborar con ella y además de tenerla entre mis clientas.

En su página web encontrarás  más información sobre su magnífica y necesaria aportación profesional.

Natalie se unió al programa “Detox-y-Quiérete” que lancé en Enero de este año y su experiencia fue fantástica. Y como ella es muy generosa la compartió de una forma muy especial con el resto de personas que hicimos la detox.

Por eso decidí hacerle esta entrevista. Porque explica como nadie los beneficios de hacer una detox. Tanto desde su punto de vista personal como desde su punto de vista profesional como psicóloga, es un placer escucharla contarnos todos los detalles.

Estoy segura de que te va a gustar.

Te dejo con la entrevista. Haz clic en la foto para empezar a verla:

 

Un fuerte abrazo

Eva

Hola, soy Eva Bargues, te podría contar algunas de las cosas que hago para comer con atención plena, conectar con mi cuerpo, no comer más de lo que necesito y mantener mi peso saludable. Sin embargo creo que es mucho mejor que os lo cuente una experta en Mindfulness y Mindful Eating, Olaya Acebal. Os dejo con ella, y por favor no os perdáis el ejercicio de audio que Olaya ha grabado especialmente para todas vosotras, ¡es fantástico!

 

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Olaya Acebal es actriz y consultora en Mindfulness Transpersonal; desde su blog Menteencalma.com ayuda a personas con ansiedad a través de la meditación, prácticas de atención plena y otras técnicas de autoconocimiento y expresión.

 

 

¿Comes por gula, ansiedad o aburrimiento? ¿Estás harta de pelearte con la comida? ¿te gustaría dejar de sentirte culpable por comer más de la cuenta? Prueba a comer con atención plena y lleva tu relación con tu alimentación a otro nivel.

 

Siempre he disfrutado mucho comiendo. De pequeña mi plato favorito era el huevo frito con patatas redonditas. Sin chorizo. Recuerdo que tenía un pequeño ritual: empezaba recortando cuidadosamente la clara con el tenedor y me la comía reparando en esa suavidad tan peculiar; luego, las patatas -de una en una- y, finalmente, la yema.

Disfrutaba cada bocado como la enana que era, saboreaba cada trocito de pan untado en ese divino pringue naranja (eran huevos de verdad) como si fuera el último y ponía empeño en comer todo lo despacio que podía para que el placer durara más… Con mi actitud, convertía un sencillo huevo frito en toda una experiencia.

El Mindful Eating tiene que ver precisamente con eso: con conectarnos en profundidad con la experiencia de comer y romper con el automatismo. El objetivo de comer con atención plena es aunar disfrute y nutrición atendiendo a las sabias señales de nuestro cuerpo que nos indican con exactitud cuándo, cuánto y qué comer.

 

Comemos en piloto automático

Todos a lo largo de nuestra vida hemos comido por gula, ansiedad, aburrimiento o porque, simplemente, era la hora de comer, ¡Qué motivos tan alejados del hambre verdadera!

Es frecuente el hábito de comer delante de la tele, del ordenador, de un libro o del móvil. Hoy en día nos distraemos de cualquier forma posible para no prestar atención ni a lo que comemos, ni al acto en sí mismo ni a cómo nuestro cuerpo recibe el alimento. Comer ha pasado a ser algo que hacemos en piloto automático.

Esta desatención nos lleva -entre otras cosas- a comer más de lo que necesitamos, ¿cómo vamos a percibir las señales de saciedad que emite nuestro cuerpo si estamos absortos en una serie, repasando nuestro correo electrónico o leyendo el periódico?

Esta inconsciencia cotidiana es la responsable de que cada vez nos cueste más percibir los matices de sabor de los alimentos y sintamos la necesidad de añadir más sal e intensificar el gusto de casi todo. En vez de perseguir un sabor imaginario, ¡concentrémonos en apreciar el verdadero sabor de lo que tenemos en el plato!

La desatención arrebata intensidad a la experiencia y convierte el comer en un acto mecánico, muy lejos de ese viaje lleno de matices capaz de satisfacernos plenamente por sí mismo.

 

¿De dónde viene el Mindful Eating (ME)?

El Mindful Eating se encuadra dentro del Mindfulness o Atención Plena, una corriente que defiende vivir desde la observación sin juicio y la consciencia.

 

Mindfulness es prestar atención deliberadamente a lo que está sucediendo en el momento presente sin juzgar.

John Kabat-Zinn

 

Cuando uno practica Mindfulness presta atención tanto a lo que percibe del exterior a través de sus sentidos como a su mundo interior (emociones, pensamientos y sensaciones físicas internas) y trabaja aceptarlo tal cual es porque ya está aquí y de nada nos sirve pelearnos con ello.

La práctica continuada nos permite conocernos y detectar el filtro mental a través del cual vemos el mundo, lo que nos abre a la posibilidad de liberarnos de patrones automáticos de reacción, comportamiento y pensamiento (que también afectan a la comida, por supuesto). En resumen, empezamos a ser capaces de elegir nuestras respuestas.

Mindfulness nos aporta equilibrio, serenidad y autoconocimiento pero, ante todo, libertad.

 

¿Qué es el Mindful Eating?

El ME es Mindfulness aplicado a la ingesta de alimentos. Consiste, por tanto, en pararnos y observar con curiosidad y sin juicio todo lo que sucede alrededor del acto de comer. Se trata de conectar con las sensaciones del instante: ¿qué me dice mi cuerpo? ¿qué emociones surgen? ¿cómo es este sabor?

Contrariamente a lo que pueda parecer, el ME no tiene que ver ni con dietas, ni con estilos de alimentación ni con la cantidad que se come. Se trata de poner atención en cómo se come. Es una invitación a la pausa y al silencio para poder observarnos en un ámbito muy concreto: en la selección y preparación de los alimentos, y en el acto mismo de comer.

Además de intensificar el disfrute, este despertar al acto de nutrirnos nos permite conectar con aspectos emocionales, físicos y psicológicos que pueden condicionar nuestras decisiones respecto a la comida.

Por ejemplo, es frecuente confundir el hambre con la ansiedad como bien nos explica Eva Bargues en su artículo “¿Tienes hambre emocional?”. Un poco de atención y de consciencia nos permitirá darnos cuenta de que no es comida lo que esa sensación de vacío nos empuja a buscar y que atiborrándonos no solo nos estamos haciendo un flaco favor, sino que estamos dejando de atender correctamente una necesidad.

 

El Mindful Eating apela a nuestra sabiduría interior como guía en las decisiones que tomamos respecto a la comida. Conectar con esta intuición profunda nos conducirá sin duda hacia un mayor bienestar.                                                   

 

¿Cuáles son los beneficios de Comer con Atención Plena?

La práctica del Mindful Eating eleva tus hábitos alimentarios a otro nivel y de ello se beneficia no solo tu cuerpo y tu salud, sino también tu estado de ánimo.

En mis Programas de Mindfulness y Autoconocimiento para la Ansiedad explico que cuando una se reconcilia con el acto de comer y deja de pelearse consigo misma, nutrirse se convierte en un momento de intimidad y cariño para con uno mismo que puede contribuir a, entre otras cosas, reducir los niveles de ansiedad y estrés…

Comer con Atención Plena te permite…

  • Conocerte y atenderte mejor: conectar con tus necesidades verdaderas y aprender a distinguirlas del hambre.
  • Establecer una relación más íntima, respetuosa y profunda contigo misma.
  • Experimentasr que es posible alimentar cuerpo y alma al mismo tiempo.
  • Cobrar conciencia de cuál es tu relación con la comida.
  • Aumentar tu consciencia corporal; entrenas tu mente para vivir en presente.
  • Conectar con tu intuición y sabiduría interior.
  • Elegir con consciencia optar por lo saludable.

 

El ME también implica darse cuenta del impacto que tienen nuestras opciones de alimentación en los demás seres vivos, en la Tierra y en la sociedad. Los “comedores conscientes” se preguntan dónde y cómo son producidos los alimentos y no se conforman con cualquier cosa.

 

¡Apúntate al Mindful Eating!

Lo ideal sería que pudieras organizarte para hacerlo al menos una vez a la semana, pero si tu ritmo de vida no te lo permite más adelante te doy otras ideas.

 

  1. Planifica para que sea posible

 

Organízate con antelación para poder comer o cenar contigo -sí, no digo sola, digo contigo- y sin distracciones (ni móvil ni tele ni libro): solo tu comida y tú.

 

  1. Prepara el escenario

 

Este momento es un acto de respeto y amor hacia ti: viste el ritual con mimo. Desde la selección de los alimentos a la preparación, presta atención a los movimientos que realizas y las sensaciones asociadas: el olor de las verduras cortadas, el sonido del aceite al calentarse, la sensación de trocear… no te pierdas nada. Prepárate un plato que te guste con cariño y ponte la mesa bonita.

 

  1. Haz una breve pausa Mindfulness

 

No te pongas a comer directamente, tómate unos instantes para darte cuenta de que el momento anterior terminó. Prepárate para la experiencia.

 

Siente la silla en la que estás sentada, respira y observa tu postura corporal. Cierra los ojos un momento y permítete contactar con tu cuerpo: ¿qué se siente estando hoy en tu cuerpo? ¿percibes algún estado emocional determinado?

Cobra conciencia de qué nivel de hambre tienes.

 

  1. Despierta tus sentidos

 

Observa

Abre los ojos y observa con detalle los colores, las formas y las texturas de los alimentos que tienes delante de ti en el plato.

Siente

Lleva ahora tu atención a tu boca, ¿estás salivando? ¿cómo es esa sensación? Coge un poco de comida prestando atención a los movimientos que tu cuerpo realiza para que ese primer bocado llegue a la boca: el movimiento del brazo, del codo, el peso del tenedor…etc.

Huele

Déjate impregnar por los aromas y observa cómo varía tu nivel de salivación.

Saborea

Cierra los ojos y sumérgete en todos los matices de sabor; observa qué hace tu lengua. Mastica bien y, cuando te apetezca, traga observando con detalle lo que sucede en el proceso. Observa tu reacción ante ese sabor y no la juzgues, simplemente obsérvala.

 

Y lo mismo con el segundo bocado. Ten en cuenta que tu mente se dispersará. No pasa nada, cuando te des cuenta vuelve de nuevo al aquí y al ahora y continúa con la experiencia. No se trata de ser perfectos.

Entre bocado y bocado comprueba cómo está recibiendo tu cuerpo el alimento y estate preparada para advertir la sensación de saciedad cuando surja. Percibe, también, las emociones y sensaciones que vayan surgiendo durante la experiencia sin juzgarlas.

 

Y, sobre todo, adáptalo a ti

Es imprescindible que se ajuste a tu estilo de vida; si no, no lo harás. Quizás no te sea posible comer sola y en silencio muy a menudo. No pasa nada. Sé creativa y adapta el ME a ti. Si tienes niños y coméis en familia puedes plantear unos minutos de atención plena como un juego. Si comes y cenas acompañada siempre, aprovecha las pausas en la conversación para conectar con tu cuerpo y prestar atención al bocado…

Lo importante es comprometerse con una misma a apreciar, respetar y disfrutar la comida que comemos cada día. Se trata de devolverle el valor y el sentido al hecho de nutrirnos; responsabilizarnos de nuestro bienestar y aprender a conocernos para saber qué necesitamos en cada momento y dárnoslo.

 

Te he preparado un audio a modo de guía para animarte a vivir tu primera experiencia de Mindful Eating. La próxima vez que te sientes a la mesa, dale al play y disfruta con atención plena ¡ya no hay excusa! 😉

Espero que te guste, un fuerte abrazo,

 

Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo!.

Con Amor,

Olaya y Eva

¿Qué es el hambre emocional?

 

El hambre emocional es una sensación de vacío e insatisfacción que intentamos llenar con comida. Es una sensación urgente y con frecuencia va acompañada de ansiedad.

 

El hambre emocional aparece cuando hay facetas de nuestra vida que no funcionan y nos hacen sentir emociones a las que no nos queremos enfrentar. Entonces recurrimos a la comida para aliviar estas emociones. Ya te habrás dado cuenta que la comida no ayuda en estos casos, sino que es muy probable que empeore tu estado de ánimo ya que tras haber comido te sientes mal y aparece la culpa.

 

Durante mucho tiempo utilicé la comida para intentar aliviar mis inseguridades y mis miedos. Esto me llevó a ganar peso y para intentar remediarlo caí en la bulimia. Durante varios años sufrí esta situación sin contárselo nadie. Me sentía muy sola y triste. Y creía que nunca podría salir de ese trastorno. Contarlo me ayudó mucho, y buscar ayuda también.

 

Puede parecerte que este es un tema tabú pero sin duda es necesario afrontarlo si quieres resolver tus problemas con la comida. Ninguna dieta, ninguna pauta semanal de alimentos y ejercicios van a hacer que consigas cambios duraderos si no resuelves antes las facetas de tu vida que no funcionan. Igual consigues perder algo de peso y comer temporalmente más sano pero si no te enfrentas a lo que te hace sentir mal es muy probable que vuelvas a utilizar la comida para tapar esas emociones no resueltas y vuelvas a ganar peso y a reincidir en tus hábitos poco saludables.

 

¿Qué puedes hacer? Lo primero es no juzgarte. No hablarte mal. Empezar a quererte. Y no buscar la perfección (que es el motivo número uno por el cual todas fallamos a la hora de conseguir alcanzar nuestros objetivos: o lo hago 100% perfecto o he fallado y todo está mal).

 

Hoy te voy a dar unas cuantas ideas de cómo empezar a superar tus relaciones conflictivas con la comida. Pasemos a la acción.

 

Coge un papel y escribe cómo te gustaría que fuera tu vida. ¿Qué quieres en tu vida? ¿Qué necesitas que no te estás dando? Identifica las facetas en las que necesitas cambios. No esperes. Elige la faceta en la que el cambio sea más urgente y ponte a trabajar en ella (puede ser tu relación de pareja, puede ser el aburrimiento, puede ser tu trabajo, puede ser tu autoestima…). Sé valiente y empieza a crear la vida con la que sueñas. Si no cambias nada el resultado será el mismo, seguirás comiendo para llenar el vacío.

 

¿Te has quedado en blanco? Échale un vistazo a la siguiente lista, a ver si te sientes identificada con alguna de estas facetas:

 

  1. Relación con la comida: lo que comes es importante pero igual de importante es cómo lo comes. ¿Comes de pié rápido y mirando el móvil? ¿Comes mirando la tele o la tablet? ¿Comes delante del ordenador mientras trabajas? ¿O corriendo entre un sitio y otro? ¿Te comes lo que les ha sobrado a los niños de su cena? ACCIÓN: Proponte comer sentada, en la mesa y sin distracciones. Sé tú y la comida. Mastica. Saborea y agradece. Elije comidas que te hagan sentir bien y te llenen de energía. Elige alimentos a los que tú les encantes y te hagan sentir querida. Aprende qué alimentos te hacen sentir así. Experimenta, no te conformes con lo que te está haciendo sentir hinchada, cansada, abotargada y desconectada.

 

  1. Diversión: ¿Te permites divertirte?¿Está la diversión entre tus prioridades?¿Comes por aburrimiento, porque te aburre tu vida? ¿Te resulta divertido coger un bote de helado o un paquete de papas y comértelo delante de la televisión? Si no te permites momentos de diversión en tu vida lo más seguro es que acabes buscando diversión en la comida. ACCIÓN: Escribe en el papel algo que puedes hacer hoy para divertirte. Y hazlo. La diversión es necesaria. Cuando te diviertes pierdes el interés en la comida como entretenimiento y entonces pasa a ser lo que realmente es: lo que nos nutre para vivir. ACCIÓN: Reserva momentos para tu diversión durante las siguientes semanas. Hazlo YA. No te quedes en el sofá comiendo tú sola. Sal al mundo y vive.

 

 

  1. Relación con tu cuerpo: ¿Te avergüenzas de tu cuerpo?¿Te disgusta?¿Te miras al espejo?¿Te sientes conectada con tu cuerpo? Aunque no lo creas ahora escucha… Tu cuerpo no es culpable de nada, tu cuerpo no es defectuoso. Lo que te va curar es reconectarte otra vez con tu cuerpo, volver a sentirte un todo, volver a sentirte en casa en ese cuerpo que te va a acompañar toda tu vida. Imagina que tuvieras al lado una persona que estuviera todo el día diciéndote: “Estás tan gorda. Estás horrible. Eres idiota. Vaya michelines tienes. Eres un desastre. Tienes un culo y unos muslos enormes…” ¿No te sentirías deprimida? Pues seguramente eso es lo que TÚ te dices continuamente. Y TIENES QUE PARAR. Esta voz no va a desaparecer aunque sigas una dieta o un detox o ayunes 1 año. Tienes que VOLVER A CASA a tu cuerpo y empezar a cuidarla. Piensa en cómo te cuidarías si YA te gustara tu cuerpo y EMPIEZA A DARTE ESOS CUIDADOS HOY. ACCIÓN: Haz algo para cuidar tu cuerpo hoy: date un masaje, hidrátate con aceites esenciales, ve a un SPA…Tu cuerpo es único, enamórate de él. Y es muy agradecido, si empiezas a cuidarlo hoy los resultados no tardarán nada en llegar. No esperes, haz lo que quieres hacer ahora. No esperes a tener un cuerpo más perfecto porque tu cuerpo ya lo es.

 

  1. Amor y relaciones personales: ya sean de amistad, familiares o de pareja, esta parte de tu vida es fundamental y si la ignoras te sentirás desconectada y sustituirás esta conexión por la comida. ¿Priorizas tu trabajo o las tareas de la casa frente a tu relación de pareja? ¿Te sientes en sintonía con tus amigos?¿Te sientes sola?¿Cuál es tu rol en tus relaciones? ¿Te entregas?¿Das lo mejor de ti? Ten en cuenta que es mucho más fácil cambiarte a ti misma que cambiar al otro. Relájate, empieza dando lo que quieres recibir y deja espacio de acción y opinión a los demás. ACCIÓN: ¿Qué te parecería planificar una cita con tu pareja, un picnic en el parque o un paseo por tu barrio favorito?

 

  1. Trabajo: Si odias tu trabajo vas a comer más de la cuenta. ¿Te estás planteando cambiar de trabajo? El entorno en el que pasas muchas horas es muy importante. Si no te gusta tu trabajo, mientras no puedas cambiarlo intenta mejorar tu entorno. ACCIÓN: Mantén tu oficina ordenada. Lleva algún objeto personal, fotografías, alguna planta, algún póster bonito, algo que te haga sentir realmente bien. Y si ese trabajo no te hace sentir bien empieza a buscar otro.

 

  1. Espiritualidad: ¿Te sientes rara e incómoda cuando te hablan de espiritualidad? ¿ Te consideras una persona espiritual y renuncias a esta faceta porque te da miedo que te juzguen o rechacen o porque no está de moda? Tu sentimiento de desconexión puede estar relacionado con esta renuncia. ACCIÓN: Sal a la naturaleza o a una zona verde, siéntate en un entorno bonito. Respira hondo. Maravíllate de lo que te rodea. Reconoce la fuerza universal que crea esas maravillas día a día e intenta conectarte con ella.Nuestro bienestar depende de nuestro estado espiritual tanto como del mental y el físico. ¿estás de acuerdo?

 

 

¿Crees que tu vida es horrible porque te sobran 5 ó 10 kilos o porque no tienes el culo y los muslos perfectos? ¿Crees que si pierdes peso todo va a ser más fácil y mejor? No, no es así.  Lo más seguro es que tu vida sea aburrida o insulsa, que no te diviertas, o que no te entregues en tus relaciones o no te sientas conectada, o que odies tu trabajo… y eso te hace sentir infeliz y comer para llenar tu vacío.

 

¿Todavía no sabes por dónde empezar? Entonces haz lo siguiente: La próxima vez que sientas urgencia y ansiedad por comer algo párate un minuto, respira hondo y analiza qué ha disparado esa sensación.  Empieza a trabajar por ahí. Un día malo, un momento de ansiedad, un intento de atracón te puede servir para saber lo que no está bien en tu vida. Identificarlo es el primer paso

 

 

Recuerda que no tienes por qué hacerlo sola. Puedes buscar ayuda. Si quieres puedes contarme tu caso. Yo estaré encantada de ayudarte.

 

Con Amor.

 

¡Hola!

¿Ya estás de vacaciones? ¿O las tendrás en agosto? Yo este año tendré un poco de todo, en julio y en agosto. Y la primera semanita de vacaciones en Julio la voy a aprovechar para hacer un buen Detox, meditar, descansar, pasear por la playa, leer y renovarme. Todo lo que me gusta hacer y que me hace sentir mucho mejor en mi cuerpo, en mi mente y en mi alma. Como si me fuera a un retiro en un SPA pero en casa, que también se puede hacer si te lo propones y sin ningún esfuerzo. No dejes pasar ese tiempo tan precioso que te brindan las vacaciones, dedícatelo a ti por una vez que ¡ya va siendo hora!

 

Cuando empecé a interesarme por la alimentación saludable me di cuenta que necesitaba cambiar ciertas cosas en mi cocina. ¡Y es que es de sentido común! ¡Si no cambias nada el resultado es el mismo! Si utilizas los mismos ingredientes, los mismos utensilios, las mismas recetas… seguirás comiendo lo mismo porque al final te costará mucho hacer cosas nuevas, perderás la ilusión y el empuje inicial y lo dejarás.

 

Estos son los cambios que te asegurarán una buena caja de herramientas para construir tu nueva nave que te llevará a tu yo más energético y vital

Paso 1.       Deshazte de toda la comida tóxica: Lo más importante es no ocupar espacio con los alimentos que generan enfermedad: azúcar blanco, papas y otros snacks ricos en sodio, acrilamidas (cancerígenas) y grasas saturadas, harinas refinadas, refrescos azucarados, zumos azucarados, mermeladas con alto contenido en azúcar, cereales de caja, mantequillas y margarinas, bollería industrial y galletas (también ricas en acrilamidas cancerígenas), edulcorantes artificiales… Si lees las etiquetas te darás cuenta de cuánta azúcar, conservantes y otros aditivos comestibles tóxicos y grasa saturada “escondida” estás comiendo sin ni siquiera saberlo

Paso 2.       Aprovisiónate de alimentos frescos, naturales, completos (no refinados) y preferentemente ecológicos: Si en tu despensa y en tu nevera hay alimentos saludables comerás de forma más sana. Y además podrás empezar a probar las recetas que te propuse en mi recetario gratuito o las que voy publicando en mi facebook y en mi blog, o las que te inventas tú misma. En esta publicación de finales del año pasado puedes ver la lista de la compra que propongo, pincha aquí si la quieres descubrir. No es necesario que lo compres todo de golpe. Ponte como objetivo probar 2 alimentos nuevos por semana por ejemplo y en poco tiempo tendrás la despensa muy bien surtida.

Paso 3.       Cómprate una licuadora: Invierte en tu salud. No te arrepentirás. Hay licuadoras que te servirán y no cuestan más de 80 euros. La mayoría de las bloggers te recomendarán que te compres una marca en concreto, más cara, porque están haciendo publicidad de esa marca. Yo lo que te propongo es comprar la que esté al alcance de tu economía y que la vayas a utilizar a diario porque te resulte práctica. Es cierto que hay muchísimas marcas y calidades diferentes pero te aseguro que para mejorar tu salud no necesitas comprar la más cara del mercado.

Paso 4.     Cómprate botes y tuppers de cristal de diferentes tamaños: Olvídate de los recipientes de plástico. Están recubiertos con Bisfenol A y alteran tu equilibrio hormonal cargándo tu cuerpo de estrógenos artificiales. Los tuppers de cristal los puedes utilizar para guardar cereales ya hervidos 4 días en la nevera, o para llevarte la comida a la oficina. Yo tengo un arsenal de botes de cristal donde guardo los cereales, las semillas y los frutos secos en la nevera. Y si los etiquetas pues mucho más bonito y ordenado estará.

Paso 5.       Compra peladores, mandolinas (tipo spirali) y medidores (que midan decilitros y tazas principalmente) que te faciliten el pelar, trocear, hacer julianas, hacer espagueti con las verduras. Con la herramienta adecuada puedes tener un plato fantástico en 10 minutos. También utilizo mucho la batidora manual y la de vaso, para las cremas, vinagretas y batidos.

Paso 6.       Organiza tu cocina: Ten a mano lo que utilizas a diario. La licuadora, la batidora de vaso (o Termomix) encima del banco, no lo guardes mucho o no lo utilizarás. Los frutos secos y la semillas en botes de cristal en la nevera. Los cereales en botes de cristal en la despensa. Las verduras en la nevera. Las frutas en fuentes visibles en la mesa o encima del banco. Haz sitio para tus nuevos ingredientes.

Paso 7.       Haz de tu cocina un lugar bonito y agradable en el que te guste estar. Yo paso muchas horas en la cocina, porque para mí es el centro de mi hogar, tengo una mesa grande donde muchas veces trabajo o me siento y charlo con el resto de la familia o con los amigos. Y si no tienes mucho espacio, más motivos para tenerlo todo bien organizado y tirar todo lo que no te aporte salud.

 

Manos a la obra! Se te ocurre alguna otra cosa para transformar nuestras cocinas en sitios saludables? Me encantará leer tus propuestas.

Con Amor

Eva

¡Hola! Muchas gracias por estar ahí leyéndome.

¿A ti te gusta la palabra DIETA? ¿Y la palabra RÉGIMEN? A mí me dan alergia. Me “pusieron a régimen” la primera vez a los 13 años y desde entonces creo que lo estuve siempre… probé todas las dietas milagro, engordé y adelgacé muchas veces, demasiadas. Hasta que me cansé, o mejor dicho, mi cuerpo se cansó y empecé a sentir las consecuencias. Entonces tomé la mejor decisión de mi vida:

CAMBIAR MI ALIMENTACIÓN

Fue una decisión consciente, no impuesta por nada ni por nadie. Necesitaba recuperar mi energía y mi salud.

 

Las palabras que utilizamos tienen mucho peso en nuestra vida, son muy importantes, tanto como nuestras creencias y nuestras emociones. ¿Quieres saber qué tienes que cambiar, además de tu lista de la compra y tus menús, para lograr cambiar tu alimentación con éxito?

  1. CAMBIO DE MENTALIDAD: no te vas a poner a dieta ni a régimen, estas palabras denotan restricción, obligación, imposición; nos transmiten sensaciones negativas. Cambia tu mentalidad, empieza a pensar en disfrutar, en abundancia de nutrientes y de colores, en alimentos frescos y naturales, en sentirte viva y vibrante otra vez, en energía positiva en amor y agradecimiento por lo que comes. Piensa que el cambio que vas a emprender en una decisión tuya consciente que te va a aportar muchos beneficios (aspecto más joven, ligereza, claridad mental, energía, mejores digestiones, piel más lisa y brillante, autoconfianza, autoestima… y muchos más)
  2. PASITO A PASITO: no intentes cambiarlo todo de golpe en tu dieta, a no ser que estés muy motivada y convencida. Las mejores transiciones se hacen con calma, experimentando y sintiendo los efectos en tu organismo. Los cambios bruscos pueden llegar a estresarte, a ti y a tu cuerpo, y será más fácil que vuelvas a tus antiguos hábitos para evitar este estrés. ¡Y no olvides felicitarte por tus logros diarios! Ya sea perder algo de peso o dejar de comer azúcar o comer 2 ensaladas en un día o dejar de beber Coca Cola. ¡Todo cuenta! Cada pasito es un progreso hacia tu objetivo. Es mejor dar pequeños pasos todos los días que quedarse paralizada porque el objetivo que te has puesto es demasiado ambicioso y te supera. Sé consciente de lo que vas consiguiendo, no te fijes tanto en lo que te queda por hacer si no en lo que ya has hecho.
  3. QUIÉRETE: importante… deja de exigirte, reñirte y juzgarte. ¿A que no le hablarías así a tu ser más querido? Empieza a tratarte como lo que eres, el ser más importante de tu vida, un ser vivo único y maravilloso que se merece vivir como su mejor versión, no como lo que decidan y acepten los demás. Date ánimos, amor, cuidados, paciencia y comprensión. Mírate a los ojos en el espejo, mírate en lo más profundo y dite que te quieres, dile a tu niña interior que ya no necesita revelarse ni enfadarse, que ya estás aquí para darle tu cariño y para cuidarla.
  4. REVISA TUS CREENCIAS: ¿Te suena la expresión creencia limitante? Es una supuesta verdad que alguna vez alguien te puso en la cabeza y que te limita porque nunca  te la has cuestionado. Por ejemplo: ” No tengo fuerza de voluntad”, seguro que alguna vez te lo dijo tu madre o algún amigo y tú te lo creíste. Estas creencias no son verdad, seguro que tienes mucha fuerza de voluntad para muchas cosas que haces a diario sin dudarlo. Si dejas de auto limitarte verás que puedes conseguir muchos avances en todos los aspectos de tu vida. Te propongo que hagas una lista con las creencias que te impiden avanzar. Algo así:
    • Comer saludable es aburrido
    • No tengo fuerza de voluntad, no soy disciplinada
    • En mi familia tenemos sobrepeso por nuestra genética
    • No puedo socializar y salir a cenar si quiero comer saludable
    • No tengo tiempo para cocinar comida saludable
    • No puedo comer saludable durante las vacaciones

Todas estas creencias se convierten en excusas muy rápidamente. Y en realidad son muy fáciles de “desmontar”. Analiza cada creencia limitante, busca donde falla, reescribe la frase con LA VERDAD, por ejemplo:

  • Comer saludable no es nada aburrido
  • Soy muy disciplinada para muchas cosas que hago diariamente (lavarme los dientes, ir al trabajo, cuidar a mis hijos…)
  •  La genética no condiciona tu peso, ¡tus hábitos sí!
  • Hay muchísimos restaurantes veganos, vegetarianos y con comida healthy, ¡es una tendencia mundial!…
  • En vacaciones es cuando más tiempo libre tienes para dedicártelo a ti y a a cuidarte.
  • Y lo del tiempo… todos necesitaríamos más horas al día, se trata de priorizar, ver menos televisión, madrugar y delegar tareas. Si quieres puedes, y si no quieres a otra cosa mariposa.

Repítete las nuevas frases que hayas escrito para reprogramar tu subconsciente. Te las tienes que creer e interiorizar. Es el primer paso para un cambio exitoso.

Con Amor,

Eva

 

Bruce-Lipton

 

Uno de los libros que más me ha impresionado últimamente es “La biología de la creencia” escrito por Bruce H. Lipton, biólogo celular, que está sacando a la luz nuevas realidades a través de sus estudios en la ciencia llamada Epigenética.

bruceLipton

 

Os aconsejo que leáis el libro y os dejo aquí algunas de las ideas que más me gustan:

  • Nuestros pensamientos no están contenidos dentro de nuestra cabeza. Cuando tenemos un pensamiento negativo, no es sólo un pensamiento negativo rebotando en nuestra cabeza. Es una emisión. En el mundo de la física cuántica es un impulso que devolverá una respuesta similar. ¿Y cuál es la importancia de esto? Podría haber diez personas por ahí – nueve en un estado de ánimo positivo, uno en un negativo. Si enviamos una emisión negativa ¿quién va a recogerlo ? No las nueve personas positivas – que no están sintonizados con esa frecuencia. Quién va a recogerlo es la persona negativa. ¿Qué sucede si activamos una persona negativa con nuestra transmisión negativo? Los atraemos a nuestra vida!”

Cuando somos conscientes de esto podemos cazarnos a nosotros mismos y darnos cuenta de que tenemos una opción positiva y atraer así a nuestra vida otras posibilidades, otras personas y otras experiencias.

Y entonces ¿porqué nos quedamos “enganchados” a los pensamientos negativos”? Porque la mayoría de estos pensamientos vienen de programas aprendidos durante los primeros 7 años de nuestra vida y fijados en nuestro subconsciente. Cuando pensamos abandonamos el AHORA y funcionamos con programas establecidos, y este es el mayor desafío que tenemos, cazarnos a nosotros mismos funcionando con estos programas. Según Bruce Lipton el 95% de nuestras vidas funcionando según estos programas que nos sabotean, nos auto limitan y nos desempoderan.

  • ” Los pensamientos repetitivos nos avisan de inmediato que estamos siguiendo un programa una y otra vez. Esa debe ser la alarma que dice: “Estoy siguiendo el programa”. Esto es una llamada de atención si lo detectas. Cuando notes que estás teniendo pensamientos repetitivos, estás siguiendo una grabación. Y en el momento que te des cuenta de eso puedes dejar de seguirla. Ahora habrás tomado el poder de nuevo. Y así podrás elegir hacer otra cosa. Pero si no haces algo en ese momento para recuperar el poder, entonces vas a caer de nuevo y continuarás siguiendo la grabación por defecto una y otra vez … y créeme, ¡no va a mejorar aunque la sigas mil veces !”

El primer paso es interrumpir el patrón. Pero con 50.000 pensamientos al día parece una misión imposible identificar estos patrones y pararlos. Y según B. Lipton esto es imposible si le dejamos la tarea únicamente al cerebro. 

  • “Afortunadamente hay un jugador más potente en cada uno de nuestros cuerpos , que tiene una capacidad de difusión muchas veces más poderoso que el de nuestro cerebro … Se llama el corazón. ¿Qué hay de diferente en el corazón? : la diferencia es que el corazón no hace cálculos. El corazón lee energía.  Y es un idioma al alcance de todos nosotros”

El corazón es un órgano sensorial y actúa como un sofisticado decodificador de información y como un centro de procesamiento que nos permite aprender, recordar y tomar decisiones funcionales independientes. El corazón además genera el campo electromagnético más grande del cuerpo – alrededor de 60 veces mayor en amplitud que el del cerebro.

  • La primera lengua de comunicación es la energía. Vibración. Hay toda una gama de energías que los humanos sentimos, pero esencialmente hay dos tipos de vibraciones . Hay “buen rollo” y malas vibraciones. Las malas vibraciones  te quitan tu energía y las buenas vibraciones mejoran tu energía. Las vibraciones no nos dicen las palabras,  no nos dicen los detalles o el pensamiento racional. Simplemente nos dicen si esta energía es buena para nosotros o si es mala. Cuando un animal  siente malas energías ¿qué crees que hace ? Se aleja. ¿Cómo lo sabe? Debido a que su vida se basa en la energía. Si tienes  energía, tienes vida. Si pierdes energía, se pierde la vida. Esta es la forma de comunicación primordial de todo, desde las bacterias a los seres humanos

Según Bruce sólo nosotros, los humanos, renunciamos a  seguir esta energía. En cambio, a menudo nos colocamos en nuestras cabezas y racionalizamos lo que pensamos que debemos hacer sobre la base de nuestro análisis mental de los hechos, a menudo a expensas de lo que nuestro corazón conoce  y nos está diciendo. Puedes pensar todo lo que quieras pero al tomar la decisión final escoge lo que se sienta mejor en tu corazón.

  • Lo mejor es mantener la mente y la energía en el momento presente, en lugar de realizar todo el pensamiento, que al instante nos saca del momento presente y nos lleva de nuevo a nuestros programas. Cuando estamos en el ahora estamos en el corazón. Esto no significa que todo funciona a la perfección, pero significa que no estamos aterrorizando a nuestro yo, porque ahí es donde los verdaderos problemas vienen. Cuando brutalizamos nuestro propio sistema por tener miedo y sentirnos víctimas, que es cuando sabemos que el subconsciente está en marcha, y no estamos dirigiendo el espectáculo conscientemente”

Según Bruce, uno de los momentos en los que vivimos plenamente el presente es cuando nos enamoramos. “Es el único momento en el que, naturalmente, dejamos de seguir los programas y empezamos a vivir de nuestra mente creativa consciente. Si has estado soñando con esta relación toda tu vida y, de repente, lleg , ¿por qué vas a querer estar en cualquier lugar que en el momento presente?”

  • Cuando estamos teniendo esa experiencia de amor la mente consciente está al frente y ese es el momento de poder. En el momento en que comiences a pensar entonces irás en piloto automático y entonces ya no estarás conduciendo el vehículo. Puedes sentirlo en tu corazón . Si estás en un buen lugar y está en armonía y feliz puedes sentir que es algo realmente maravilloso. Pero en el momento que te empieza a entrar  la duda, la desconfianza y el miedo, se puede sentir que el amor y el placer comienza a desaparecer de tu corazón. Puedes sentirlo. Te sientes diferente.  Así que durante el día la pregunta básica es ¿estás viviendo en un estado con problemas en la mente (lo que significa que estás realmente sólo calculando a partir de programas) o estás presente, inmerso en el momento y por lo tanto en la alegría de la vida?”

Enamoremonos de la vida. No necesitamos luchar contra las antiguas historias de lo que no funciona a nuestro alrededor. Simplemente sal de esa historia y crea una nueva. Por cada uno de nosotros que cambie su historia se cambiará la vibración del ambiente que nos rodea.

  • “La mayoría de la gente cree que al morir, si ha sido bueno, vas a un lugar llamado cielo . Me gustaría sugerir una comprensión alternativa , que hemos nacido en el cielo, y en este momento presente es el lugar donde somos más creativos. Aquí es donde manifestamos nuestros sueños. La mayor parte de nuestras ideas de los cielos están realmente basadas en la vida en la tierra por lo que buscar en otro lugar es una tontería. Todas las visiones y sueños son factible aquí
Enamorarse de la vida

Enamorarse de la vida

Love

Eva

Referencias: La fotografía y las contestaciones de Bruce Lipton son de una entrevista encontrada en la página http://upliftconnect.com/

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