Salud

Si te has apuntado a la dieta cetogénica, o dieta keto (de la palabra “ketogenic” en inglés) o conoces a alguien que la esté siguiendo, lo que quiero compartir contigo hoy te interesa.

Porque una dieta baja en carbohidratos no convierte a tu cuerpo en una máquina de quemar grasa (como he leído por ahí cientos de veces), sino en un cuerpo débil y propenso a enfermedades muy graves.

Sí, querida. Una dieta para bajar de peso puede costarte la salud para toda la vida. ¿De verdad crees que merece la pena optar por esta opción?

Sé por experiencia que cuando no te sientes bien con lo que refleja el espejo eres capaz de  hacer casi cualquier cosa. Lo sé porque yo lo he hecho.

Por eso puedo decirte que no todo vale, y que si tu objetivo es perder peso para verte mejor, el camino para hacerlo es a través de un cambio de estilo de vida.

Esa será la única forma de hacer una transformación sostenible, desde el amor y alejándote de las restricciones que tanto daño le hacen a tu cuerpo y a tu mente.

Pero volvamos a la dieta keto.

Los fanáticos de esta dieta siempre hablan de lo bueno que es que su azúcar en sangre disminuya, pero el verdadero problema de la diabetes T2 y la pre-diabetes (y muchas otras enfermedades) es la resistencia a la insulina.

Y una dieta que restringe el azúcar en sangre altera la tolerancia a la glucosa.

Por otra parte, con la dieta keto tu microbiota cambia para ajustarse a la carencia de carbohidratos y fibra. Y el problema con esto es que cambia a bacterias que no producen butirato.

 

Dieta keto y butirato: cómo evitar una barrera intestinal dañada

Con la dieta keto las bacterias buenas del intestino no producen butirato, una sustancia vital para la salud de las paredes intestinales.

Ya te he hablado alguna vez de la importancia de la salud intestinal y de lo importante que es tener un equilibrio en las bacterias que habitan tus intestinos.

Cada vez que comemos, nuestras bacterias también lo hacen. Fruto de su proceso de “digestión” nacen unos ácidos grasos de cadena corta que, a su vez, sirven como alimento para las células de la pared intestinal. De entre todas, el butirato es la más importante.

Más simple todavía: nosotras le damos fibra a las bacterias y ellas nos dan butirato.

Con el butirato se alimentan las células epiteliales y de esta forma se protege la barrera intestinal.

Cuando todo este proceso no ocurre, la pared de nuestro intestino se debilita y aparecen grietas. Y por esas grietas empieza a pasar de todo, y mucho de este todo son sustancias tóxicas, a nuestra sangre.

Estas sustancias tóxicas son las que ponen en alerta el sistema inmune, reflejándose en inflamación, eccemas y urticarias en la piel, dolores de cabeza, musculares o articulares o enfermedades como la diabetes, la obesidad, el síndrome metabólico…  

Pero esto no acaba aquí.

Cuando las células epiteliales, que son las que se alimentan del butirato, no tienen su alimento, tratan de buscarlo por otro lado.

Y su segundo recurso para comer es la glucosa que les llega de la sangre.

La glucosa les da energía, pero se crea un ambiente lleno de oxígeno que asfixia a las bacterias buenas, haciendo que nos desequilibremos: como disminuyen las bacterias buenas y aumenta el número de bacterias que producen inflamación, la pared intestinal comienza a fallar. Y de ahí a padecer una enfermedad autoinmune sólo es cuestión de años.

Tu salud comienza en tu menú

Un menú nutritivo y completo que le haga feliz a tu cuerpo y a tu mente es el primer paso para estar saludable, y con ello estar en un peso adecuado.

Tratar de poner en peligro tu salud por perder unos kilos de más es una decisión de la que tarde o temprano te arrepentirás.

Las restricciones y los extremismos no equilibrados en el menú traen consecuencias en la salud siempre. Y, como ves, son mucho más serias de lo que podrías pensar, ya que muchas son consecuencias que te pueden acompañar durante el resto de tu vida.

Si quieres adelgazar, lo primero es comenzar a tratarte con amor. Esa reconexión contigo misma es la llave con la que podrás comenzar a tomar mejores decisiones.

Adelgazar es un efecto secundario de amarse y respetarse a través de la alimentación. SI es tu único objetivo, seguramente no será sostenible. El 95% de las personas que adelgazan con dietas restrictivas recuperan el peso y más. Porque no han aprendido a amarse y respetarse. cuando comen, sólo se castigan con más dietas restrictivas.

¿Y cómo comenzar este proceso de reconexión? Un buen primer paso es el programa Florece en Primavera, un programa que se apoya en el poder de los alimentos crudos, las hierbas medicinales y el mindfulnes para que las células de tu cuerpo se regeneren, se llenen de energía y te hagan sentir vital y rejuvenecida.

Haciendo el programa Florece en Primavera también:

  • Proveerás a tu cuerpo de los nutrientes que necesita para limpiar tu hígado y eliminar las toxinas almacenadas en las células grasas
  • Equilibrarás tus hormonas y reducirás tus antojos. Tu cuerpo se hará más sensible a la leptina y a la insulina y de forma natural y tendrás menos hambre.
  • Perderás grasa, volumen y peso.
  • Tendrás una oportunidad de establecer los cimientos para una transformación en tu vida, para renacer y florecer con la primavera.

 

Antes de despedirme, me gustaría saber tu opinión sobre la dieta keto. ¿La has hecho alguna vez? ¿Te ha funcionado? ¿Conoces a alguien que la siga?

 

A la hora de incluir las proteínas en nuestro menú, podemos elegir entre proteína vegetal o proteína animal.

Las proteínas son un nutriente esencial, sí, pero antes de continuar déjame darte algunos datos más:

  1. La mayoría de las personas come demasiada proteína.
  2. Una persona necesita aproximadamente 1 gramo de proteína diario por cada kilogramo de peso. Por ejemplo, si pesas 70 kilos, necesitarás unos 70 gramos de proteína.
  3. Un exceso de proteínas en tu dieta puede causar enfermedades cardíacas, daño renal, estreñimiento y otros desequilibrios.

 

Con esto quiero decirte que, como ves, esencial no quiere decir que sea mejor que otros nutrientes, ni que tengamos que abusar de la proteína. Porque esto último es precisamente uno de los primeros errores que solemos cometer.

Por eso hoy vengo a hablarte de la importancia de la proteína y de cómo puedes incluirla en tu menú de una manera saludable y respetuosa para tu cuerpo.

¿Para qué necesitamos exactamente las proteínas?

 

Las proteínas tienen un papel fundamental en muchos de los procesos en los que trabaja tu cuerpo.

Para que lo entiendas, el organismo las necesita para construir, por lo que son necesarias para desarrollar los músculos y los órganos, ya que la proteína forma la estructura básica de los tejidos (como tus uñas, tu piel, tus tendones…).

Algunas proteínas actúan como enzimas, señales o receptores. Otras se encargan de proporcionar una estructura com el colágeno, de facilitar el movimiento de oxígeno o la asimilación de nutrientes.

Por eso para que todo funcione correctamente, necesitamos incluir proteínas suficientes en nuestro menú.

Pero ojo, suficiente no significa más. La mayoría de las personas consumen más proteína de la que su cuerpo necesita. De hecho, más del doble como media (algunos casos incluso se triplica).

Las consecuencias de este exceso para la salud y tu bienestar pueden ser muy graves. Ten en cuenta que las proteínas, a diferencia de las grasas, no se pueden almacenar para utilizar en otro momento. Esto quiere decir que las proteínas de más que nos sobren el cuerpo las eliminará en un proceso que sobrecarga el organismo.

Este proceso altera el funcionamiento del hígado, de los riñones y debilita nuestro esqueleto. También nuestras hormonas pueden verse afectadas por la acidosis y aumenta la inflamación del cuerpo, reflejándose en cansancio o dolores de cabeza.

Como ves, un exceso de proteínas no te aporta nada bueno.

Estas son las proteínas que necesitas

 

Ya sabes que nuestra filosofía en esta comunidad de maravillosas mujeres se basa en las decisiones basadas en el amor, esas que nos permiten encontrar el equilibrio con el que sentirnos ligeras, fuertes y radiantes.

Y cuando no hay excesos, llegar a ese equilibrio es sencillo.

Al principio del artículo te hablaba de la cantidad aproximada de proteína que necesitas en tu dieta cada día. Recalco que es una cantidad aproximada, ya que depende de otros factores, pero es un dato que te puede ayudar a hacerte una idea.

Pues bien. Dentro de esa cantidad de proteína recomendada, hay distintos tipos que puedes escoger. Por un lado, tenemos la proteína animal, y por otro la vegetal.

Los dos tipos de proteína nos proporcionan cantidades adecuadas de todos los aminoácidos que nuestro cuerpo necesita, pero la proteína animal trae con ella grasa saturada, carnitina, colina, hierro hemo, sustancias relacionadas con la inflamación, el envejecimiento prematuro y otras enfermedades.  

Las proteínas vegetales, por su parte, tienen beneficios como:

  • Son ricas en antioxidantes.
  • No sobrecargan el hígado o los riñones.
  • Contienen menos grasas y no aportan colesterol.
  • Aportan minerales, vitaminas, fibra y son más fáciles de digerir.

Como ves, la decisión entre consumir proteína vegetal o proteína animal puede marcar la diferencia en tu día a día, en tu salud y en tu cuerpo.

¿Dónde encontrar proteínas vegetales?

 

Proteína Vegetal o Proteína Animal

Los alimentos ricos en proteínas vegetales son:

  • Legumbres: garbanzos, lentejas, judías… ¡Buenas noticias para las amantes del hummus!
  • Frutos secos: además de proteínas, incluirás omega 3 y 6.
  • Cereales como la avena, quinoa o seitán son una fuente de proteína vegetal.
  • Hortalizas como los guisantes, y vegetales como las espinacas, el berro, la alcachofa y el brócoli lo son.

 

Tienes muchísimas opciones para escoger tu proteína diaria y disfrutarla de una manera respetuosa, sostenible y saludable para tu cuerpo.

Cuando tomas mejores decisiones, incluyendo siempre vegetales, todo comienza a transformarse. Si ahora comienzas a decidir escoger otro tipo de proteína, verás cómo la transformación es mucho más positiva.

Recuerda que todo se basa en decisiones y no en restricciones. Si quieres disfrutar de un plato de proteína animal, hazlo. Pero hazlo sabiendo que es una decisión basada en la información que ya sabes 🙂

Cuéntame: ¿eres de las que no concibe su vida sin proteína animal? ¿O ya incluyes en tu menú casi siempre la vegetal?

Tener gases es absolutamente normal, ya que son parte del proceso digestivo.

Pero seamos sinceras, ¿quién no se ha sentido incómoda alguna vez con sus gases?

O peor aún, puede que esos gases nos hagan sentir molestias y dolor. Que levante la mano la que no se haya sentido así.

Seguramente sabes de lo que te hablo. La buena noticia es que podemos hacer cosas para disminuir los gases y que lo podemos hacer de manera natural, a través de lo que ponemos en nuestro plato.

Hay muchísimos alimentos que nos pueden ayudar a reducir los gases de una forma natural. Pero antes de hablarte de ellos, vamos a aclarar cuando los gases no son normales.

 

¿Son estos gases normales?

 

Como te decía, tener gases es algo totalmente normal.

Durante la digestión, las bacterias buenas del intestino (en este artículo te hablo un poco más sobre ellas) fermentan los alimentos que no están digeridos del todo en el intestino delgado.

Si comes demasiados alimentos que producen gases, o mucha fibra, y bebes poca agua, es normal que experimentes gases y algunas molestias relacionadas con ellos.

También pueden aparecer si tragas mucho aire por comer rápido. ¿Cuántas veces masticas cada bocado? Si no masticas, los gases te lo recordarán al hacer que sientas tu barriga hinchada y la cinturilla del pantalón apretada.

Beber mucha agua y reducir las porciones (comiendo más despacio y masticando) pueden ayudarte con tus gases, además de los alimentos que te voy a recomendar más adelante.

Pero hay dos problemas intestinales que debes revisar si te sientes identificada con síntomas un poco más extremos y que no mejoran a pesar de cambiar de hábitos.

Sibo

 

El Sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado (conocido como SIBO por sus siglas en inglés) es un síndrome en el que hay excesivas bacterias en el intestino delgado que normalmente se encuentran en el intestino grueso.

Estas bacterias se alimentan y fermentan los carbohidratos no digeridos en tu intestino delgado, causando una acumulación de hidrógeno y/o gas metano.

Se asocia a síntomas tales como: flatulencia excesiva, náuseas, hinchazón y dolor abdominal.

Si sientes que te identificas con esto, lo mejor es que consultes con tu especialista para abordar el problema de tus gases.

Síndrome del intestino irritable

También conocido como colon irritable, es un problema que afecta al intestino grueso y que causa además de gases, cólicos abdominales y cambios en el ritmo intestinal (diarrea o estreñimiento).

Llegar a la raíz del síndrome del intestino irritable te permitirá acabar con los gases, la hinchazón y estos desajustes tan molestos. También se ha demostrado que una dieta Fodmap puede ser muy beneficiosa en estos casos.

Aclarado esto, vamos a ver qué alimentos pueden ayudarte a reducir tus gases (mientras disfrutas con tu menú).

 

5 alimentos que reducen tus gases

 

Incluye estos alimentos regularmente si quieres reducir el hinchazón y los gases:

1.Apio

El apio es un 95% agua y tiene un alto contenido en potasio, por lo que es perfecto para combatir la retención y la sensación de hinchazón.

Durante muchísimo tiempo, el apio ha sido utilizado para problemas digestivos. De hecho la fibra que contiene viene muy bien para favorecer los movimientos intestinales saludables, regulando así tanto el estreñimiento como la diarrea.

Lo mejor para utilizar el apio contra los gases es no consumirlo crudo. Puedes cocinarlo para ablandar las fibras no digeribles o hacerte una infusión natural con él.

 

2.Plátanos

Los plátanos son ricos en potasio. De hecho, un plátano mediano contiene aproximadamente 422 mg de este mineral, un valor muy positivo para ayudar a nuestro cuerpo a mantener el equilibrio en su hidratación.

Los plátanos también son una fuente de almidón resistente, algo que ayuda a aliviar los gases atrapados que causan la hinchazón.

alimentos que reducen tus gases

3.Jengibre

El jengibre se ha utilizado con fines medicinales desde hace miles de años. Su sabor picante aromatiza tus recetas de una manera única y a la vez es un alimento perfecto para la salud digestiva de tu cuerpo.

Estudios como este han demostrado cómo es un alimento curativo capaz de aliviar la hinchazón ya que ayuda a estimular el vacío del estómago. También es un agente antiespasmódico, contribuyendo al tracto intestinal.

Incorporar jengibre de manera regular ayuda a mejorar la composición de la flora intestinal, eliminando las bacterias malas del intestino.  Su consumo también ayuda a evitar las putrefacciones intestinales, las mismas que nos hinchan y nos provocan gases.

 

4.Espinaca

En la espinaca también es protagonista el magnesio. Una taza aporta el 40% de la cantidad diaria recomendada.

El magnesio sintetiza las proteínas y activa las enzimas que nos ayudan a descomponer los alimentos en componentes más pequeños, favoreciendo el proceso digestivo.

También nos ayuda a mantener la regularidad intestinal, relajando los músculos del tracto digestivo y ablandando las heces.

Lo mejor es la versatilidad que tienen las espinacas: las puedes incluir en batidos, licuados,  ensaladas, purés… Tienes muchísimas opciones.

 

5. Pepino

Los pepinos contienen un flavonoide llamado quercetina que combate los radicales libres inflamatorios y reduce las reacciones alérgicas.

Este componente que puede aliviar la hinchazón del vientre al reducir la inflamación gastrointestinal.

Y, al igual que ocurre con el apio, tiene un gran porcentaje de agua (en este caso, del 96%).

Incluyendo pepinos en tu menú también equilibras los niveles de sodio, eliminas el exceso de agua y ayudas a liberar los gases atrapados.

Lo mejor como siempre es que trates de mimar tu alimentación. Recuerda que no hay una fórmula universal que funcione para todas ni tampoco soluciones rápidas que trabajen como un parche.

Cuando comienzas a ver desequilibrios en tu digestión, lo mejor es trabajar a un nivel mucho más profundo, desde el autoconocimiento y el amor, y tratar de buscar el verdadero origen, la raíz.

Un estilo de vida saludable, con hábitos positivos para tu cuerpo y mente, serán el pilar fundamental. Y recuerda que para hacer estos cambios puedes apoyarte en mujeres que caminan por el mismo sendero que tú, como las de la maravillosa Comunidad Come Sano y Quiérete.

¿Eres de las que suele tener bastantes gases? ¿Qué haces para sentirte mejor? Me encantará leerte justo aquí abajo, en los comentarios.

¿Sabes que detrás de los problemas de piel o de tus alergias podría estar el intestino permeable?

El intestino es el lugar en el que habita el 80% de nuestro sistema inmunológico y donde se produce el 95% de la serotonina (el neurotransmisor primario responsable de su estado de ánimo).

Eso significa que si tu intestino está sano, es probable que tú también lo estés 🙂

Sin embargo, hay una afección llamada intestino permeable que es mucho más común de lo que piensas y que te aleja de tu salud intestinal. Es más, ahora mismo hay millones de personas luchando contra el intestino permeable sin saberlo.

Por eso mismo hoy quiero hablarte de las 9 señales que te indican que tienes un intestino permeable.

¿Qué es el intestino permeable?

Para que lo entiendas, quiero que pienses en tu intestino como si fuera un puente levadizo.

Lo normal que tu intestino funcione como un puente que permite que botes diminutos (micronutrientes) pasen por tu tracto intestinal y lleguen al torrente sanguíneo.

Pero hay ciertos factores externos, como toxinas o estrés, que rompen las uniones estrechas en la pared intestinal y dejan abierto el puente levadizo.

Esto hace que tu intestino tenga fugas y que barcos mucho más grandes que nunca debieron atravesar, como toxinas o partículas de alimentos no digeridos, escapen a tu torrente sanguíneo.

Si esto está ocurriendo, la respuesta inmune puede aparecer en la forma de cualquiera de los nueve signos de que tienes un intestino permeable.

9 señales que te indican que tienes intestino permeable

Las señales de que tienes un intestino permeable pueden ser:

  1. Problemas digestivos como gases, distensión abdominal, diarrea o síndrome del intestino irritable.
  2. Alergias alimentarias o intolerancias alimentarias.
  3. Dificultad para concentrarse.
  4. Desequilibrios del estado de ánimo como depresión y ansiedad.
  5. Problemas en la piel como el acné, la rosácea o el eczema
  6. Alergias estacionales o asma.
  7. Desequilibrios hormonales como períodos irregulares.
  8. Enfermedades autoinmunes como la artritis reumatoide, la tiroiditis de Hashimoto, el lupus, la psoriasis o la enfermedad celíaca
  9. Diagnóstico de fatiga crónica o fibromialgia

 

Si te identificas con algunas de estas señales, puede que su origen esté en el intestino permeable.

Los principales culpables de que esto ocurra son los alimentos, las infecciones, las toxinas y el estrés.

De hecho, el gluten es la causa número uno del intestino permeable. El gluten hace que las células intestinales liberen zonulina, una proteína que puede romper las uniones estrechas en el revestimiento intestinal.

También se sospecha de otros alimentos inflamatorios como los lácteos o alimentos tóxicos como el azúcar y el alcohol.

Las causas infecciosas más comunes son el crecimiento excesivo de cándida, los parásitos intestinales y el crecimiento excesivo de bacterias en el intestino delgado.

Las toxinas vienen en forma de medicamentos, esteroides, antibióticos y medicamentos reductores de ácido, así como toxinas ambientales que incluyen mercurio, pesticidas y BPA de los plásticos. El estrés también puede contribuir a un intestino con fugas.

Si todo esto resuena contigo pero no sabes por dónde empezar, yo te puedo guiar. Juntas haremos cambios en tu estilo de vida para que desde el amor recuperes tu bienestar, te sientas mucho más energética y liviana.

Me encantará leer si ya conocías el intestino permeable y si te has sentido identificada con alguna de las 9 señales.

Fuente: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/22109896

El secreto para tener una piel lisa, jugosa y sana no está en el último tratamiento innovador.

Tampoco en las cremas que te compres, ni en el contorno de ojos, el remedio anti acné ni en la loción hidratante intensiva recién llegada de Noruega.

Es más, aunque consiguieras ver algún tipo de cambio con este tipo de productos, tarde o temprano volverías al principio.

¿Has visitado dermatólogos y dermatólogos sin encontrar mejoría? Mi experiencia me dice que la solución puede comenzar en tus intestinos.

Porque una piel sana solo se consigue mimando tu alimentación.

Cuando le prestas atención a tu menú, comiendo de una manera consciente y desde el amor hacia tu cuerpo, tu piel cambia radicalmente.

Los primeros cambios que ves son una piel más hidratada, más lisa, más tersa. Pero, lo más importante: será una piel que tendrá salud.

Ya hemos hablado alguna vez que tu piel es el órgano más grande y la primera defensa que tiene nuestro cuerpo contra los ataques del exterior.

La piel está conectada con todos nuestros rincones, incluyendo el intestino. Y es aquí donde la cosa se pone interesante.

Hoy quiero hablarte de cómo conseguir una piel radiante cuidando de la salud de tu intestino.

Piel radiante, salud vibrante

 

¿Sabías que más del 70% de nuestro sistema inmunológico está en nuestro intestino?

Una flora intestinal desequilibrada puede ser el escenario perfecto para que aparezcan candidiasis o enfermedades autoinmunes como alergias y eccemas (de esto te hablo con más detalle en Los 4 jinetes del apocalipsis de tu enfermedad autoinmune)

El trabajo de nuestro intestino es mantener a raya las toxinas y la inflamación. Y el de nuestra piel, eliminar las sustancias que aparecen en este enfrentamiento.

Por eso quiero que entiendas la importancia de la la conexión intestino-piel.

Cuando las condiciones en tu intestino no son las más óptimas, la piel será el primer lugar en el que se reflejará.

Un intestino sano se refleja en una piel preciosa, y será capaz de sintetizar vitaminas y minerales que benefician nuestra piel, como las vitaminas B, tiamina y riboflavina.

Pero ojo, que esta comunicación también puede hacerse a la inversa.

Si sufres daños en tu piel, como quemaduras o cortes, las bacterias intestinales se verán afectadas. De hecho, hay estudios como este que han demostrado que las lesiones por quemaduras en realidad aumentan la permeabilidad de tu intestino y hacen que las bacterias se muevan de tu intestino a tu torrente sanguíneo y otras áreas.

Por eso es importante también tratar de cuidarnos de las pequeñas heriditas, quemaduras y otros daños lo máximo posible.

Consejos para una piel sana en un cuerpo sano

 

Si quieres tener una piel reluciente, el primer paso es comenzar a mirar tu alimentación desde otros ojos. ¿Cuáles son los irritantes que te causan inflamación intestinal?

La mejor manera de saberlo es detectando aquello que nuestro tu cuerpo no tolera bien. Cada mujer es un mundo y es imposible generalizar, pero para que te hagas una idea podrían ser desde los lácteos, el gluten o el maíz hasta la soja o los huevos.

Por supuesto todo alimento procesado y lleno de azúcar provocará un desajuste en tu organismo. De ahí la importancia de priorizar siempre alimentos naturales.

Otro consejo es el de mantenerte hidratada. Beber agua pura es la mejor manera de hacerlo.  

La vitamina D tiene un papel protagonista en la salud de tu piel, ya que es compatible con el crecimiento, la reparación y el metabolismo de sus células.

Planifica paseos para llenar tu piel de sol y apóyate en un suplemento de vitamina D. De esto te hablo más en este artículo.

Y por último no te olvides de eliminar los tóxicos en tu piel: jabones, perfumes y lociones con miles de químicos se absorben en tu piel y llegan tus intestinos, entorpeciendo el trabajo natural de nuestro cuerpo.

Prueba con estos pequeños hábitos y verás como notas la diferencia. Así lo han hecho las mujeres maravillosas de la Comunidad Come sano y Quiérete.

Lo que más te gustará de esta comunidad es que nunca más te sentirás sola: siempre estarás sostenida y podrás compartir todas tus dudas e inquietudes. Si quieres formar parte, te estamos esperando: haz clic para ver la información de la comunidad.

¿Estás preparada para ver como tu piel se ve mucho más bonita, luminosa y lisa? Cuéntame si conocías la relación entre la piel y la salud intestinal.

Si quieres tener un estilo de vida saludable basado en el amor hacia tu cuerpo, dejar de beber café es una de las primeras cosas que deberías plantearte.

Este es uno de los primeros consejos que les doy a las mujeres maravillosas que comienzan a trabajar conmigo y hoy quiero explicarte en este post cuáles son las poderosas razones para que tú también alejes la cafeína de tu vida.

Sí, sé que estas afirmaciones pueden parecerte disparatadas. ¡Si el café es muy beneficioso! ¡Lo dice mucha gente! Sí, es cierto, lo dicen, pero también hay evidencias y estudios que afirman que no lo es en absoluto, especialmente si bebes más de una taza al día (aunque sólo con que bebas una ya estás impactando considerablemente en tu cerebro)

El café y el cerebro

Una taza de café cada día, más allá de acidificar nuestro organismo (y ni te cuento si lo tomas con azúcar y/o con leche animal), reduce tu capacidad cerebral.

Estudios han demostrado como el café limita el oxígeno que llega al cerebro en un 52%. Piensa por un segundo lo que esto significa: esa taza de café reduce a la mitad el oxígeno que necesita tu cerebro para funcionar con normalidad.

Lo peor es que este efecto dura 24 horas, y muchas no solo tomáis una taza de café al día, a menudo son 2 o 3 diarias.

El café consigue que te centres en una sola tarea con una precisión láser pero baja tu capacidad de hacer más de una tarea  a la vez, de coordinar varias tareas o decisiones y además, el descenso de oxígeno disminuye tu capacidad de aprendizaje y tu IQ.

Así un día tras otro.

Y es que el café no es solo una taza de cafeína. Se trata de una bebida bastante compleja con cientos de compuestos que inflaman, que provocan resistencia a la insulina y que funciona como una adicción más.

Y el tema del café en cápsulas de aluminio merece un capítulo aparte entero para ellas solas. El aluminio está directamente relacionado con el Alzheimer. Entonces ¿crees que hacer una o varias infusiones diarias a alta temperatura con un agua que traspasa cápsulas de aluminio que se rompen y liberan aluminio a la infusión (el café) no te va a afectar a largo plazo?

Si con esto que te acabo de contar no terminas de ver claro eso de dejar el café, aquí tienes 7+1 poderosas razones que te ayudarán a tomar la decisión.

 

7+1 razones para dejar de beber café

Razón 1 – El café altera tu sensibilidad a la insulina

El café es capaz de disminuir tu sensibilidad a la insulina y aumentar tus niveles de azúcar en sangre.

Ya sabes que esto pone en riesgo tu salud, pues te hace más vulnerable a padecer un deterioro arterial y enfermedades cardiovasculares.

Razón 2 – Genera estrés crónico

El consumo de café ocasiona que la adrenalina comienza a bombardear a las glándulas suprarrenales, haciendo que el cortisol se acumule lentamente.

Cuando este ciclo se repite diariamente, el cortisol se acumula creando los mismos efectos que el estrés crónico.

Razón 3 – Crea dependencia

El café estimula la dopamina, elevando nuestro estado de ánimo durante algunos minutos.

Cuando el efecto desaparece, nuestro cerebro nos pide más, y más… hasta terminar creando dependencia: “sin café no eres persona”. ¿De verdad?

Razón 4 – El café es inflamatorio

El café es ácido y ocasiona que se liberen en exceso las hormonas del estrés, aumentando así la inflamación del cuerpo.

Razón 5 – El café es tóxico

El café contiene más de 700 sustancias volátiles, incluyendo una combinación de alcoholes, aromas e hidrocarburos. Si no es orgánico, también contiene pesticidas y otros contaminantes como disolventes, todos ellos cancerígenos.

Razón 6 – El café te desnutre

Así es. El consumo de café causa pérdida de vitamina B, calcio, minerales, sodio, cloruro, potasio y magnesio. De hecho, se ha demostrado que el café reduce la absorción de hierro de una comida hasta en un 75%.

Razón 7 – Aumenta el colesterol

El café contiene cafestol, una molécula de diterpeno que estimula al colesterol. También el ácido clorogénico, que aumenta el riesgo de enfermedad cardiovascular.

De todas estas razones, hay una última que es la más importante. La razón 7+1 para dejar el café eres TÚ. Piensa en ti, en lo tu cuerpo necesita. No caigas en esa trampa y comienza a pensar desde el amor hacia ti misma.

¿Si pudieras encontrar una alternativa que no dañara tu cuerpo no dejarias para siempre el cafe?

¡Pues déjame decirte que las hay!

En esos momentos en los que te apetece un café bien calentito, porque ya sabes que eso no se trata de restricciones si no de elecciones,  te recomiendo optar por alguna de estas alternativas más saludables:

  • Café de cereales
  • Té matcha
  • Cacao caliente con leche de almendras o avena
  • Chai Latte

 

Y, por supuesto, nada mejor para empezar el día que una bomba nutritiva como un licuado o batido verde.

Verás cómo tu cuerpo deja de pedirte cafeína y comienzas a notar cómo tu energía, como si se tratara de un truco de magia, se multiplica día a día.

En nuestra Comunidad Come Sano Y Quiérete compartimos ideas de desayunos (y del resto de comidas) además de muchos otros aprendizajes. Si quieres ser una más en nuestro grupo y caminar siempre acompañada, haz clic y únete a nosotras.

Tengo ganas de saber si no puedes vivir sin el café y también si utilizas otras alternativas que le sienten mejor a tu cuerpo. ¿Me lo cuentas en los comentarios?

Te dejo aquí unos enlaces interesantes donde puedes encontrar estudios, más razones para dejar el café y un libro con muchísima información sobre el café, por si quieres profundizar en el tema:

http://care.diabetesjournals.org/content/31/2/221?fbclid=IwAR0fy0sWto5jjHBvMb6E8QYpUeRh8DzEA7t7jdpC3NBn3fpFMBNcE0dwkBE

https://www.thestar.com/life/2018/03/30/coffee-sold-in-california-needs-cancer-warning-label-judge-rules.html

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/m/pubmed/18469247/?fbclid=IwAR0w34yGP98tU0LcMTK4kOnW1XABLfH-KVY_2Hyeh8icUdaIy-Pnwoj88iI

The Diseases Coffee Causes………

¿Sabes cuál es el órgano más grande de tu cuerpo? La piel.

¿Eres consciente de cómo la exponemos a tóxicos diariamente que nos desequilibran y nos terminan haciendo daño a largo plazo? Hoy te traigo un post muy especial y es que tenemos visita en el blog.

Las chicas de Maminat han escrito este artículo para nosotras en el que nos cuentan cómo los tóxicos en la cosmética que usamos a diario nos afectan y qué podemos hacer para eliminarlos. Antes de dejarte con ellas, te cuento que nos han dado un código de descuento para sus productos naturales. Puedes entrar en Maminat.com y usar el código evabargues.

Y ahora sí, desliza hacia abajo para leer este maravilloso artículo.


Estamos tan expuestos a tantas sustancias tóxicas diferentes en nuestro día a día, que pueden llegar generar a largo plazo un efecto cóctel e incluso, alterar el equilibrio hormonal.

Hoy en día, y de mil formas diferentes, llegan a nuestro cuerpo cantidades de sustancias tóxicas que son muy aconsejables evitar. Estas sustancias, que no suelen estar presentes en grandes concentraciones, pueden producir efectos nocivos si nos exponemos a ellos de forma prolongada o durante periodos sensibles de la vida, como por ejemplo la infancia o durante el embarazo.

Estas sustancias las encontramos en contaminantes industriales y metales pesados, los cuales son emitidos al aire, vertidos a ríos y mares y acaban formando parte de las cadenas alimenticias. Un dato muy preocupante es que los españoles tenemos 10 veces más mercurio en nuestro cuerpo que los alemanes.

A esto se añaden los residuos de los numerosos pesticidas usados en el cultivo de frutas y verduras, y los aditivos sintéticos añadidos para conservar alimentos y mejorar su aspecto, olor y sabor.

Ni los envases ni los utensilios de cocina se salvan. Algunos de ellos son fabricados con materiales que podrían pasar sustancias tóxicas a la comida: antiadherentes de las sartenes, papel de aluminio, el barniz del interior de las latas, etc.

Incluso productos que usamos día a día, como los cosméticos.  Parece paradójico, un cacao labial o una crema corporal que están diseñados para nutrir y cuidar nuestro cuerpo, pueden acabar dañándolo a la larga.

Tóxicos en la cosmética

En los cosméticos se pueden llegar a encontrar más de 8 000 sustancias químicas diferentes que pueden entrar al torrente sanguíneo a través de la piel y acumularse en nuestro organismo.

Estos tóxicos producen trastornos que afectan tanto a hombres como a mujeres, pero  más a las mujeres. Pero, ¿por qué? Las mujeres están biológicamente preparadas para la maternidad y por ello tienen más grasas que los hombres. Muchas de estas sustancias tóxicas se acumulan en el tejido adiposo, por eso las mujeres tienen más facilidad para acumularlas.

Como dato, una mujer que se maquilla habitualmente da entrada a su cuerpo a 2 kilos de tóxicos. Actualmente, en un cosmético, podemos encontrar, por ejemplo, metales pesados como el mercurio, detergentes, disolventes, aceites minerales y derivados del petróleo. Estas sustancias afectan negativamente a las células, a la fertilidad, causan problemas hormonales, alergias, cáncer, problemas dermatológicos y propician la aparición del síndrome de hipersensibilidad química.

Sin embargo, a pesar de que ‘solo la dosis hace el veneno’ y que todas las sustancias hasta que alcanzan una determinada dosis no son peligrosas, hay que tener mucho cuidado y reducir la exposición tóxicos.

Existen varios remedios naturales que eliminan toxinas de nuestro cuerpo: consumir alimentos depurativos, cuidar tu mundo emocional o hacer ejercicio. Y respecto a la cosmética, hay que comprar productos ecológicos con ingredientes naturales y sin tóxicos.

Maminat: cosmética sin tóxicos

Una marca de cosmética natural y 100% libre de tóxicos es Maminat. Nosotros entendemos la belleza desde un punto de vista holístico y que está muy relacionado con la salud y el equilibrio entre las emociones, el cuerpo y la mente. Defendemos la idea de que para que te sientas estupenda por fuera, es importante que uses productos que sean respetuosos con el medio ambiente. La piel es un reflejo de cómo nos sentimos por dentro; el estrés o el cansancio hacen que nuestra piel adquiera otro estado. Usar la cosmética natural y libre de tóxicos ayuda a mantener el equilibrio.

Nuestra historia comienza cuando a Natalia, la fundadora, le diagnostican acné cosmético, afección que nace por el uso continuado de cosméticos convencionales. De esta forma, Natalia se adentra en el mundo de la cosmética natural, la aromaterapia y empieza a conocer las propiedades tan beneficiosas que tienen las plantas para la piel. Poco a poco comenzó a crear sus propias cremas y lociones en la cocina de su casa.

Tras un tiempo usando esas cremas, su acné desapareció y decidió compartir su estudio e investigaciones laboratorio a través de Maminat.

En Maminat creamos cosméticos para todos y que pueden ser usados por niños y mayores, a través de procesos artesanales conscientes y con mucha dedicación. Además, los envases son reciclables y no testeamos con animales. También, cada vez que alguien compra un producto de Maminat, se ayuda a personas que lo necesitan. Trabajamos con Mil.una Sagunt, un proyecto social en el que se ayuda a mujeres en situación de vulnerabilidad a desarrollarse psicológicamente y facilitarles la consecución de un empleo.

Todos los productos están testeados dermatológicamente y  son veganos, exceptuando la crema facial siempre joven. Podemos encontrar desde cremas faciales y corporales, hasta champús y geles de ducha o toallitas ecológicas lavables.

cosmetica natural

Cremas faciales Maminat

En Maminat puedes encontrar dos tipos de crema facial: la hidratante y la siempre joven. Para ambas, puedes escoger la que más adapte a tu tipo de piel, según si es seca, grasa o mixta.

Dentro de las cremas hidratantes deben ser usadas todas las mañanas y hay que extenderla por todo el rostro y el cuello. La crema facial para piel mixta controla que la zona T  (frente, nariz y barbilla) no se engrase demasiado. Está hecha de ricino, sésamo, almendras y aloe vera y consigue que la piel esté fresca, hidratada y sana.

La crema facial para piel seca consigue, nada más empezar a usarla, que la piel está mucho más elástica y nutrida, gracias a aceites naturales y al aloe vera.

Para pieles con tendencia al acné o a piel con exceso de sebo, la crema facial para piel grasa es perfecta. Da frescor y equilibra gracias al aloe vera, la vitamina E y la lavanda.

Las cremas faciales Siempre Joven son las cremas que debes usar cuando te empiezan a aparecer arrugas, y recomendamos empezar a usarla a partir de los 40 años. Es una crema con colágeno y elastina que da una hidratación extra y deja la piel muy tersa. Hay que usarla de día y nada más aplicarla, notarás como la piel se hidrata durante 24 horas.

Esto es solo una muestra de lo que puedes encontrar en nuestra web Maminat.com Te recordamos que puedes utilizar tu código de descuento evabargues hasta marzo de 2019 para probar nuestros productos. Tanto Eva como nosotras estamos seguras que te van a encantar.

¿Conocías ya la cosmética natural? 

¿Cuánto sabes de los tóxicos cotidianos que te rodean? ¿Y de su influencia en las enfermedades autoinmunes?

Muchas veces nos quedamos ancladas en la creencia que las enfermedades autoinmunes son genéticas y que son incurables. Incluso que tienes que tomar inmunodepresores y un montón más de medicamentos el resto de tu vida para reducir los síntomas hasta que se hagan tolerables. Y aunque es una opción muy respetable, te aseguro que no es la mejor solución.

Hoy quiero compartir contigo otra opción. Y no, no se trata de una opción basada en suplementos mágicos que van a revertir todos tus síntomas inmediatamente.

Se trata de honrar a tu cuerpo y crear de manera consciente un entorno que apoye tu mejoría. Al igual que un jardinero que prepara la tierra donde florecerán sus plantas, tú puedes hacer exactamente lo mismo con tu cuerpo y tu salud.

¿Qué es una enfermedad autoinmune?

Quiero empezar aclarando qué es una enfermedad autoinmune, porque sé que algunas de vosotras podéis tener alguna duda.

Una enfermedad autoinmune es aquella en la que nuestro sistema inmunológico empieza a atacar los tejidos de nuestro cuerpo y te sientes como si una presencia alienígena hubiera tomado el mando de tu cuerpo, una fuerza misteriosa que te hace tener temblores, dolores, pánico, debilidad, fatiga, neblina mental, debilidad muscular…

Algunas enfermedades autoinmunes son: el hipertiroidismo o enfermedad de Grave, la tiroiditis de Hashimoto, la artritis reumatoide, la celiaquía, el síndrome de fatiga crónica, la fibromialgia, la psoriasis, el lupus, la colitis ulcerosa, la esclerosis múltiple, la diabetes, la esclerodermia…

¿Os suenan raras? Ahora quizá no sean muy comunes, pero cada vez lo son más. De hecho, son las enfermedades del mañana.

Puede que te hayan diagnosticado una de estas enfermedades o puede que tengas un montón de síntomas que indiquen que tu sistema inmunológico está inflamado, aunque aún no hayas desarrollado completamente la enfermedad. Síntomas como:

  • Alergias
  • Ansiedad
  • Asma
  • Deficiencia de B12
  • Reflujo ácido
  • Artritis
  • Depresión
  • Desórdenes digestivos (gases, retención de líquidos, hinchazón, indigestiones,
  • estreñimiento, diarrea, acidez)
  • Neblina y dificultad de concentración
  • Colon irritable
  • Ojos secos
  • Eccema
  • Fatiga crónica
  • Piedras en la vesícula
  • Caída del cabello
  • Dolores de cabeza frecuentes
  • Dolor en las articulaciones
  • Obesidad o exceso de peso alrededor de la cintura
  • Pancreatitis
  • Fibromas en los pechos y en el útero

 

La medicina convencional busca un diagnóstico y medica los síntomas.  El problema es que las medicinas tienen efectos secundarios muy perjudiciales, y es posible que llegue un momento que dejen de funcionar.

Con los cambios que te quiero proponer es posible aliviar los síntomas y volver a vivir una vida sin dolor con mucha menos medicación.

Los 4 jinetes del Apocalipsis de tu enfermedad autoinmune

 

Ahora que ya sabes qué son las enfermedades autoinmunes, quiero enseñarte los 4 factores que a los que he llamado los jinetes de la Apocalipsis de tu enfermedad autoinmune, que son:

  1. Una flora intestinal desequilibrada.
  2. Los alimentos inflamatorios.
  3. El estrés.
  4. Los tóxicos que consiguen entrar en tu cuerpo.

Por eso, para cuidar de tu entorno, tienes que actuar en 4 pilares básicos:

  • Sanar el aparato digestivo.
  • Hacer los cambios necesarios en la alimentación (eliminando alimentos inflamatorios y proteínas reactivas).
  • Eliminar infecciones y reducir el estrés.
  • Reducir la carga tóxica.

En este artículo quiero hablarte de los 3 primeros, pero antes de empezar, quiero hacer una pequeña puntualización: esto se trata de un estilo de vida y no de un plan pasajero. Eso significa que se tiene que hacer poco a poco y no de un día para otro. Y siempre desde el amor por ti misma y desde el compromiso con tu salud.

Si estos cambios no los incorporas como un nuevo estilo de vida, seguramente te cueste mucho ver reflejados los resultados en tu bienestar.

Primer pilar: sanar el aparato digestivo

Graba esto en tu mente: si tu aparato digestivo no está sano, tu sistema inmunológico tampoco lo estará. El 80% del sistema inmunológico está en tus tripas.

La misión de tu aparato digestivo es protegerte 24 horas al día 7 días a la semana. Es el encargado de ocuparse de los virus, bacterias y otros tóxicos que amenazan nuestra salud al conseguir entrar en nuestro cuerpo.

Dentro del aparato digestivo encontramos anticuerpos y linfocitos: las células T asesinas, las T reguladoras, las T colaboradoras y las células B. Cuando se ponen en alerta momentánea se genera una inflamación aguda (su arma favorita para protegernos).

Esta inflamación desaparece cuando la causa desaparece. Sin embargo, la inflamación puede hacerse crónica y esto inflama y agota al sistema inmune. Cuando esta situación dura mucho tiempo pueden empezar a confundirse y empezar a atacar a nuestros propios tejidos, generándose así la autoinmunidad.

¿Y cómo saber si tienes una buena salud en tus tripas? Observando si:

  • Te encuentras bien después de comer.
  • Vas al baño de 1 a 3 veces al día.
  • No tienes gases ni hinchazón ni dolores después de comer.
  • No necesitas medicamentos para la acidez del tipo omeoprazol.
  • No tienes reflujo ácido.

Una dieta tóxica cargada de procesados y refinados, alcohol, gluten, lácteos, omeoprazol y similares, anticonceptivos, antibióticos y moho contribuyen a desarrollar lo que se llama intestino permeable.

Cuando se tiene el intestino permeable se tiene todas las papeletas para desarrollar muchas enfermedades, entre ellas las enfermedades autoinmunes. ¿Qué es exactamente esta permeabilidad? Para que lo entiendas, son una especie de grietas que se abren entre las células de las paredes intestinales por las que empiezan a pasar tóxicos y comida parcialmente digerida.

Entonces el sistema inmunológico (que se encuentra tras las paredes intestinales) no reconoce estas partículas que le resultan tan amenazadoras y se vuelve completamente loco, provocando una tercera guerra mundial en tu barriga.

¿Cómo se cura la permeabilidad?

Paso 1: eliminar alimentos inflamatorios, el alcohol, la cafeína y todos los medicamentos que puedas eliminar. Eliminando la posible candidiasis o desequilibrios en la flora y parásitos.

Paso 2: restaurar enzimas digestivas y otros suplementos que ayudan a eliminar el reflujo y la acidez.

Paso 3: reintroducir bacterias saludables con probióticos.

Paso 4: reparar las paredes del aparato digestivo con aminoácidos esenciales.

Te recomiendo escuchar este episodio del podcast de Fitness Revolucionario sobre permeabilidad intestinal.

Segundo pilar: cambiar la alimentación

Si sufres inflamación crónica o una enfermedad autoinmune tendrás intestino permeable. En ese caso, el enemigo público número uno es el gluten, un grupo de proteínas que se encuentra en el trigo, la avena, la cebada y el centeno.

El gluten es pegajoso, como el pegamento, y se usa habitualmente en muchos alimentos procesados como aglutinante. Causa permeabilidad intestinal, incluso si no eres celíaco puedes tener sensibilidad. Si tienes una enfermedad autoinmune y sólo puedes hacer un cambio, el retirar el gluten de tu alimentación debería ser ese cambio.

Por supuesto también que hay que eliminar procesados, alcohol, café y salsas. Hay personas que tienen que eliminar también los cereales y las legumbres, porque estas proteínas pueden producir la misma reacción que el gluten y generar inflamación.

Tercer pilar: disminuir el estrés y curar las infecciones

La mayoría de gente que tiene enfermedad autoinmune ha tenido o tiene durante su vida inflamaciones recurrentes que ponen en alerta el sistema inmunológico (sinusitis crónica, infecciones de orina…)

Y algo muy importante que nos pasa a prácticamente todas y a lo que no damos la importancia que tiene es el estrés.

El estrés también pone en alerta nuestro sistema inmunológico, que se siente amenazado. Si nuestro cuerpo se siente constantemente en alerta vuelven los problemas de colon irritable, malas digestiones, hinchazón, gases…

Por eso es recomendable prestarle atención a este factor y trabajar para reducirlo. Practica actividades que te ayuden, como el yoga, la meditación, pintar o bailar. Permanecer activa tanto física como mentalmente te ayudarán a mantener a raya el estrés.

Del cuarto pilar, de los tóxicos a los que nos exponemos, te hablaré la semana que viene con un artículo muy especial. Pero hasta entonces, aquí tienes la base para empezar a mejorar los síntomas de tu enfermedad autoinmune.

Cuéntame, ¿eras consciente de cómo afectaba todo esto en tu bienestar? ¿Le pones atención a los pilares de los que hemos hablado hoy?

 

¿Eres consciente de la importancia de la vitamina D para el equilibrio hormonal? Muchas mujeres con las que empiezo a trabajar desconocen por completo la manera en la que la vitamina D puede estar influyendo en su bienestar.

Es más. La mayoría no saben muy bien de qué se trata esta vitamina y lo máximo que saben es que proviene del sol.

Hoy quiero que descubras la importancia que tiene tu nivel de vitamina D, cómo influye en tu día a día y cómo mantener el nivel que favorezca tu equilibrio hormonal.

¿Cómo y en qué influye la vitamina D?

La vitamina D tiene un papel protagonista en muchísimos procesos de nuestro cuerpo ya que su receptor está presente en la mayoría de las células y tejidos, ayudando a regular múltiples sistemas: hormonal, esquelético, gastrointestinal, nervioso y el de la piel, entre otros muchos.

La vitamina D, o mejor dicho, el déficit de vitamina D, puede verse reflejado también en problemas del sueño, de adaptación al estrés, en el rendimiento intelectual, en la concentración y la memoria.

De hecho, un estudio realizado en la universidad británica de Manchester demostró, tras analizar a 3000 personas adultas, que los niveles altos de atención y de velocidad de pensamiento estaban asociados a las personas con un correcto nivel de vitamina D.

Mientras que nuestros antepasados se pasaban la mayor parte del día al aire libre, ahora las personas nos pasamos los días en interiores con luces artificiales. Es por ello que el déficit de vitamina D no es difícil de encontrar.

Un correcto nivel de vitamina D puede ayudarte a prevenir algunas de estas enfermedades:

  • Resfriados (ten en cuenta que al afectar al nivel de tus defensas, serás más proclive a resfriarte).
  • Dolores de huesos y articulaciones (incluyendo dolores como los de espalda o cuello).
  • Enfermedades cardiovasculares, como hipertensión.
  • Depresión y enfermedades neurológicas.

Pero además de todo esto, los beneficios de mantener el nivel de vitamina D son esenciales cuando hablamos de equilibrio hormonal, ya que se ha demostrado que es capaz de reducir los anticuerpos que atacan la tiroides (anticuerpos de Hanshimoto).

En este estudio se pudo ver como después de tomar vitamina D3 durante 4 meses,  los anticuerpos disminuyeron, en el 83% de las personas del estudio, un 20,8%.

La vitamina D contribuye también en la reducción de la inflamación. Según mi experiencia, las mujeres con desequilibrios hormonales experimentan algún tipo de inflamación, por lo que un aumento de vitamina D es, además de beneficioso, una herramienta fácil y sencilla que puedes incorporar de inmediato.

Otro beneficio es el de revertir el dominio del estrógeno en nuestro organismo. Ya sabes que detrás de este desequilibrio está el síndrome premenstrual, la infertilidad, senos fibroquísticos, períodos irregulares y nódulos tiroideos, entre otros.

Test: evalúa tu nivel de vitamina D

Lee cada una de estas afirmaciones y anota con cuántas de ellas te identificas con un “sí”:

– Rara vez salgo al sol.
– Me puse protector solar antes de salir de casa.
– Mi ropa cubre la mayor parte de mi cuerpo.
– Vivo a más de 35 grados de latitud en el hemisferio norte o sur (en otras palabras, al norte de Madrid al sur de Buenos Aires)
– No tomo un suplemento de vitamina D.
– No como pescado salvaje azul (salmón, caballa, arenque, sardinas) dos o tres veces por semana.
– No como setas.
– Soy de piel oscura.
– Tengo más de 60 años.
– Tengo menos de 20 años.
– Tengo sobrepeso y tengo grasa significativa.
– Cuando presiono firmemente sobre mi esternón, duele.
– Cuando presiono firmemente en mis espinillas, duele.
– Siento menos energía y fuerza muscular de la que debería.
– Estoy deprimida.
– Tengo un trastorno autoinmune, como el de Hashimoto, Graves, Celiaco, etc.

Si has respondido a más de 3 con un sí, existe la posibilidad de que tengas un déficit de vitamina D. La mejor forma de salir de dudas es hacerte un análisis de sangre.

Cómo mantener el nivel de vitamina D para el equilibrio hormonal

vitamina D para el equilibrio hormonal

Para mantener el nivel de vitamina D tienes tres caminos: a través del sol, a través de la alimentación y a través de la suplementación.

Vitamina D a través del sol

Quiero empezar hablando del sol. Hay algo que muy pocas personas tienen en cuenta a la hora de cuidar de su salud: los químicos que entran a través de nuestra piel.

En concreto y en este caso, me estoy refiriendo a los productos químicos que incluyen los protectores solares. Estos químicos entran directamente a nuestra sangre, afectando así al nivel de estrógenos.

Diariamente nos vemos expuestos a muchos tóxicos que son disruptores endocrinos (que alteran nuestras hormonas) y xenoestrógenos (el cuerpo los percibe como estrógenos y los asimila como tales).

¿Cuál es el problema cuando hablamos de la vitamina D? Que no sabemos exponernos correctamente al sol. Los rayos de sol son la mayor fuente de vitamina D que existe, pero bloqueamos su poder con las cremas solares, movidas por ideas como el cáncer de piel o en envejecimiento.

Y efectivamente es así. Ir a la piscina y exponerte a las 2 de la tarde sin protección solar es una locura. Dañino para tu piel hoy y en el futuro.

Lo ideal sería poder exponernos una media de 15 minutos, con una exposición progresiva, en las horas más beneficiosas y todos los días… incluyendo en los días de invierno.

Todas sabemos que eso es muy complicado. Incluyendo para personas que como yo viven en una ciudad mayormente soleada. Y es que si vives en un lugar que se encuentre situado al norte del paralelo 40, durante los meses que van de octubre a marzo no generamos suficiente suministro de vitamina D. Por ejemplo, si sales un día de noviembre en Madrid a pasear con tu piel descubierta, no conseguirás ningún efecto.

En esta página web puedes calcular el tiempo de exposición que necesitarías en tu ciudad, dependiendo del día y la hora a la que salgas al sol.

Vitamina D a través de la suplementación

Durante los meses de otoño e invierno, lo recomendable es optar por un suplemento de vitamina D. Te recomiendo que entre todas las opciones, escojas la D3 ya que es mucho más efectiva para elevar los niveles en nuestra sangre.

Puedes encontrarlo en forma de gotas, comprimidos, cápsulas o perlas. Si dudas sobre qué opción escoger, déjate asesorar por un profesional.

Vitamina D y dieta prohormonal

Además del sol y de los suplementos, la alimentación es otro factor que puede ayudarte a mantener tu equilibrio hormonal.

La mala noticia es que no hay muchos alimentos que te ayuden a aumentarla de manera considerable. Aun así, los más recomendables son el salmón rojo, el aceite de hígado de bacalao y la yema de huevo.

Sin embargo, la importancia de la alimentación no es tanto aumentar y mantener tu nivel de vitamina D, sino apoyar en el proceso de eliminar el exceso de hormonas y hacer que tu sistema endocrino trabaje de forma más eficiente.

De hecho, esto es lo que me decía Ángela en nuestra última sesión del programa de coaching nutricional que hizo conmigo:

“Llegué a la primera sesión que tuvimos con unos análisis recién hechos, con un déficit de vitamina D que no veas y el ánimo por los suelos. Iba todo el día como una zombie viviente, con un desajuste hormonal que me estaba causando estragos.

Después de estas semanas con las pautas que me has dado, he conseguido recuperar la alegría, me levanto con energía, me veo súper guapa además y me siento genial al cocinar, como me has enseñado tú, como muestra de amor (hacia mí misma y hacia los demás). Solo me queda decirte: ojalá te hubiera encontrado antes…”

Ella fue una de las mujeres con las que trabajamos en el programa de coaching nutricional con una pauta prohormonal que además de alimentación incluye otros hábitos que promueven el bienestar.

Ya sabes de sobra que leer los comentarios de las personas que han trabajado conmigo es algo que me llena de amor el corazón.

Si tú también quieres apostar por tu bienestar, descubre todas las posibilidades que tienes a tu alcance. Me encantará ser la persona que camine a tu lado en este proceso de crecimiento y autoconocimiento.

¿Sabías la verdadera importancia que tiene la vitamina D para el equilibrio hormonal?

Depresión, agotamiento, dolor de cabeza, gases o sensación de hinchazón… Estos síntomas puede ser tan solo la punta del iceberg de todo lo que guardas en tu interior.

Tu cuerpo es tan maravillosamente sabio que aprender a escucharlo es una de las mejores herramientas que tienes en tu mano a la hora de cuidar de tu salud. Y puede que los síntomas que reflejan la candidiasis sean la forma que tiene tu cuerpo de comunicarte que algo no anda bien.

A la hora de hablar de candidiasis solemos asociarlo con personas que la padecen con unos síntomas muy claros, como irritación o molestias (muy molestas, por cierto) en las mucosas. Lo que muchas desconocen es que hay personas que sufren candidiasis de manera crónica, con síntomas “menos claros” que han terminado normalizando en su día a día.

Por eso mismo, hoy quiero hablarte de lo que realmente es la candidiasis, qué es lo que te está tratando de decir y cómo puedes empezar a incorporar en tu rutina hábitos que te devuelvan el equilibrio.

¿Cómo descubrir si tienes candidiasis?

Empecemos por la teoría. La candidiasis es una infección que afecta al intestino delgado y que es causada por un hongo llamado Cándida. Este hongo está repartido por muchas partes del cuerpo y aunque por lo general nuestro organismo está diseñado para mantenerlo en equilibrio, la cándida puede alterarse y provocar la infección.

Pues bien. Una de las primeras dudas que nos surgen a la hora de hablar de candidiasis como origen de un problema más profundo es saber si la tenemos o no.

Aunque la candidiasis comienza en primer lugar en los intestinos, las toxinas que libera en el torrente sanguíneo hace que pueda llegar a cualquier otro órgano o parte del cuerpo.

Lo normal es que se manifieste en lo que conocemos como la cavidad oral, en el tracto intestinal y en nosotras también aparece en la zona vaginal.

Como te decía, en muchos casos hay evidencias claras de que tenemos candidiasis. Pero hay personas que, sin embargo, sufren de candidiasis crónica y no lo saben.

Así se manifiesta la candidiasis

 

    • Depresión, ansiedad y fatiga. Te sientes cansada aunque duermas lo suficiente.
    • Mente confusa o lenta, incluso tienes mucha dificultad para tomar decisiones.
    • Ansiedad por dulces y carbohidratos, con impulsos incontrolables por comerlos.
    • Dolor de cabeza, apatía y malestar general.
    • Problemas intestinales como gases, flatulencias, diarreas o estreñimiento.
    • Problemas estomacales como ardor o reflujos ácidos.
    • Retención de líquidos.
    • Lengua blanca, seca y/o pastosa.
    • También infecciones frecuentes o crónicas como cistitis u otitis.
    • Olor corporal fuerte y desagradable, necesidad de ducharse continuamente

 

Puede ser que lleves tiempo padeciendo alguno o muchos de estos síntomas y los hayas normalizado y “hecho tuyos”: te has resignado con que tu cuerpo es así y ya está.

Lo que no sabes es que detrás de esos síntomas hay un mensaje que no estás sabiendo descifrar. Simplemente, tu sistema inmune está debilitado y necesita de tu ayuda.

Para que puedas confirmar el diagnóstico de la candidiasis, puedes optar por varias opciones. Una de ellas es hacerte un análisis de sangre para ver tu nivel de eosinófilos. También puedes escoger hacerte un test de orina para ver el nivel de arabinosa, o cultivos microbiológicos para ver la presencia de levaduras.

Más allá de estas pruebas, también puedes observar e identificar los síntomas que te describía antes o probar con el test del vaso y la saliva que Andreas Moritz explica en su libro “Los secretos de la Salud”. 

Estás a tiempo de recuperar el equilibrio: 5 consejos para empezar a acabar con la candidiasis

La candidiasis no tiene por qué ser un problema difícil de solucionar. Hay muchas cosas que puedes hacer para recuperar el equilibrio y sanar tu sistema inmunológico. Puedes empezar probando estos 5 consejos para empezar a acabar con la candidiasis:

  1. Elimina de tu alimentación el azúcar refinado, las bebidas alcohólicas, las levaduras y el gluten. Además de aumentar los niveles de glucosa en sangre, la cándida se alimenta directamente de estos alimentos.
  2. Evita consumir peces de piscifactoría y carne no ecológica: los peces están llenos de mercurio y la carne llena de hormonas y medicamentos, lo que no favorece nada a tu sistema inmunológico.
  3. Evita usar antibióticos, ya que son los encargados de destruir tu flora intestinal (pero no la candidiasis). Tampoco son recomendables los anticonceptivos orales, ya que no son compatibles con un sistema inmune saludable.  
  4. Prueba a sustituir el agua del grifo por agua filtrada. El agua del grifo contiene cloro y flúor (entre otras muchísimas sustancias tóxicas), grandes enemigos de de la flora intestinal. 
  5. Incorpora antifúngicos naturales (como el ajo y el jengibre), probióticos que te ayuden a repoblar tu flora intestinal y refuerza tu sistema inmune con descanso y ejercicio moderado.

 

Sé perfectamente que hacer todo esto sola puede parecerte muy complicado. De hecho, estoy casi segura que al leer estos consejos no sepas escoger por cuál empezar.

Y es que si tu cuerpo está comunicándote que necesita ayuda es porque necesitas hacer algunos cambios en tu estilo de vida, especialmente en la alimentación. Pequeños cambios como incorporar licuados en tu rutina o hacer las combinaciones de alimentos correctas.

En mis sesiones de coaching individual acompaño a mujeres que como tú se sienten totalmente perdidas a la hora de empezar este nuevo estilo de vida que les ayude a recuperar el equilibrio y la vitalidad.

Por eso gran parte de estos programas está enfocado a aprender a identificar los síntomas, por pequeños que parezcan, de desequilibrios físicos pero también mentales y emocionales. Desajustes que nos hacen adquirir malos hábitos que nos terminan pasando factura.

Si te gustaría tener un plan definido, sencillo y diseñado exclusivamente para ti y lo que necesitas en este justo momento, las sesiones de coaching individual son para ti. Muchas de mis clientas ya han conseguido librarse de la candidiasis para siempre y cambiar totalmente su vida.

Te acompaño de la mano para que no camines sola en este proceso. Haz clic y mira todos los detalles de este programa de coaching individual.

Espero que este artículo te haya ayudado a entender que detrás de la candidiasis puede que se esconda un desajuste causado por hábitos que tu cuerpo no puede seguir tolerando. Ahora, está en tu mano cambiarlo 🙂

Me encantará conocer tu caso: ¿has sufrido alguna vez candidiasis? ¿Te identificas con alguno de los síntomas?

 

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies. ACEPTAR

Aviso de cookies