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Cuando comienzas a alinear lo que sientes con tus pensamientos y todo lo que haces, el universo comienza a conspirar a tu favor.

Tengo la suerte de compartir con 70 mujeres el programa Florece en primavera y ver como la alimentación 100% cruda nos transforma desde dentro. Pero el universo tenía un regalo más guardado para mi.

Hace unos 9 años llegó a mi vida el concepto raw. Mientras investigaba más sobre el tema, pensaba que las personas que llevaban ese tipo de alimentación eran algo así como marcianos. Y en parte eso fue lo que me hizo querer aprender más.

En ese momento, encontré a Ana Moreno. Lo que leía de ella me fascinaba cada vez más y decidí hacer un programa de 14 días que ofrecía en aquel momento. Y desde entonces, no hubo marcha atrás.

Gracias a este primer paso con Ana pude sanar por fin mi relación con la comida, comencé a practicar la alimentación consciente y por todo ello, hoy estoy aquí.

Puedo decir que Ana Moreno es una de las mujeres a las que más admiro, que más me inspira y que me ha guiado cuando la información que teníamos era confusa y más bien escasa.

Y como te contaba, este es el regalo que el universo había guardado para mí: tener el honor de compartir un ratito con ella y poder hacerle una entrevista.

Ana Moreno (Morenini, como muchos la conocen) es una fuente inagotable de inspiración, paz y aprendizajes que nos ayudan a sentir lo que es la alegría de vivir y lo afortunados que somos de poder hacerlo.

Lleva 10 años difundiendo los beneficios de la comida vegetariana y desde entonces fusiona a la perfección el bienestar, el desarrollo personal y la alimentación. Y es que, además de ser una empresaria fantástica, es autora de 36 libros, no solo de alimentación si no de transformación personal. Es creadora de una escuela de cocina 70% cruda, tiene programas online y es dueña de un hotel fantástico a las afueras de Madrid donde se pueden seguir depuraciones y ayunos.  

En esta entrevista, Ana nos cuenta su punto de vista acerca de la rigidez en la alimentación, cuántas comidas son las ideales y la importancia de amarnos a nosotras mismas.

¿Te quedas a compartir este ratito con nosotras?


**Nota: Durante la entrevista tuvimos algún problema de audio, por lo que la calidad del sonido cuando habla Ana no es perfecta. Por ello, he decidido subtitular los momentos en los que ella habla, ya que lo que nos cuenta vale su peso en oro.

Ahora sí, sale al play 🙂

 

 

La entrevista a Ana Moreno minuto a minuto, por si quieres repasar alguna pregunta.

 

[00.58] Presentación Ana Moreno

[03.19] ¿Qué opinas sobre la rigidez en las pautas de alimentación?

La ley del equilibrio nos enseña que cuando uno se fuerza a hacer algo que no quiere, termina explotando. Si quieres hacer un cambio a largo plazo, se deben hacer cambios sostenibles en el tiempo, acompañados siempre del equilibrio.

 

[08.15] ¿Tú crees que hay que pasar por diferentes etapas o niveles de conciencia para llegar a una alimentación intuitiva que sea más saludable?

Aunque no hay una receta para todos, el cambio siempre tiene que ir desde dentro hacia fuera. Los cambios superficiales nunca se sostienen en el tiempo.

 

[09.22]  ¿Cuántas comidas hay que hacer al día?

Es importante reconocer el hambre mental, el “tengo que comer esto o lo otro, a esta hora” Cuando te conectas con lo que sientes, tu cuerpo te va hablando. Cada persona tiene unas necesidades distintas, y aprender cuáles son las tuyas es esencial.

 

[13.30] ¿Qué opinas sobre el ayuno intermitente?

El ayuno intermitente es como un reset. Cuando lo practico, aumenta mi energía y también me ayuda a neutralizar los excesos.

 

[16.17] En tu libro Hambre de Amor, hablas de la autoestima y del amor por una misma. ¿Crees que es un factor importante?

Vaciarnos a nosotras mismas para encajar o para agradar lo único que consigue es faltar a la ley del equilibrio. Si aprendes a gestionar esa relación, podrás mejorar tu autoestima, tu alimentación y cómo te relacionas con los demás.

Y por supuesto, reconocer las cosas que conseguimos, aunque sean pequeñitas: el esfuerzo y el compromiso. Y no culparse nunca, vivir día a día y siempre disfrutar.

 

23.20 Cuéntanos tus proyectos Ana:

 

Puedes encontrar a Ana Moreno en su web www.flexivegetarianos.com y su trabajo lo tienes en los siguientes enlaces:

 

Como ves, cuando comienzas a quererte y a actuar desde el amor, actuando en coherencia con lo que sientes, las cosas comienzan a ocurrir casi como un milagro.

En mi caso, la entrevista a Ana Moreno es uno de ellos y me siento tan agradecida que me motiva para seguir haciendo las cosas desde el corazón.

Puedes dejarnos tus preguntas sobre la entrevista justo aquí abajo, en los comentarios.

 

Con amor,

 

Eva.

 

Si piensas en tu relación con la comida, ¿sabrías decirme si te comportas de manera reactiva o proactiva? Piénsalo unos segundos y luego lee el artículo.

Me refiero a si “reaccionas” después de algo que haya pasado (entonces está siendo reactiva) o si respondes de forma planificada y con intención, es decir de forma proactiva.

Antes de que te adelantes, las dos maneras de reaccionar son necesarias. Tanto saber analizar lo que ha pasado de manera reactiva, como actuar proactivamente, mejorará tu relación con la comida y por lo tanto contigo misma.

Para que sepas cuidar más de ti misma, quererte y mejorar tu autoestima, te enseño a sacarle todo lo positivo a las reacciones proactivas y reactivas.

Respuestas reactivas

Cuando comienzas a cuidar de tu alimentación y a vivir una experiencia más consciente con tu cuerpo y tu mente, las respuestas reactivas son muy importantes.

Para que lo entiendas, ser consciente de que el plato que te acabas de comer no entra en los planes de lo que quieres para ti misma, es un verdadero logro.

Tienes que ser consciente que hay miles de mujeres que quieren verse mejor, sentirse con más energía y mejorar su salud, pero no son conscientes que cada plato que se preparan alejan de ese objetivo.

Por lo tanto, tomar consciencia de que la decisión que acabas de tomar no es la mejor de todas, es un gran avance. Te lo aseguro 😉
Una vez que tienes bien claro que lo que acabas de comer no te beneficia, puedes utilizar esta experiencia para crecer como mujer. Para ello, puedes analizar la situación y encontrar la respuesta a preguntas como:

  • ¿Qué estaba pasando antes de comenzar a comer lo que no debía?
  • ¿Cuánto tiempo había pasado sin comer? ¿Tenía hambre real, o más bien emocional?
  • ¿Qué es lo que estaba sintiendo en mi cuerpo físico?
  • ¿Y cómo me sentía emocionalmente?
  • ¿Qué es lo que tenía en ese momento en la mente? ¿Sobre qué o en quién pensaba?
  • ¿Qué necesidad estaba intentando tratar de calmar?

Todas estas preguntas reactivas te ayudarán a salir reforzada de esta situación. Podrás entenderte a ti misma y saber las razones verdaderas que desembocaron en un atracón.

Puede ser que tal vez lo único que tratabas era de encajar en un escenario social, en el que todos comían aquello que sabes que no te acerca a tu objetivo.

No pasa absolutamente nada. Si sabes la verdadera razón que te ha llevado a comer en exceso, sabrás anticiparte en la próxima ocasión y actuar en linea con tus nuevos valores.

Aprender a perdonarse después de haber comido en exceso es también un gran ejemplo de respuesta reactiva útil. Perdonarte a ti misma significa entender las razones por las que has actuado así y aceptarte con compasión. Esto, automáticamente excluye comportamientos como:

  • Dejar de comer para compensar lo que has comido de más
  • Hacer ejercicio en exceso para quemar las calorías extra
  • Juzgarte a ti misma, generando sentimientos de culpa y vergüenza.

Redirige tus pensamientos para salir ganando de todo esto. Las respuestas reactivas te ayudarán a dirigir tus pensamientos hacia el camino adecuado.

proactiva o reactiva

Respuestas proactivas

Aunque ya hayas visto que actuar de manera reactiva puede traer muchos beneficios a tu relación con la comida, no debemos olvidar que actuar de manera proactiva es clave si quieres vivir en paz con tu cuerpo y los alimentos.

Ser proactiva significa tener un compromiso y dar lo mejor de ti para cumplirlo. Este compromiso debe estar por encima de cualquier otra cosa, porque es una promesa que te has hecho a ti misma.

Este compromiso puede traducirse en unas pequeñas prácticas que te acerquen cada día a tu objetivo: vivir en paz contigo y con la comida.

Si quieres algunos ejemplos inspiradores, puedes empezar por:

Una pequeña práctica diaria de meditación

La meditación desarrolla tu habilidad de estar presente en el aquí y ahora. Si estás consciente en el momento, sabrás perfectamente lo que estás haciendo, cómo te hace sentir y todo lo que estás pensando.

Todos los días tomamos demasiadas decisiones. Pero las decisiones desde la presencia consciente, son mucho más acertadas. Créeme.

Así, cuando se te presente la oportunidad de comer en exceso y toque tomar una decisión, sabrás hacerlo de manera consciente. Y si aún así decides hacerlo, lo harás aceptando las consecuencias. Conscientemente.


Ser regular en el ejercicio que haces

Uniendo el punto anterior con este, podrás ser capaz de escuchar a tu cuerpo. Las mujeres no somos estáticas, si no más bien un ciclo en constante movimiento.

Aprender a escuchar lo que te pide tu cuerpo significa darle el movimiento que cada día necesita, escuchando siempre sus sensaciones y sentimientos.

El cuerpo necesita moverse cada día, ya sea con ejercicios suaves o con otros más intensos. Busca algo con lo que realmente disfrutes y regálale a cuerpo un momento a solas para vosotros 🙂

 

Alimentación consciente

Ya sabes que soy una auténtica defensora de la alimentación consciente. Admirar los colores de las frutas y verduras, agradecer por los nutrientes que me brindan, saborear las fusiones de distintos sabores…

La experiencia de la alimentación consciente te ayudarán a apreciar y valorar aún más lo que comes y cómo te hace sentir, tomando mejores decisiones a la hora de elegir tu menú.

 

Aceptar tu cuerpo

Aceptar proactivamente tu cuerpo es otro de los compromisos que puedes tomar contigo misma. Admirar aquellas partes a las que tienes miedo observar, aceptar que cada parte es como es y está bien así, te ayudará a fortalecer tus pensamientos positivos.

Y cuando un pensamiento boicoteador aparezca, sabrás como convertirlo en pequeñito, pequeñito, como un globo que se deshincha, hasta hacerlo desaparecer.

 

Recuerda que esto lo haces por ti, porque te aceptas y te quieres desde lo más profundo de ti misma.

 

Me encantaría que me contaras si ya usas algunos de estos enfoques reactivos y proactivos para estar en paz con la comida.

 

Si quieres mejorar tu relación emocional con la comida, te ayudo a hacerlo.

 

Para disfrutar comiendo en PAZ en Navidad, es necesario tener un plan y estar preparada para los ajetreados días festivos. Ya te he hablado de todo lo que necesitas para preparar tu cuerpo y mente ante todos estos eventos.

Y ahora, quiero hablarte acerca de lo más importante: cómo comer.

Porque ya sabes que una buena planificación es esencial si quieres ser feliz comiendo en estas fiestas. Y tener un plan y unas pautas sencillas de seguir conseguirán que tus objetivos a corto y largo plazo se cumplan.

¿Comenzamos?

 

4 sencillos consejos para disfrutar de verdad comiendo en PAZ en Navidad

 

1.Si tienes hambre real, come.

La idea tradicional de prepararnos para la Navidad consiste en comer muy poquito antes y después de alguna fiesta. De esta manera creemos compensados los excesos y balanceados estos desequilibrio.

Pero tengo algo que contarte: esto no funciona. Jamás lo ha hecho.

Si estás demasiado hambriento, terminarás comiendo en exceso. Y es que tu mecanismo de supervivencia se activará y creará la necesidad urgente de un gran banquete.

Y esto no es lo que queremos. Necesitamos moderación en cada una de nuestras comidas, sean festivas o no.

Por ello, come lo suficiente. Honra tu hambre física y conseguirás comer de forma moderada, lo que es sinónimo de disfrutar comiendo.

 

2.Prepárate para comer más de lo normal

Durante estas fechas, la mayoría de las personas comemos más de lo que lo hacemos el resto del año. Es un período con muchas comidas especiales y está bien comer un poquito más.

Cambia ahora mismo tu creencia sobre esto.

No hay que sentirse culpable, ni compensarlo restringiendo la alimentación durante días, ni tampoco hacer ejercicio en exceso.

Simplemente come cuando vuelvas a tener hambre. Muévete para sentirte bien contigo misma y siente la paz de que, aunque hayas comido más de lo habitual, lo has hecho con calma y moderación.

disfrutar comiendo en Navidad

 3. Come exactamente lo que te apetece

Ya te lo he comentado antes, pero quiero que te fijes bien esta idea: si no comes lo que quieres, lo anhelarás. Y entonces terminarás comiendo lo que no querías y después lo que querías desde el primer momento.

Y esto nos llevará a la culpa y las promesas de “portarse bien a partir de mañana”, lo que te llevará a entrar en un bucle del que es difícil salir.

Para evitar esto, durante estas fechas, come todo lo que quieras.

Disfruta comiendo. Olvídate de las preocupaciones. Agradece y disfruta de cada bocado.

¿Sabías que cuando disfrutas de tu comida se metaboliza mejor? Si estás estresado, tus niveles de cortisol se elevan y reduce tu metabolismo. El placer es incompatible con un cortisol elevado.

Entonces, disfruta. Relájate y agradece la oportunidad de disfrutar de esa deliciosa comida. Saborea cada bocado, despacio.

Además de metabolizarlo mejor, conseguirá que no comas de manera compulsiva y lo disfrutarás, siendo muy feliz. Todo son ventajas.

Los días después de Navidad

Como cada año, cuando hayan terminado estas fiestas, comenzará para todos un nuevo ciclo.

Si sigues todos los consejos que te he dado, al comenzar este año habrás conseguido:

  • Aprender sobre ti y tu relación con la comida.
  • Ser más amable contigo mismo.
  • Cambiar muchas de tus creencias limitantes.
  • Satisfacer tus necesidades de descanso y recuperación.

Por lo que después de todo esto, será positivo que comiences el año haciendo un balance.

Reflexiona acerca de lo ocurrido durante estas últimas semanas, haciéndote preguntas como:

  • Qué estrategias de cuidado personal usé y realmente me funcionaron
  • ¿Me di permiso incondicional para comer lo que quisiera? Si no es así, qué sucedió, cuáles fueron las consecuencias, ¿qué puedo aprender de esto?
  • ¿En general honré mi hambre y plenitud?

Sea cual sea el resultado de esta reflexión, se amable contigo misma. La compasión y el amor que te des será determinante a la hora de hacer buen uso de tu experiencia.

Cuando eres amable contigo misma, sin condiciones, eres más feliz. Y si eres más feliz, tu relación con la comida mejorará.

Entonces, ¿vas a empezar a ser amable contigo misma?¿vas a empezar a quererte?

Para hacerte llegar todo mi amor y mis mejores deseos para estas fechas, te he preparado un regalo muy especial.

 

Mi regalo de Navidad

Te regalo todos los consejos para disfrutar comiendo en navidad. Incluye un planificador para acabar las Navidades sin haber subido de peso.

 

 

Deseo que pases unos días llenos de paz interior, alegría y autoamor para que puedas compartirlo con todos los que están a tu alrededor.

Te informo de que en Enero relanzaré mi programa estrella “Come Sano y Quiérete”, un programa de 4 semanas de transición a una alimentación saludable para dejar de sobrevivir y empezar a vivir plenamente desde el amor hacia ti misma. Estate atenta, en breve te enviaré más información.

Eva.

Las Navidades se acercan cada vez más y para muchos, como cada año, llega el estrés. Demasiados preparativos, eventos y festividades que nos hacen salir de nuestra rutina y en los que, inevitablemente, la comida juega un papel protagonista.

En Navidad nos exponemos a muchísimos estímulos. Alimentos que solo vemos una vez al año, preocupaciones por los kilos de más en estas fechas y mucha ansiedad en torno a la comida.

Si algo de esto resuena contigo, tengo buenas noticias para ti. Te he preparado todas las claves que necesitas para que por fin puedas disfrutar comiendo durante las vacaciones de Navidad.

En este artículo te hablaré de factores muy importantes que solemos pasar por alto: anticiparte a la escena, preparación física, emocional y espiritual previa, y el cambio de enfoque de las reglas sobre las comidas.

¿Estás listo para disfrutar de verdad comiendo en PAZ durante la Navidad?

 

1.Visualiza tu mejor versión

Para poder prepararte y anticiparte a estas fechas, vamos a utilizar el poder de la visualización. ¿Sabías que tu cerebro no es capaz de diferenciar entre una situación real y una visualizada? Y es que cuando estás visualizando, tu cerebro percibe las mismas sensaciones que en la realidad y te ayuda a adentrarte en esa versión que deseas para ti mismo.

Las visualizaciones previas a las navidades son imprescindibles para poder prepararte ante la intensidad de estos días que están al caer. Para que puedas empezar a practicar, te propongo un ejercicio: busca un lugar tranquilo en el que puedas estar 30 minutos sin ninguna interrupción. Hazte la siguiente pregunta:

“¿Cómo me gustaría sentirme y actuar durante estas semanas?”

Apunta en un cuaderno o papel todo lo que vaya viniendo a tu mente. Fija tus propios decretos y visualiza unos minutos como te sientes al verte así.

Cuando hayas completado este ejercicio, habrás establecido tus intenciones y el camino que tu cerebro debe seguir para conseguirlas. Sigue practicando una pequeña visualización cada día durante estas fiestas, para asegurarte que el camino es el correcto.

 

2. Autocuidado

Durante estas semanas solemos estar más ocupados de lo normal. Comidas o cenas de empresa, las compras de navidad, decorar con adornos nuestra casa, visitas a amigos y familiares que hace tiempo que no ves… y todo ello nos genera estrés.

Es absolutamente normal. Este ritmo es realmente agotador.

E inevitablemente, todo esto genera automáticamente el disparador para comer en exceso. Para poder superar estas ajetreadas semanas sin descuidar tu bienestar, incluye cada día unos minutos para cuidar de ti misma.

¿Quieres saber como comenzar a cuidar más de ti mismo?

  1. Come regularmente. Escucha a tu cuerpo y dale lo que necesita.
  2. Descansa cuando estés cansada. Si necesitas irte antes a la cama, hazlo.
  3. Delega. No tienes que ocuparte de todo, de verdad. Piensa en cómo otros te pueden ayudar con tu lista de tareas y deja que otros se ocupen. Y si no… siempre puedes plantearte dejar ir esa tarea que tanto te agota mentalmente.
  4. Selecciona los eventos a los que realmente quieres ir, y deja ir aquellos a los que no te apetece ir en absoluto.
  5. Cada día, separa un poco de tu tiempo para dedicarte a ti misma. Estas actividades que te reparan por dentro y también por fuera: hacer algo de ejercicio, tomarse una taza de té o darte un baño calentito. Puedes hacer una lista con todas las actividades que se te ocurran y después ir seleccionando una cada día.
  6. Cuando sientas que tu energía está bajando o estés estresada o abrumada, escribe tus pensamientos. Es muy probable que entre estos encuentres muchos “tengo que” o “debo hacer”. Recuerdate a ti misma que no hay nada que tengas ni debas hacer. Estos son los pensamientos que agotan tu energía y generan estrés.

Es importante que no esperes al último momento para prestarle atención a tu cuidado propio. Solo de esta manera conseguirás evitar que la única manera de aumentar tu energía sea comiendo en exceso.

Para todo esto… es importante buscar apoyo.

Estoy segura que más de una vez te has propuesto cuidar más de ti y finalmente lo has ido olvidando un poco cada día, hasta pasar por completo desapercibido en tu ajetreo diario.

Pero las buenas intenciones se pueden cumplir con el combo secreto infalible: apoyo y recompensa.

Piensa ahora en una persona que sepas que puede apoyarte en tu nueva tarea de autocuidado. No hace falta que te haga un seguimiento exhaustivo. Simplemente, busca a alguien con quien puedas compartir tus logros cada día.

Y, por supuesto, recompensate. Las recompensas son muy importantes, ya que te ayudan a reforzar las vías neuronales de autocuidado.

Las recompensas no tienen por qué ser compras, ni comer golosinas. Simplemente unas palabras de agradecimiento y reconocimiento hacia ti mismo: “¡Bien hecho! Hoy me he cuidado súper bien”. Haz tu pequeño ritual de celebración cada día y disfruta de la sensación de las cosas bien hechas.

 

3. Preparación física, emocional y espiritual

Para seguir con tu preparación para esta temporada festiva, vamos a prestarle especial atención a las tres áreas más importantes de nosotros mismos: la física, la emocional y la espiritual.

En medio de tantas compras, reuniones, gastos, cocina, visitas y más cocina… es fácil caer en la insensatez con la comida. Para poder disfrutar al completo de todo esto, vamos a prepararnos por dentro y por fuera.


Preparación física

La parte física es la que más descuidamos en esta época del año. El ajetreo al que nos sometemos durante estas semanas consigue que terminemos realmente agotados.

Es por esto que es esencial que incorpores periodos de descanso. Parar el ritmo por uno o dos días es esencial si quieres verte y sentir bien. Marca ahora los días en los que piensas parar el ritmo. Entre Nochebuena y Nochevieja existen varios días en los que puedes dormir más y hacer algunas actividades relajantes que te reparen. Y al igual desde Fin de Año hasta Reyes, si me lees desde España.

Además, para cuidar nuestro cuerpo físico, es necesario que realices alguna actividad cardiovascular. Sal a caminar cada día media hora e intercala con algunos estiramientos que permitan a todos tus músculos recuperar su vitalidad tras los bloqueos causados por el estrés.


Preparación emocional

La navidad es para muchos una montaña rusa emocional. Puede ser bonito ver a gente a la que quieres, pero chocamos muchas veces con aquellas personas a las que no nos parece tan bonito ver.

Para prepararte emocionalmente:

  • Saca tu diario o un cuaderno y anota todas las cosas que te preocupan durante estas fechas, sin tabús ni censura.
  • Escribe todo lo que ha ocurrido en el pasado y tienes miedo que vuelva a suceder.
  • Pon una carita sonriente al lado de cualquiera de las preocupaciones sobre las que tienes un control real (por ejemplo, comer en exceso)

Ahora, solo tienes que preocuparte por lo que está bajo tu control. Y recuerda: ya has practicado para anticiparte a estas situaciones, por lo que ahora el camino será más fácil.

Practica de nuevo las visualizaciones observando los momentos que te causan estrés. Siente todo lo que estas situaciones generan en ti: frustración, culpa, enfado… Y ahora, transfórmalos. Visualízate de nuevo en estas escenas, pero manteniendo el control. Siente la relajación, el empoderamiento, la libertad…

Una vez practicado este ejercicio, deja ir conscientemente los resultados que quieres conseguir. Te sentirás más relajado, libre y feliz. Recuerda: el apego a los resultados causa sufrimiento.

disfrutar comiendo en Navidad

Preparación espiritual

Para tu preparación espiritual, vamos a seguir con el punto anterior: aprender a dejar ir.

Desarrollar esta capacidad hará que tus músculos espirituales se fortalezcan. Tu compostura y calma estarán ahí cuando más lo necesites.

Una manera con la que puedes practicar esto es con la meditación. Esta práctica crea la capacidad de dejar ir los pensamientos y distracciones para volver a lo más importante: tu paz interior.

Dejar ir tus apegos, tus miedos, tus conflictos internos y los conflictos acerca del mejor postre para el día de Navidad harán que tu bienestar espiritual te empodere y sientas que puedes mantener la calma ante cualquier situación.  

¿Qué te parece dejar ir cosas como?:

  • Cómo crees que deberías ser
  • Cómo piensas que otros deberían ser
  • Cómo crees que deberían ser las navidades
  • Tus expectativas sobre todo
  • Tus heridas y desilusiones

Practicar unos 10 minutos al día será suficiente para preparar tu espíritu para estas fechas.

 

4. Cambia las reglas sobre la comida

Vamos a seguir preparándonos para disfrutar de verdad comiendo en PAZ durante la navidad tratando un tema importante: las reglas sobre la comida.

¿Cuáles son las reglas de la comida?

  • Hay que eliminar el azúcar de la dieta
  • Come alto en grasas y bajo en carbohidratos
  • Come bajo en proteínas y alto en carbohidratos
  • No comas a partir de determinada hora
  • Bebe agua durante tu comida
  • No bebas agua durante tu comida
  • Come huevos
  • No comas huevos
  • Toma lácteos
  • Elimina los lácteos
  • Divide tu plato en 4 categorías: carbohidratos, proteínas, verduras y grasas
  • Mejor divide tu plato en 3 categorías: proteína, grasas y vegetales.
  • O mejor aún divide tu plato en 6 categorías: carbohidratos, proteínas, grasas, verduras, productos lácteos, fruta

Y así podría seguir y seguir hasta volverte loco…

Estas reglas acerca de qué, cuándo y cuánto debes comer son mensajes que has ido incorporando en tu cabeza y que en muchas ocasiones vienen de reglas externas. ¿Te has parado a pensar que todas estas reglas diluyen por completo la alegría de comer?

Pues por si no lo habías pensado, así es.

Lo único que hacen estas reglas es crear un conflicto entre tu autoconocimiento y la comida que tienes en tu plato. Pueden llegar a distorsionar si tienes hambre real, si necesitas comer algo en particular, si realmente te gusta lo que vas a comer o si tu cuerpo se siente bien cuando lo comes.

Si no logras sintonizar tu mente con tu cuerpo, no podrás satisfacerte cuando te alimentas. Y entonces, se darán dos situaciones:

  • Estarás lleno de algo que no has disfrutado, aunque coincidía con una de las reglas que tienes acerca de la comida
  • Te sentirás lleno y sobrecargado comiendo algo que te apetecía mucho, pero que te hace sentir miserable al ir en contra de las reglas.

Y es posible que, si acabas optando por la segunda opción, termines comiendo en exceso más adelante.

Sin embargo, si comes exactamente lo que tú quieres y te apetece, dejarás de comerlo cuando ya estás lleno y comerás de forma moderada.

Sin ansiedad. Sin atracones. Sin sobrecargas.

Hablemos de la culpabilidad

disfrutar comiendo en Navidad

Las reglas sobre la comida no tienen punto intermedio: o los alimentos son buenos o son malos. El roscón de Reyes es malo, pero la coliflor es buena. El relleno de esta carne es malo, pero la fruta de después buena.

Aunque es cierto que los componentes nutricionales son diferentes en cada uno de nuestros alimentos, no podemos categorizar a ninguno como bueno o malo (aunque sí podemos decir que hay alimentos que promueven la salud y hay alimentos que promueven la enfermedad).

Y es que al categorizar alguno como malo, pasan automáticamente al cajón de los alimentos prohibidos. ¿Resuenan contigo frases como “hoy meriendo un pecado” o “esto está prohibido, pero un día es un día” ? E incluso frases como “Hoy me he portado bien” cuando has comido alimentos incluidos en tu lista de alimentos buenos.

Cualquiera de estas frases y el hecho de otorgarle a los alimentos juicios morales para ponerlos en la lista de nuestros alimentos prohibidos, son un pase directo a la culpa y la vergüenza.

Porque sentir culpa hará que comas más y más cosas de tu lista de alimentos prohibidos. Eso si, con la promesa de que a partir de mañana te volverás a portar bien. O a partir del día 1. O mejor aún, ya pasadas las fiestas. Porque “esto solamente lo puedo comer en estas fechas, y hasta dentro de un año entero no volveré a tenerlo delante”. Es ahora o nunca.

¿Pero y si cambias tu forma de pensar?

  • Puedes comer chocolate en cualquier momento del año (y polvorones).
  • Puedes pedirle a tu tía la receta de ese delicioso guiso.
  • Puedes comer fruta siempre que te apetezca.

Si realmente consigues interiorizar estas ideas, la urgencia por comer determinados alimentos desaparecerá. No hace falta que comas como si mañana se acabara el mundo, porque sabes que en cualquier momento del año podrás comer eso, si así te apetece.

Entonces, respira. Puedes comer todo lo que quieras, sin culpa.

Eso si, recuerda que en la moderación está el secreto para estar en paz con la comida y con tu cuerpo.

 

Aplica todas estas herramientas para trabajar tu interior durante estas fiestas y consigue disfrutar de verdad comiendo en PAZ durante la navidad.

 

Con amor navideño.

 

Eva.

 

 

La ansiedad por comer es una de las causas más comunes que tenemos en nuestra sociedad que arruinan nuestra alimentación. De hecho, 1 de cada 6 personas sienten que no pueden controlar los impulsos por comer a deshoras alimentos que no le benefician a su cuerpo. ¿Eres una de ellas?  

En este artículo vas a descubrir cómo superar la ansiedad por comer a todas horas en solo 15 pasos. Y es que la solución a este problema está a tu alcance; solo necesitas una pequeña guía para conseguirlo.

Antes de comenzar, respóndeme a la siguiente pregunta: ¿Conoces la diferencia entre el hambre emocional y la fisiológica? ¿Sabes detectar los síntomas de la ansiedad por comer?

Estamos acostumbrados a los estímulos a los que cada día nos exponemos: publicidad en cualquier parte, olores cuando paseamos por la calle, una persona comiendo a nuestro lado en el tren… Pero sin duda, el estímulo más fuerte es el que proviene de nuestro cerebro.

Cuando seguimos una alimentación basada en alimentos procesados, sus componentes le mandan a tu cerebro la señal de que ya es hora de comer de nuevo ese tóxico. Este efecto lo producen sustancias como el azúcar refinado, la cafeína y las harinas.

Si cambias el enfoque en la manera de alimentarte y llevas una alimentación limpia y natural, estos estímulos se irán desvaneciendo poco a poco. Cuando tu cuerpo está nutrido de verdad, no te pedirá comida a todas horas.

Aun así, la ansiedad por comer tiene muchísimas otras causas y consecuencias. Aprende todo lo que necesitas saber para superarla y comer como tú quieres de una vez.

 

¿Cuáles son las causas de la ansiedad por comer?

Imagina la siguiente situación: llevas un tiempo comiendo bien. Has respetado todas las comidas ricas en nutrientes, has bebido agua cada día e incluso has hecho algo de ejercicio. Te sientes fenomenal.

Pero hoy por la tarde has tenido una fuerte discusión con tu pareja. El problema se ha quedado sin resolver en el aire y tú sigues dándole vueltas a todo lo que te ha dicho y todo lo que tú podrías haber argumentado. Mientras todo eso baila en tu cabeza, decides ir a por un “consuelo”. Tal vez un helado, que no llegas a disfrutar del todo. Tal vez te apetecen unas patatas fritas, o una pizza.

Y sabes que cuando te lo termines, te sentirás peor aún. ¿Entonces por qué no puedes dejar de hacerlo, una y otra vez?

La respuesta es porque no sabes analizar tus patrones. El autoconocimiento es la llave hacia el control de tu ansiedad por comer. Cuando dominas tus propios patrones, sabes anteponerte ante lo que te incita a comer con ansiedad.

¿Qué te parece aprender a detectar aquellas situaciones que hacen que no puedas controlarte y tener un plan B preparado para actuar?

Sabrías entonces que, por ejemplo, tras esa discusión tendrías que salir de casa y darte un paseo hasta el parque. O tomar una ducha caliente. O ponerte una canción que te supermotive.

Yo siempre he sabido que ser prevenida vale por dos. Por ello, aquí tienes unas posibles causas de tu ansiedad por comer y el plan B que te propongo para no caer en tu propia trampa.

 

Ansiedad por comer dulce

Esa necesidad que sentimos a veces terribles de comer algo dulce, tiene su explicación fisiológica. El cuerpo tiene pequeñas hipoglucemias y nos manda la señal de azúcar urgente. El problema es que no sabe diferenciar del tipo de azúcar que necesita, y muchas veces nos hace confundir con chocolates, bollería y otros azúcares refinados.

Detrás de esta señal se esconde también la adicción por el azúcar. Si estás intentando eliminarlo por completo de tu alimentación o si ya lo has hecho, te felicito. Y si no lo has hecho, intenta al menos incorporarlo al mínimo.

Si esta ansiedad por comer dulce viene tras un episodio de emoción fuerte, es posible que estés repitiendo el patrón una y otra vez.

El plan B para controlar la ansiedad por comer dulce

Una vez detectado el patrón que te lleva comer dulce, ten preparadas alternativas saludables. Un puñado de nueces, unpar de frutas e incluso puedes preparar una de las recetas de postres saludables que encontrarás en el blog. Esta última alternativa te ayudará a distraerte y a calmar tu ansiedad por dulce.

Ansiedad por comer de noche

¿Sabías que alrededor de un 2% de la población tiene el síndrome del comedor nocturno?

Si tú eres uno de ellos, lo primero que tienes que hacer es revisar a fondo tu dieta. Es posible que o bien estés comiendo de manera deficiente (en cuanto a calidad o cantidad) o que estés habituándote a algunos errores de alimentación.

La ansiedad por comer de noche tiene también un factor emocional muy importante. Si estás dando vueltas en la cama y finalmente decides levantarte para ir a la cocina, es posible que estés intentando callar esa vocecita en tu interior con comida.

Y sabemos que esta no es la solución.

El plan B para la ansiedad por comer de noche

Una buena alternativa para los ataques de ansiedad por comida por la noche, es prepararte una infusión calentita. Una tisana ayudará a calmar tu estómago, además de prepararte para un buen descanso.

 

Ansiedad por comer durante la menstruación

Las hormonas toman un papel protagonista en muchos de nuestros patrones de conducta. La ansiedad por comer durante la menstruación es muy común entre las mujeres.

Y es que durante estos días, nuestros niveles de serotonina, progesterona y estrógeno bajan. Precisamente, lo que antes eleva en nuestro cuerpo estos niveles es el azúcar y los carbohidratos. Aquí es cuando se activa el irremediable deseo por comer chocolate.

¿Pero realmente se puede evitar este deseo? La respuesta es sí. Como siempre, sabiendo detectar el patrón y teniendo alternativas siempre a mano.

El plan B para la ansiedad por comer durante la menstruación

Durante estos días, no te olvides de las grasas saludables: nueces, avellanas, aguacate… E incorpora carbohidratos de calidad, ya sabes, integrales, avena y frutas.

Y si el llamado del chocolate es irremediable, un poquito de chocolate negro 😉

 

15 pasos para acabar con la ansiedad por comer

Ahora que ya has visto las principales causas que nos llevan a comer con ansiedad, te voy a contar lo que puedes hacer paso a paso para superar estas situaciones que te alejan de la alimentación que quieres para ti.  

Poniendo en práctica estos 15 pasos, lograrás dejar atrás la ansiedad por comer.

  1. Come a una velocidad adecuada. Ni muy deprisa, ni tampoco demasiado despacio. El equilibrio es el secreto de la mejor velocidad para comer.
  2. Cuida tu entorno. Huye de las discusiones y conversaciones acaloradas mientras comes. Esto te ocasionará ansiedad y comerás peor.
  3. No hagas otras cosas mientras comes. Nada de comer viendo el ordenador o hablando por teléfono. No comas en piloto automático, practica el mindful eating, escucha el audio que puedes encontrar en este artículo en mi blog.
  4. Aprende a diferenciar entre el hambre emocional y fisiológica. Y si realmente tienes hambre fisiológica, toma mejores decisiones acerca de tus comidas.
  5. Toma alimentos integrales. Son excelentes para mantener estables los niveles de glucosa en sangre.
  6. Incorpora legumbres. Además de disfrutar de tu sabor, ayudan con sus nutrientes y sus minerales a mantenerte estables todo el día.
  7. Utiliza alimentos ecológicos. Ellos te ayudarán a alimentarte con los nutrientes necesarios y te saciarán tu hambre real.
  8. Recuerda que si comes un 50% crudo mejorarás tu capacidad digestiva. ¿Qué te parece incorporar un zumo verde por la mañana y comenzar cada comida con una ensalada?
  9. Crea recetas que te inspiren. Si creas recetas increíbles, que sean saludables y que te alimenten, ayudarás a controlar tu ansiedad por comer sin esfuerzo.
  10. Respeta el tiempo de tu digestión. Volver a comer cuando aún no ha terminado tu anterior digestión, creará patrones erróneos en tu cuerpo. No comas antes de que termines de digerir.
  11. Elimina la cafeína y teína. Son estimulantes y te dan una falsa energía, que te agota al final del día. Puedes incorporar infusiones deliciosas y reconfortantes para controlar mejor esos impulsos
  12. Bebe agua pura. Depurarás tu cuerpo y te desintoxicarás de todo lo que no le viene bien a tu cuerpo. Si quieres saber la mejor manera de beber agua, te lo cuento aquí.
  13. Respirar. Céntrate en tu respiración, cierra los ojos, inspira contando hasta 7, aguanta la respiración contando hasta 7, expira contando hasta 7 y aguanta la respiración contando hasta 7. Hazlo 7 veces. Cuando acabes es muy probable que haya desaparecido la ansiedad.
  14. Diseña un menú semanal y síguelo. De esta manera tiempre tendrás un plan fijado para cada día y no habrá opción de caer en los malos hábitos de nuevo.
  15. Lleva un diario de alimentación.Es increíblemente eficiente para detectar patrones. Anota en una plantilla todo lo que comes y cómo te sientes física y emocionalmente después de comerlo. Si detectas ansiedad apúntalo, reconócela y respira, bebe agua o sal a tomar el sol y el aire fresco.

 

Y si con estos pasos todavía no te sientes en PAZ, te recomiendo que sigas el reto de 21 días de Mindfulness de Olaya Acebal de menteencalma.com. Si utilizas el código begreenchica obtendrás un 25% de descuento. Es un programa con beneficios probados en la reducción de la ansiedad. No te lo pierdas.

Haz clik aquí si quieres saber más sobre el reto.

 

Y si alguna vez has sentido ansiedad por comer, cuéntame en los comentarios qué haces tú en esos momentos.

 

Un abrazo grande,

Eva.

 

Hacía tiempo que no escribía en mi blog. Y eso que me encanta escribir, a ver si me pongo las pilas que tengo mucho que contarte.

Ahora parece que todo el mundo prefiere el vídeo y yo sigo aquí, pensando si pasarme o no al vídeo para comunicarme contigo. Quizá me demore demasiado y aparezca otro formato antes de que yo publique mi primer vídeo. Ya se verá. De momento hoy estamos aquí, y te agradezco de corazón que estés ahí leyéndome.

Aprovecho para regalarte una receta de natillas en chocolate que me encantan porque:

  • son ricas en proteínas
  • son nutritivas y muy saciantes
  • no contienen lácteos
  • contienen grasas saludables (sin aguacate ni frutos secos)
  • no contienen azúcar refinada
  • no contienen huevo
  • se pueden tomar para desayunar, para cenar o como tentempié
  • ESTÁN DELICIOSAS
  • Se preparan en 5 minutos

 

Como dice uno de mis mejores clientes, además lo más divertido de estas natillas es ver la cara de tus invitados cuando les cuentas cuál es el ingrediente principal.

Aquí tienes la receta, que por cierto es una de las 120 recetas que podrás encontrar en mis Menús veraniegos “Viva el verano“, junto con toda la planificación semanal y las listas de la compra, para que sólo tengas que seguirlos y disfrutar de la mejor nutrición también en verano, sin restricciones y cuidándote tú y tu familia.

Natillas de choco poderosas

8 natillas

400 gr de alubias pintas de bote, bien lavadas (sí, lo has leído bien ¡alubias!)
5 cucharadas de cacao puro sin azúcar en polvo
5 cucharadas de azúcar de coco o panela
1 cucharadita de vainilla en polvo
1 bote de leche de coco cremosa
1 cucharada de maca en polvo (opcional)
Una pizca de sal

Pon todos los ingredientes en una batidora potente o un procesador de comida, bate bien hasta que esté cremoso. Ajusta el nivel de dulzor. Sírvelas en copitas, adorna con bayas de goji y chips de coco y deja enfríar (si puedes resistirte 🙂 ) en la nevera durante 3 horas.

Mis favoritos

He pensado que podría serte útil que te contara cuáles son mis utensilios e ingredientes favoritos para realizar las recetas. Me lo preguntan habitualmente. Aquí te dejo algunos enlaces que pueden facilitarte la búsqueda.

Batidora resistente, potente y a buen precio

Cacao crudo puro en polvo

Maca cruda en polvo

Azúcar de coco ecológico

Espero que la información te resulte útil y que pruebes las natillas. Estoy segura de que te encantarán.

Con Amor

Eva

 

Un año más estamos apunto de entrar en la semana santa. ¿Te vas de viaje? ¿Te quedas en casa? ¿Te vas a una casa rural con un montón de amigos? ¿Has decidido que te vas a regalar unos días de descanso y comida saludable? Cualquiera de estas opciones es muy válida. Lo que ocurre es que algunas de ellas harán que vuelvas a casa hinchada y más cansada que antes de las vacaciones.

¿Qué hago para no subir de peso en semana santa?

Pues lo mismo que el resto del año: Cuidarte y quererte. Si el resto del año no te excedes con los snacks, el pan, los dulces, los embutidos, el alcohol… ¿Porqué lo tienes que hacer esos días?

Seguramente porque estás siguiendo una dieta muy restrictiva y los días de vacaciones te das permiso para comer de todo y, claro, comes muchísimo más de lo que tu cuerpo necesita, y además casi con ansiedad, como con miedo de que llegue otra vez el periodo restrictivo…

Esto es lo primero que tienes que cambiar: la mentalidad de dieta restrictiva el resto del año. Empieza a pensar en amor hacia ti misma, no en castigos ni restricciones, en cuidarte con la mejor nutrición, en regalarte cascadas de nutrientes que te dejarán un montón de beneficios.

Y si todavía no te ha dado tiempo a cambiar tu mentalidad, aquí te dejo algunos consejos que te irán bien estos días, para que no vuelvas a casa hinchada y abotargada:

  1. Desayuna fruta con semillas de lino molidas:

    Olvídate de las tostadas con mantequilla o con aceite y el café con leche. Si desayunas un cuenco grande con 3 o 4 piezas de fruta y semillas tu cuerpo te lo agradecerá. Te sentirás ligera, saludable y fresca y empezarás el día con buen pie. Irás bien al baño y no padecerás del habitual estreñimiento de los viajes.

  2. No piques entre horas:

    No caigas en la tentación, aunque tus amigos se pasen el día picando, no te dejes llevar. Tus amigos luego no se harán cargo de tu hinchazón y de tus kilos de más ¿verdad? Si te pasas el día picoteando te encontrarás muy cansada durante la tarde y esto te incitará a comer más buscando alguna fuente de energía, pero esto sólo conseguirá que te canses más, y el círculo seguirá así durante todos los días de las vacaciones.

  3. No bebas alcohol:

    Cuando bebes alcohol (cerveza y vino también es alcohol), tu hígado se centra en filtrarlo y las grasas no se metabolizan igual, así que se acumulan en el cuerpo. El agua es la mejor bebida en días de exceso. Te cansarás mucho menos y no engordarás tanto.

  4. Camina:

    Apúntate a las excursiones y muévete. El sol, el aire fresco y el movimiento te recargarán de energía y te sentirás mucho más relajada y vital.

  5. Pide ensalada de primero:

    Pero no le pongas mucho aceite. Las hojas verdes te alcalinizarán y te mantendrán nutrida. Mastícalas bien, así te saciarás antes y no tendrás tanta ansiedad por comer comida poco saludable.

  6. Pide legumbres de segundo:

    Casi seguro que en el restaurante al que vayas sirven algún guiso de legumbres. No lo dudes, es la mejor opción.

  7. Duerme un mínimo de 8 horas:

    Dormir poco nos hace comer más, así que respeta tus 8 horas de sueño por lo menos esta semana que tienes algunos días de vacaciones extra.

 

Y además hoy te voy a ofrecer un regalo. Es una lista de los 10 alimentos más perjudiciales y los 10 más beneficiosos para tu salud y tu longevidad, es decir que si tu alimentación se basa en los 10 peores enfermarás más y envejecerás antes.

¿Quieres enfermar menos y vivir más años? Entonces basa tu alimentación en los 10 mejores, estés donde estés: en casa, de viaje, en un hotel, en casa de unos familiares… esta información te ayudará a tomar mejores decisiones con respecto a tu alimentación. Te la puedes descargar aquí:

 

Esta lista es importante. Te servirá estés donde estés y te ayudará a elegir.Pincha en la imagen para descargártela.

 

Y si por algún motivo no puedes seguir estos consejos, no te preocupes, nunca es tarde para empezar a cambiar. En breve anunciaré mi nuevo programa nutricional “FLORECE EN PRIMAVERA”, una limpieza primaveral que te ayudará a eliminar todos los excesos y a sentar las bases  de tu nueva alimentación.

Nos vemos después de las vacaciones. Que las disfrutes y te sigas cuidando con amor.

Love

Eva

 

 

Me gusta viajar, conocer ciudades nuevas, otras culturas, preciosas playas, sentirme una con la naturaleza… Los viajes nos enriquecen. Cambiar de entorno nos ayuda a desconectar y cargar las baterías. Pero (sí, hay un pero), hay una parte importante de mi vida que a menudo empeora durante mis viajes: mi alimentación.

 

¿Te ocurre a ti lo mismo? Os vais a una casa rural todos los amigos y os pasáis el día comiendo papas, gusanitos, chocolates y otras “delicias” similares. Te vas a un hotel y el desayuno es un buffet y te hinchas a bollería y otras cosas que en casa ni pruebas. Reserváis en un “todo incluido” y vuelves a casa con 3 kilos más, una resaca inacabable y con un “parón intestinal” importante. Te pruebas los vaqueros y ¡cómo no! te aprietan más de lo normal (eso si te los puedes cerrar…)

 

Es posible que viajar y comer saludablemente requiera planificación y un esfuerzo extra, pero no es imposible. Aquí te dejo 10 consejos para que consigas que tu alimentación no se salga totalmente de madre durante los viajes de estas navidades:

 

Llévate tu propia “mantita” para el avión o el tren.

Cuando viajamos salimos de nuestra zona de confort y esto puede ser un poco inquietante. Si vas a ir en avión o incluso en el tren o en el coche, llévate tu propia mantita, te hará sentirte arropada y conectada y evitara que te sientas inquieta y nerviosa. Es mejor solución que empezar a comerte los cacahuetes fritos que te regalen u otros snacks poco saludables.

Llévate comida que sea saludable y te guste para el viaje.

Manzanas, anacardos crudos, almendras crudas, dátiles, pasas… son muy fáciles de llevar en el bolso durante el viaje. No llenes el coche de bolsas de snacks fritos y galletas nada más salir de casa o todo el viaje será un despropósito colosal.

Empieza cada día con un desayuno saludable

Si estás en una casa prepárate un batido verde, un licuado (incluso te puedes llevar la licuadora), o un desayuno con mucha fruta y un puñado de frutos secos. Es una forma de reforzar tu intención de comer saludablemente durante el viaje y te aportará energía para todas las actividades del día. Si estás en un hotel seguro que puedes encontrar fruta, muesly y leches vegetales.

Mueve tu cuerpo

Investigar la ciudad, dar un paseo largo por la naturaleza, salir a bailar a una discoteca, nadar en la piscina del hotel… ¡las posibilidades de moverte y hacer ejercicio durante un viaje son infinitas! ¡no te quedes en la tumbona o en el sofá delante de la chimenea todo el día! Si te mueves te sentirás llena de vitalidad y mucho más saludable.

No comas entre horas

Esfuérzate en hacer sólo 3 comidas al día. Así será mucho más fácil hacer elecciones saludables que si te pasas el día picando sin parar.

No bebas combinados ni cócteles

Si te gusta beber elige la cerveza o una copa de vino tinto, no te decantes por los cócteles y los combinados. Las bebidas azucaradas y el alcohol que se utilizan en los combinados aumentarán tus antojos por el azúcar, te causarán resaca y te harán subir de peso.

Acuéstate a una hora razonable 

Si te acuestas muy tarde, incluso aunque te levantes tarde, te sentirás cansada al día siguiente. Tendrás la necesidad de comer más de la cuenta para mantenerte despierta y con energía.

Cocina alguna de las comidas (si no estás en un hotel)

Solamente el hecho de utilizar tus propios ingredientes, frescos y naturales, hará que disminuya considerablemente la cantidad de comida basura que consumirás en el viaje.

Investiga antes del viaje, busca restaurantes con comida saludable en tu lugar de destino

Antes de empezar el viaje haz una lista con los juice bars y los restaurantes vegetarianos que haya en tu destino. Puedes buscarlos en tripadvisor por ejemplo. Así no tendrás que comer en el primero que encuentres y `podrás elegir comida más saludable.

Cambia tu mentalidad

Este es uno de los puntos más importantes. La idea de que pasarlo bien y divertirse es lo mismo que pasarse el día comiendo comida basura y bebiendo bebidas con alcohol es errónea. Perjudica tu salud y hace que te encuentres empachada, abotargada, confusa, hinchada  y además estriñe una barbaridad. Empieza a pensar que pasarlo bien y divertirte no está reñido con cuidarte.

 

Así que en lugar de pasarte el día comiendo papas y bebiendo cervezas, que te harán subir de peso e hincharte irremediablemente, crea unas vacaciones que te regeneren, te rejuvenezcan y te llenen de vitalidad. Pon tu salud en el asiento del conductor, no la metas en el maletero…

 

 

Eva

 

Estamos a principio de Diciembre y ya huele a Navidad. La Navidad está llenas de magia y de alegría… ¿es así? o…. ¿es en realidad una pesadilla disfrazada de sueño? De todo un poco ¿verdad?

Tienes un montón de eventos y todos alrededor de la mesa. La unión de la familia y la comida te hace sentir a veces como si otra persona tomase el control de tu cuerpo y esta persona decidiera no dejar de comer en todo el día.

Además llevas todo el otoño cuidándote y empiezas a agobiarte ya porque ya estás imaginando que cuando pase Diciembre vas a pesar un par de kilos más y vas a estar empachada y abotargada por el alcohol y los dulces.

Vamos a cambiar esta visión. Empieza ya a sentirte más sana que otros años en tu mente.

 

Tus pensamientos crean tu realidad.

Tú puedes crear unas navidades sin kilos extras.

 

¿Porqué comes más en Navidad?

 

Entender de dónde vienen los antojos tiene un efecto importante en tu habilidad para hacer elecciones saludables en tu alimentación durante las Navidades. Te voy a contar los motivos por los que comes más durante estas fechas. Si los identificas es mucho más fácil no dejarse llevar por ellos.

 

La comida que te sirven se ve más especial por la mentalidad de la “última cena”

Has pasado mucho tiempo controlando lo que comes, negándote tu comida favorita, siguiendo una dieta restrictiva, y ahora llega la oportunidad única de degustar tus platos favoritos, una vez al año, y no la vas a dejar pasar. Así que en vez de comer una ración normal, te atiborras antes de que pase esa oportunidad. La realidad es que SIEMPRE puedes elegir comer tus comidas favoritas. El problema aquí es la dieta restrictiva que llevas siguiendo tanto tiempo. En pocas palabras: Si realmente entiendo que la comida es abundante en mi vida, los caprichos de las vacaciones perderán parte de su encanto.

 

La comida navideña esta cargada de azúcar, y el azúcar es adictiva

¿A que es más fácil dejar de comer trozos de fruta que turrones, polvorones y galletas navideñas?. Cuando comes azúcar refinada tu cuerpo genera insulina en abundancia para regular la cantidad de azúcar en la sangre. Esto hace que tus niveles de azúcar desciendan y que tengas más ganas de comer azúcar. ¿Entonces qué puedes hacer? Lo mejor sería no comer azúcar refinada ni nada que lo contenga pero esto es muy difícil en estas fechas. Así que puedes intercalar la fruta con los dulces para regular mejor el azúcar en sangre. Es interesante saber que la adicción al azúcar dura varios días así que cuanto más comas más querrás comer.

 

Recaemos en hábitos antiguos

Aunque durante el año hagas ejercicio a diario y comas de forma saludable, cuando llegan las Navidades y vuelves a casa de tus padres o te juntas con amistades, vuelves inconscientemente a retomar hábitos antiguos y no hay nadie que te saque del sofá para dar un paseo o moverte un poco, desayunas tostadas con mantequilla y mermelada como antaño y no dejas de comer papas y beber cervecitas durante todo el día. Reflexiona sobre porqué comes de forma diferente en estas fechas. Involúcrate en la preparación de las comidas y cenas e incorpora recetas más saludables que hagan más ligero el evento gastronómico.

 

El estrés juega un papel importante en que subas de peso

Cuando estás estresada, generas más cantidad de la hormona llamada cortisol, que hace que acumules grasa alrededor del abdomen. Y durante estas fiestas hay muchas cosas estresantes: las reuniones familiares, la organización de todos los eventos, las incontables compras, pensar en qué te vas a poner, las actividades para entretener a los niños… Busca formas de relajarte en medio de esa vorágine: haz ejercicios de respiración, da un paseo, medita 5 minutos, visualiza el estrés desapareciendo de tu mente, haz lo que te funcione. Cuando consigas que el estrés se vaya de tu vida también lo hará el exceso de peso.

 

Ten siempre en mente tu salud y podrás pasar las celebraciones con más energía y mejor humor. Uno de los mejores regalos que te puedes hacer es despertar el 6 de Enero sintiéndote ligera y llena de energía.

 

Con amor,

Eva

Hola, soy Eva Bargues, te podría contar algunas de las cosas que hago para comer con atención plena, conectar con mi cuerpo, no comer más de lo que necesito y mantener mi peso saludable. Sin embargo creo que es mucho mejor que os lo cuente una experta en Mindfulness y Mindful Eating, Olaya Acebal. Os dejo con ella, y por favor no os perdáis el ejercicio de audio que Olaya ha grabado especialmente para todas vosotras, ¡es fantástico!

 

olaya-menendez-acebal

 

Olaya Acebal es actriz y consultora en Mindfulness Transpersonal; desde su blog Menteencalma.com ayuda a personas con ansiedad a través de la meditación, prácticas de atención plena y otras técnicas de autoconocimiento y expresión.

 

 

¿Comes por gula, ansiedad o aburrimiento? ¿Estás harta de pelearte con la comida? ¿te gustaría dejar de sentirte culpable por comer más de la cuenta? Prueba a comer con atención plena y lleva tu relación con tu alimentación a otro nivel.

 

Siempre he disfrutado mucho comiendo. De pequeña mi plato favorito era el huevo frito con patatas redonditas. Sin chorizo. Recuerdo que tenía un pequeño ritual: empezaba recortando cuidadosamente la clara con el tenedor y me la comía reparando en esa suavidad tan peculiar; luego, las patatas -de una en una- y, finalmente, la yema.

Disfrutaba cada bocado como la enana que era, saboreaba cada trocito de pan untado en ese divino pringue naranja (eran huevos de verdad) como si fuera el último y ponía empeño en comer todo lo despacio que podía para que el placer durara más… Con mi actitud, convertía un sencillo huevo frito en toda una experiencia.

El Mindful Eating tiene que ver precisamente con eso: con conectarnos en profundidad con la experiencia de comer y romper con el automatismo. El objetivo de comer con atención plena es aunar disfrute y nutrición atendiendo a las sabias señales de nuestro cuerpo que nos indican con exactitud cuándo, cuánto y qué comer.

 

Comemos en piloto automático

Todos a lo largo de nuestra vida hemos comido por gula, ansiedad, aburrimiento o porque, simplemente, era la hora de comer, ¡Qué motivos tan alejados del hambre verdadera!

Es frecuente el hábito de comer delante de la tele, del ordenador, de un libro o del móvil. Hoy en día nos distraemos de cualquier forma posible para no prestar atención ni a lo que comemos, ni al acto en sí mismo ni a cómo nuestro cuerpo recibe el alimento. Comer ha pasado a ser algo que hacemos en piloto automático.

Esta desatención nos lleva -entre otras cosas- a comer más de lo que necesitamos, ¿cómo vamos a percibir las señales de saciedad que emite nuestro cuerpo si estamos absortos en una serie, repasando nuestro correo electrónico o leyendo el periódico?

Esta inconsciencia cotidiana es la responsable de que cada vez nos cueste más percibir los matices de sabor de los alimentos y sintamos la necesidad de añadir más sal e intensificar el gusto de casi todo. En vez de perseguir un sabor imaginario, ¡concentrémonos en apreciar el verdadero sabor de lo que tenemos en el plato!

La desatención arrebata intensidad a la experiencia y convierte el comer en un acto mecánico, muy lejos de ese viaje lleno de matices capaz de satisfacernos plenamente por sí mismo.

 

¿De dónde viene el Mindful Eating (ME)?

El Mindful Eating se encuadra dentro del Mindfulness o Atención Plena, una corriente que defiende vivir desde la observación sin juicio y la consciencia.

 

Mindfulness es prestar atención deliberadamente a lo que está sucediendo en el momento presente sin juzgar.

John Kabat-Zinn

 

Cuando uno practica Mindfulness presta atención tanto a lo que percibe del exterior a través de sus sentidos como a su mundo interior (emociones, pensamientos y sensaciones físicas internas) y trabaja aceptarlo tal cual es porque ya está aquí y de nada nos sirve pelearnos con ello.

La práctica continuada nos permite conocernos y detectar el filtro mental a través del cual vemos el mundo, lo que nos abre a la posibilidad de liberarnos de patrones automáticos de reacción, comportamiento y pensamiento (que también afectan a la comida, por supuesto). En resumen, empezamos a ser capaces de elegir nuestras respuestas.

Mindfulness nos aporta equilibrio, serenidad y autoconocimiento pero, ante todo, libertad.

 

¿Qué es el Mindful Eating?

El ME es Mindfulness aplicado a la ingesta de alimentos. Consiste, por tanto, en pararnos y observar con curiosidad y sin juicio todo lo que sucede alrededor del acto de comer. Se trata de conectar con las sensaciones del instante: ¿qué me dice mi cuerpo? ¿qué emociones surgen? ¿cómo es este sabor?

Contrariamente a lo que pueda parecer, el ME no tiene que ver ni con dietas, ni con estilos de alimentación ni con la cantidad que se come. Se trata de poner atención en cómo se come. Es una invitación a la pausa y al silencio para poder observarnos en un ámbito muy concreto: en la selección y preparación de los alimentos, y en el acto mismo de comer.

Además de intensificar el disfrute, este despertar al acto de nutrirnos nos permite conectar con aspectos emocionales, físicos y psicológicos que pueden condicionar nuestras decisiones respecto a la comida.

Por ejemplo, es frecuente confundir el hambre con la ansiedad como bien nos explica Eva Bargues en su artículo “¿Tienes hambre emocional?”. Un poco de atención y de consciencia nos permitirá darnos cuenta de que no es comida lo que esa sensación de vacío nos empuja a buscar y que atiborrándonos no solo nos estamos haciendo un flaco favor, sino que estamos dejando de atender correctamente una necesidad.

 

El Mindful Eating apela a nuestra sabiduría interior como guía en las decisiones que tomamos respecto a la comida. Conectar con esta intuición profunda nos conducirá sin duda hacia un mayor bienestar.                                                   

 

¿Cuáles son los beneficios de Comer con Atención Plena?

La práctica del Mindful Eating eleva tus hábitos alimentarios a otro nivel y de ello se beneficia no solo tu cuerpo y tu salud, sino también tu estado de ánimo.

En mis Programas de Mindfulness y Autoconocimiento para la Ansiedad explico que cuando una se reconcilia con el acto de comer y deja de pelearse consigo misma, nutrirse se convierte en un momento de intimidad y cariño para con uno mismo que puede contribuir a, entre otras cosas, reducir los niveles de ansiedad y estrés…

Comer con Atención Plena te permite…

  • Conocerte y atenderte mejor: conectar con tus necesidades verdaderas y aprender a distinguirlas del hambre.
  • Establecer una relación más íntima, respetuosa y profunda contigo misma.
  • Experimentasr que es posible alimentar cuerpo y alma al mismo tiempo.
  • Cobrar conciencia de cuál es tu relación con la comida.
  • Aumentar tu consciencia corporal; entrenas tu mente para vivir en presente.
  • Conectar con tu intuición y sabiduría interior.
  • Elegir con consciencia optar por lo saludable.

 

El ME también implica darse cuenta del impacto que tienen nuestras opciones de alimentación en los demás seres vivos, en la Tierra y en la sociedad. Los “comedores conscientes” se preguntan dónde y cómo son producidos los alimentos y no se conforman con cualquier cosa.

 

¡Apúntate al Mindful Eating!

Lo ideal sería que pudieras organizarte para hacerlo al menos una vez a la semana, pero si tu ritmo de vida no te lo permite más adelante te doy otras ideas.

 

  1. Planifica para que sea posible

 

Organízate con antelación para poder comer o cenar contigo -sí, no digo sola, digo contigo- y sin distracciones (ni móvil ni tele ni libro): solo tu comida y tú.

 

  1. Prepara el escenario

 

Este momento es un acto de respeto y amor hacia ti: viste el ritual con mimo. Desde la selección de los alimentos a la preparación, presta atención a los movimientos que realizas y las sensaciones asociadas: el olor de las verduras cortadas, el sonido del aceite al calentarse, la sensación de trocear… no te pierdas nada. Prepárate un plato que te guste con cariño y ponte la mesa bonita.

 

  1. Haz una breve pausa Mindfulness

 

No te pongas a comer directamente, tómate unos instantes para darte cuenta de que el momento anterior terminó. Prepárate para la experiencia.

 

Siente la silla en la que estás sentada, respira y observa tu postura corporal. Cierra los ojos un momento y permítete contactar con tu cuerpo: ¿qué se siente estando hoy en tu cuerpo? ¿percibes algún estado emocional determinado?

Cobra conciencia de qué nivel de hambre tienes.

 

  1. Despierta tus sentidos

 

Observa

Abre los ojos y observa con detalle los colores, las formas y las texturas de los alimentos que tienes delante de ti en el plato.

Siente

Lleva ahora tu atención a tu boca, ¿estás salivando? ¿cómo es esa sensación? Coge un poco de comida prestando atención a los movimientos que tu cuerpo realiza para que ese primer bocado llegue a la boca: el movimiento del brazo, del codo, el peso del tenedor…etc.

Huele

Déjate impregnar por los aromas y observa cómo varía tu nivel de salivación.

Saborea

Cierra los ojos y sumérgete en todos los matices de sabor; observa qué hace tu lengua. Mastica bien y, cuando te apetezca, traga observando con detalle lo que sucede en el proceso. Observa tu reacción ante ese sabor y no la juzgues, simplemente obsérvala.

 

Y lo mismo con el segundo bocado. Ten en cuenta que tu mente se dispersará. No pasa nada, cuando te des cuenta vuelve de nuevo al aquí y al ahora y continúa con la experiencia. No se trata de ser perfectos.

Entre bocado y bocado comprueba cómo está recibiendo tu cuerpo el alimento y estate preparada para advertir la sensación de saciedad cuando surja. Percibe, también, las emociones y sensaciones que vayan surgiendo durante la experiencia sin juzgarlas.

 

Y, sobre todo, adáptalo a ti

Es imprescindible que se ajuste a tu estilo de vida; si no, no lo harás. Quizás no te sea posible comer sola y en silencio muy a menudo. No pasa nada. Sé creativa y adapta el ME a ti. Si tienes niños y coméis en familia puedes plantear unos minutos de atención plena como un juego. Si comes y cenas acompañada siempre, aprovecha las pausas en la conversación para conectar con tu cuerpo y prestar atención al bocado…

Lo importante es comprometerse con una misma a apreciar, respetar y disfrutar la comida que comemos cada día. Se trata de devolverle el valor y el sentido al hecho de nutrirnos; responsabilizarnos de nuestro bienestar y aprender a conocernos para saber qué necesitamos en cada momento y dárnoslo.

 

Te he preparado un audio a modo de guía para animarte a vivir tu primera experiencia de Mindful Eating. La próxima vez que te sientes a la mesa, dale al play y disfruta con atención plena ¡ya no hay excusa! 😉

Espero que te guste, un fuerte abrazo,

 

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Con Amor,

Olaya y Eva

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